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SUBDESARROLLO
CULTURAL
Escribo esta crónica porque
alguien tiene que hacerlo, se está acabando
el tiempo de nuestra generación en medio de
la más absurda y gris de las mediocridades
y porque la Patria vive una época sin sentido
crítico ni estético donde se aplaude
todo, incluso lo malo y hasta lo vulgar, porque no
se conoce lo bueno y en consecuencia no se tiene el
sentido justo que dá la comparación.
Faltan librerías, bibliotecas, más periódicos
con sentido común, instituciones activas y
hasta intelectuales generosos. Falta dar, todos quieren
recibir. ¿A dónde vamos?.
LIBRERIAS.— Hace veinte años
Guayaquil tenía buenas librerías con
textos y obras antiguas y actuales y era tan fácil
encontrar un Quijote como un Joyce, una Antología
del siglo, pasado como una del presente. El Boom literario,
que estaba comenzando, ya se había hecho presente
en los estantes y se encontraba al alcance de todos,
las obras de numerosísimos autores, incluso
las del inefable Jorge Luis Borges. Hoy el panorama
ha cambiado notablemente, las librerías sólo
tienen libracos viejos o producciones de autores de
principio de siglo o de las postguerras tan obsoletos
como Stefan Sweit, Curcio Malaparte, Thomas Mann o
Giovanni Papini, buenos para su tiempo y ahora lectura
para eruditos. En poesía no hay casi nada y
pedir algo de la actual producción latinoamericana
resulta un imposible. Sólo textos y más
textos y todos extranjeros se ve en esos eriales de
la pena que son las librerías guayaquileñas
y para colmos ¿Qué precios señores,
qué precios? Cualquier bobaliconada 500 sucres.
Una Enciclopedia 5.000 y si es completa 20.000. ¿Uds.
creen que alguien tenga tanto dinero para gastarlo
en libros?.
El problema de nuestras Librerías sin embargo
no se circunscribe a su abastecimiento paupérrimo
y al mal gusto imperante en ellas pues va más
lejos; resulta que para importar libros se requiere
de papeleos interminables en el Banco Central, depósitos
previos, regateo de impuestos más, impuestos
menos en las aduanas, riesgos de pérdida, robo
o destrucción en las bodegas, etc. etc. Ya
este negocio no es un filón de riquezas como
era antes, todo se ha complicado y por eso su decadencia.
¿Qué se puede hacer al respecto? Tiene
la palabra la Subsecretaría de la Cultura.
Lo único cierto es que mientras sigamos con
librerías pobres y libros anticuados no habrá
cultura pues cultura significa buenas y actualizadas
lecturas que comprendan la problemática del
mundo en que vivimos; lo anterior, lo que pasó
hace 40 años o más, es simple erudicción,
bueno para las elites o minorías que siempre
habrán y que gustan conocer el pasado.
NUESTRAS BIBLIOTECAS.- En Guayaquil
no existen; verdad que es necesario decir a veces
para no seguir engañándonos. Unas que
otras hay por aquí o allá, pero dan
pena. Que yo sepa sólo la del Núcleo
del Guayas y la de la Sociedad de Artesanos Amantes
del Progreso están tarjeteadas, las demás
no y es de ver los apuros que pasan los estudiantes
y el público cuando desean consultar una obra
pues hay que revisar estantes tras estantes para dar
con ella, si es que se da, que en la mayor parte de
los casos se termina agotado y sin éxito.
La Biblioteca Municipal es ejemplo de pobreza pues
como hace muchos años no hay presupuestos para
compra de libros. ¿De dónde los va a
sacar? La Rolando de Autores Nacionales, honra y prez
de la cultura, se halla en igualdad de condiciones
y para colmos, metida en un mezanine antihigiénico
y pequeño, peor no puede estar.
LAS INSTITUCIONES CULTURALES.- Existen
algunas pero todas dan tumbos por falta de dinero.
El Centro Municipal de Cultura no tiene Director por
renuncia del último, a pesar de los meses transcurridos
aún no ha sido reemplazado. La Casa de la Cultura
del Núcleo del Guayas recién hace pocos
días ha anunciado que recibirá fondos
para salir de esa muerte lenta en que se encuentra
hace más de seis años cuando menos.
Cultura y Fraternidad es más bien una institución
social con sesiones mensuales. Las Organizaciones
Periodísticas aunque incursionan de vez en
cuando en el ámbito cultural son más
gremiales. Las Universidades no pueden volcar su atención
a la cultura por los tremendos problemas que las sacuden,
incluso con peligro de muerte, pero hay que hacer
una excepción honrosa en la labor del Lcdo.
Elías Muñoz Vicuña al frente
del Departamento de Publicaciones de la U. de Guayaquil,
quien en los tres últimos años ha editado
o reeditado casi cien títulos importantísimos
para el país, en labor benedicta que aún
no se aprecia ni se premia.
LOS PERIODICOS.- Ante el aumento
de costos de papel e impresión los periódicos
de Guayaquil decidieron sacrificar los aspectos culturales
ante que los políticos, económicos y
deportivos y por supuesto los espacios que recibían
las noticias artísticas y literarias así
como los artículos de crítica e información
han sido disminuidos. Si sumamos a esto el hecho cierto
y probado que en nuestro periódico no hay redactores
o son muy escasos, pues se prefiere a los cronistas
y al personal de planta o administración, veremos
que la crítica y la estética se han
olvidado y da lo mismo publicar chana que juana y
junto a un verso de límpida calidad modernista
aparecen adefesios que más que versos constituyen
burlas o desatinos culturales.
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