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UN GUAYAQUILEÑO
CON HUMOR
Vicente Cabezas, simpático
guayaquileño de antaño, tenía
fama de ser chusco, inteligente y mal hablado y la
gente le llegó a tener miedo por sus salidas
ingeniosas y su lengua de fuete o de ametralladora.
Muchos Negritos
Para 1920 existía la pugna entre tamayistas
que entraban y enriquistas que salían del Concejo
Cantonal. El 10 de Agosto Alfredo Baquerizo Moreno
entregó en Quito el mando a José Luis
Tamayo y para el 9 de Octubre, centenario de la independencia,
se habían programado grandes festejos municipales
en Guayaquil. Los tamayistas no sabían cómo
deshacerse de los enriquistas y creyeron oportuno
consultar con don Vicente, pocos días antes
del 9 de Octubre.
Este contestó que nada le era más fácil
que destruir al Concejo y que lo dejen todo a su persona,
que él sabría como mandar a los concejales
a sus casas.
Llegada la siguiente sesión, Cabezas, que estaba
de Concejal pidió la palabra delante de numeroso
público y dijo: “Señores: se acerca
el 9 de Octubre y este Concejo está lleno de
negros y yo el primero, mírenme bien, así
es que como esto constituye una vergüenza, renuncio,
me voy a otra sala y espero que Uds. hagan lo mismo".
Gran alboroto entre las barras, unos vivaban al “negro
decente” y otros lo apostrofaban con los más
gruesos epítetos. El pobre Presidente del Concejo
estaba mudo de la ira y no faltaron concejales trigueños,
que de las furias, botaban espuma por la boca. Nadie
se había atrevido a decirles negros jamás
en la vida y ahora lo venían a oír en
pleno Concejo y “delante de todo el mundo”.
Eran otros tiempos, antes se daba importancia a esas
nimiedades, ahora ya no.
Lo cierto es que la sesión terminó a
capazos y no volvieron a reunirse. Sin embargo, esa
noche y por precaución justificada, don Vicente
no quiso bajar del Palacio; temía que los insultados
y un gran población que se había formado
en los bajos, lo linchara. A eso de las once subió
un amigo y le dijo: “No bajes Vicente, que el
pueblo te espera abajo” y él agregó
“Que el pueblo se vaya al carajo, que con él
no es la cuestión” y es fama que durmió
encima de la mesa de sesiones. Al día siguiente
los periódicos fueron describiendo a todos
los Concejales en forma burlona, para ver cuales eran
los negros y cuales los blancos y se armó un
alboroto nunca visto que sirvió para reorganizar
el Concejo justo a tiempo para las fiestas.
Una Rifa Interesante
En otra ocasión estaba en una
esquina con varios amigos cuando se acercó
una guapa señorita a venderles números
de rifa de un vehículo usado de su propiedad,
a solo cien sucres cada uno, suma elevada para la
época. Nadie pudo protestar y todos se disponían
a comprarle, cuando intervino don Vicente y le dijo:
“Oiga Ud. preciosa, ¿por qué en
lugar de rifar ese carro que es viejo, feo y usado,
no se rifa Ud. misma, que es nueva y está buena?
¡Yo podría comprar todos los números
de esa rifa!” La pobre señorita se alejó
sumamente contrariada y el grupo celebró tan
salvadora salida.
Partición en
Privado
Tres hermanos heredaron una casa de
madera de diez chazas a la calle y decidieron consultarse
con don Vicente, que tenía fama de covachero
-por que cobraba los arriendos de las covachas del
Dr. Alejandro Ponce Elizalde y a nadie le perdonaba
la renta- asi es que lo fueron a ver y Don Vicente
pidió doscientos sucres por hacer la partición
extrajudicial y un mes de plazo. Llegada la fecha
los llevó a la casa ubicada en Quisquís
y Lorenzo de Garaycoa y les preguntó ¿de
los colores de la bandera nacional, cuáles
escogen? Uno contestó el amarillo, otro el
azul y el otro se quedó con el rojo y entonces
¡Oh sorpresa! Les dijo “tomen cada cual
sus chazas, que están pintadas de los tres
colores. Había pintado verticalmente la casa,
de amarillo, de azul y de rojo. Los hermanos primero
no sabían que hacer y luego, muy malhumorados,
protestaron porque la partición no era equitativa,
porque uno había sido beneficiado con 4 chazas
o ventanas y los dos restantes sólo con tres
cada uno. Don Vicente finalizó tal discusión
disculpándose ¿Qué culpa tengo
de que la bandera del Ecuador sea injusta ?
Trata de Blancas
En 1.942 se peleó con los dueños
de El Telégrafo y meses después ese
diario sacó que don Vicente y su hermano Guillermo,
contratista de artistas para el Canal de Panamá,
se habían dedicado a la trata de blancas. Cabezas
tomó un ejemplar de El Telégrafo y pusose
en mitad de la Plaza de San Francisco, llamando a
todos los transeúntes para darles explicaciones
y decía “No es verdad que me haya dedicado
a la trata de blancas, las chicas que mandé
a bailar a Panamá, eran todas trigueñas”
...
Contrabando Científico
de Panamá
En otra ocasión se fue a esa
ciudad a comprar ropa interior de seda y medias nylon,
carísimas por la guerra. En la aduana de Guayaquil
ie abrieron las maletas y encontraron con sorpresa
que todo venía envuelto en un solo paquete,
con el nombre de la primera dama de la nación.
Se sabía que Cabezas era amigo personal del
primer magistrado, supusieron que se trataba de un
obsequio y le dejaron pasar el matute sin ningún
problema. Un mes después se repitió
la escena, pero ya no había paquete alguno.
Cabezas pensaba que lo dejarían pasar como
en la ocasión anterior, pero estaba equivocado,
porque los aduaneros no aceptaban sus argumentos;
entonces, viéndose acosado, poniendo ojitos
y boquitas y con tono aflautado, dijo: “Ay chicos,
que no se han dado cuenta que son efectos personales!
¿No ven que me he convertido a la vejez y ahora
soy mariposón?” y tomando sus maletas
se alejó presurosamente con graciosísimos
contoneos que hicieron las delicias del personal,
que no tuvo más que dejarle pasar ese segundo
matute.
Aire Acondicionado
Central
Se cuenta también que un día decidió
sacar todas las paredes interiores de su departamento
porque dizque hacían calor y se quedó
en un solo ambiente. Su señora no sabía
que hacer con esta excentricidad y tuvo que pagar
a un carpintero para que se las reponga. A su regreso
a la casa don Vicente se disgustó mucho y protestó
diciendo que era un abuso, que su casa sin paredes
era especial, porque tenía aire acondicionado
natural y central, pero de nada le sirvió alegar,
las paredes estaban puestas.
Unico Entrepiso Permitido
Fue el primer covachero que levantó
una casa con entrepiso en el Guayaquil de este siglo
posterior al incendio grande y cuando los inspectores
municipales le fueron a observar que esa antigua práctica
del entrepiso era antihigiénica y peligrosa
por los incendios y estaba prohibida, pero él
respondió: “Ajá, conque no se
puede construir entrepisos! ¿Entonces porque
los hay en el Palacio Municipal? ¡A ver respóndanme!”
y desde allí en adelante muchos empezaron a
construirlos y hoy se ven por todos los barrios.
Sueldo Y Comisión
Don Vicente ganaba S/.800 mensuales
en la oficina del Dr. Ponce y en cierta ocasión
le pidió aumento de sueldo. El doctor le contestó
que ya ganaba bastante, que S/.800 era un buen sueldo
y ciertamente lo era- pero don Vicente muy airado
replicó “Quién te ha dicho que
yo gano esa suma por sueldo?” “Yo solo
gano S/ .400, los otros S/ .400 es comisión
por aguantar a tus hijos” -que solían
frecuentar la oficina y se embromaban con el viejo
Cabezas, sacándolo de quicio. El asunto terminó
con risas y consiguió el aumento solicitado.
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