TOMO IV
 
 
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TOMO II
TOMO III
     


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VIAJE ITINERANTE POR BIBLIOTECAS CUENCANAS
Por el feriado de noviembre estuve en Cuenca con el fin de pasear un poco, leer mucho y visitar a parientes y amigos y me fue mejor de lo que había pensado. Me di el lujo de observar algunas bibliotecas públicas y otras privadas de esa ciudad, llamadas no sin razón la "Atenas del Ecuador".

La mayor de todas es la de la U. de Cuenca que recibió un gran impulso durante el largo y fructífero rectorado del Dr. Carlos Cueva Tamariz. Cuenta con 12.000 volúmenes nacionales, entre libros, revistas y tomos de periódicos, la mitad forman el fondo Daniel Córdova Toral adquirido en 1980 a sus herederos en S/. 900.000, quienes cedieron los volúmenes extranjeros al Colegio que se formó con el nombre del mencionado Dr. Córdova.

La Municipalidad tiene 14.000 volúmenes aproximadamente. La de la Casa de la Cultura 12.000 - 6.000 de ellos forman el fondo Miguel Ángel Jaramillo que fue adquirido a sus herederos. La del Banco Central está siendo incrementada con prontitud. Acaban de comprar el fondo Alfonso Andrade Chiriboga en S/. 1.000.000 a sus herederas.

Hay que lamentar que las dos bibliotecas del Dr. José Mogrovejo Camón salieron del país y sus pérdidas han ocasionado un grave golpe a la bibliografía nacional. El Dr. Mogrovejo era médico, pobre y bibliógrafo, algo así como el Dr. Carlos A. Rolando en Guayaquil. Hacia 1950 vendió en S/. 200.00 su primera biblioteca que fue llevada a New York. Posteriormente formó otra igualmente valiosa, que pasó a manos de terceros en 1964 cuando él murió. Esta segunda era de 10.000 volúmenes en un 50 o/o nacionales.

Entre las Bibliotecas privadas la mejor y más cuidada es la de Miguel Díaz Cueva con 8.000 volúmenes nacionales, preferentemente de historia y literatura, tiene impresos coloniales, documentos y manuscritos inéditos muy valiosos. Además cuenta con varias colecciones de fotografías antiguas.

Después viene en importancia la del escritor G. Humberto Mata con 6.000 volúmenes nacionales y 2.000 extranjeros, mucha folletería, papeles sueltos, periódicos y recortes varios. Está ubicada en tres salas a desniveles que parecen formar una cueva donde los libros se hallan en perfecto orden de catalogación por materia —como que su dueño fue muchísimos años Bibliotecario de la U. de Cuenca— con anotaciones al margen que los hace más valiosos. Se ve que la mano de Mata pasa todos los días por ellos, como padre que vela amorosamente por sus hijos. Hay un descuido planificado, al lado de cada libro se observan documentos sueltos pero conexos. Esta biblioteca es única en su género.

El Dr. Carlos Cueva Tamariz posee 4.000 ejemplares nacionales y 4.500 extranjeros, en perfecto orden, que ocupan una sala bastante grande, llena de retratos de familia y recuerdos personales. El ambiente es aireado, soleado, huele a limpio y se nota orden y pulcritud.

La de Ricardo Muñoz Chávez me han informado que pasa de los 2.000 volúmenes nacionales y de los 2.000 extranjeros. Bolívar es materia de su preferencia.

La de José Serrano González tiene 3.000 volúmenes nacionales y 1.000 extranjeros y su especialidad es la jurisprudencia. La de Antonio Lloret Bastidas es de 3.000 volúmenes nacionales y 1.000 extranjeros, está ubicada en un local que antes fue tienda de comercio, en la planta baja de su vivienda, es sumamente importante en literatura. Lloret ha iniciado desde su posición de Consejero Provincial la serie de libros denominados "Biblioteca Azuaya" que cuenta con más de diez títulos y entre ellos con los 4 tomos de su "Antología del Relato y la Poesía Cuencana", 2 editados y 2 en prensa. Tuve en mis manos las pruebas de imprenta de estos últimos, la obra no solo es magnífica sino también muy completa.

La de Saúl Mora tiene 2.500 ejemplares nacionales en su mayor parte de literatura y 1.500 extranjeros. La de Luis Moscoso Vega, columnista de El Universo, cuenta con 2.000 nacionales y 4.000 extranjeros, siendo una de las mejores del país en su especialidad lingüística y gramatical. La de los herederos del Dr. Medardo Neira Ochoa es jurídica y tiene 2.000 nacionales y 1.000 extranjeros.

Fabián Enrique Cueva y Cueva posee la que fue de su padre el Dr. Agustín Cueva Tamariz en 2 cuartos bien adecuados donde guarda 1.500 nacionales y 2.000 extranjeros sobre historia y medicina preferentemente.

Motivos de especial comentario es la biblioteca de Genaro Polo Eijuri con sus 3.500 volúmenes nacionales y 500 extranjeros sobre historia, geografía y derecho territorial ecuatoriano. El es un reputado bibliógrafo y gran conocedor de libros, que se da el lujo de leer en las madrugadas y en cada momento que le queda libre en el día y se excusa de no escribir porque según dice, le falta vocación para hacerlo, pero algún día nos sorprenderá con una "Bibliografía Nacional" que comenzará justamente donde la dejó el erudito quiteño Carlos Manuel Larrea hace ya algunos años. Genaro es hombre raro, más conocido fuera que dentro de Cuenca, donde sin embargo también le aprecian y amigo gentilísimo que hace honor a la proverbial caballerosidad del Azuay.

Aquí deberá terminar este itinerario, pero no sería completo si no mencionara a los libreros o anticuarios que ha tenido Cuenca hasta hace poco. Primero Moisés Merchán a quien conocí alguna vez por los años 60, su tienda era estrecha, incómoda y tenía maravillas en el interior, era un lugar algo misterioso. Carlos Robles competía con él en libros raros y valiosos. Ambos han fallecido dejando a Cuenca sin libros, casi como abandonada de la mano de Dios en esta materia. Entre los periodistas cuencanos logré leer algo del Ledo. Edmundo Maldonado, redactor principal del Mercurio y presidente del Núcleo del Azuay; también algo leí escrito por el profesor español Rafael Galiana, igualmente del Mercurio, de quien conservo una vibrante entrevista al maestro Agustín Cueva. Por la muestra se conoce al género. Gracias amigo hispano por ese modelo de buen decir y escribir, por esa entrevista ideal.

Capítulo aparte merece la Galería Iconográfica del Dr. César Andrade y Cordero de su casa de la calle Bolívar. Allí tiene numerosos óleos de factura moderna, copias de viejas miniaturas y daguerrotipos familiares que ha logrado conservar y trasmitir a las actuales generaciones. En su obra "Vigencia de un Corregidor" ha reproducido la mayor parte de ellos. Esta Sala merece ser conservada por la Municipalidad o por cualquier otra entidad cultural de Cuenca como joya del pasado que se nos está escapando de las manos.