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SEQUEDAD
FORMAL DE LA VANGUARDIA
El postmodernismo o vanguardia, movimiento
cultural de la guerra europea, sé inició
hacia 1915, tomó cuerpo hasta el 20 y se desarrolló
por casi quince años; tuvo como característica
principal una constante sequedad formal, de allí
es que no gustó a todos por ser literatura
difícil y en ciertos casos retorcida y barroca
y tanto que se hacía ininteligible. Muchos
tentaron la vanguardia, algunos hasta quisieron engañar
con ella, con poesías absurdas como "yo
miro a la luna,/ la luna con pantalones/ mi perro
gime, el gato maúlla/ y el sol huidizo y oculto
espera su turno en el ciclo vital/ todo es igual/
la luna, mi perro y mi gato,/ solo yo cambio sin fin,/
tal mi destino, mi sino, mi mal... //
La Vanguardia meció su primera cuna en Francia
donde aparecieron numerosas revistas raras con nuevos
aromas letales, distintos a las modernistas. Proust
y Joice alcanzaron niveles magistrales en la prosa
rica y metafórica que se impuso hasta en América,
donde la Vanguardia demoró en torcer el cuello
al cisne de engañoso plumaje. En Ecuador también
hubo revistas raras pero donde más éxito
alcanzó la vanguardia sudamericana fue en Buenos
Aires que por entonces tenía un riquísimo
haber de editoriales y también en Lima con
la Revista "Amauta" de José Carlos
Mariátegui; allí salió publicada
la novela —poema "La Casa de Cartón"
que firmó "Martín Adán"
en 1928, seudónimo escogido por el propio Mariátegui
para bautizar literariamente a su amigo el joven Rafael
de la Fuente y Benavides, limeño nacido en
1908 que ya destacaba por su precocidad e ingenio.
Era por esos días muy famoso en España
don Ramón Gómez de la Serna, renovador
de la narrativa realista con inclusión de elementos
experimentales de gusto simbolista. En sus "Greguerías"
don Ramón, contaba cosas y casos entremezclándolos
con anécdotas propias y ajenas, dibujos raros,
caricaturas y sobre todo con madurez confidencial
muy a lo Marcel Proust. En fin de fines, para el eterno
croniqueur del Café Pombo, no importaban los
argumentos, sino la forma de expresar los sucesos
e interioridades.
Esta Vanguardia intelectualizada y difícil,
dura de entrar en su forma pura a lo Joice, se coló
por la puerta falsa de Gómez de la Serna y
llegó a América disparándose
en el Perú con "La Casa de Cartón",
cuyo argumento no existe porque se trata de un relato
interminable y en primera persona que hace un escolar
en el balneario de Barranco, cerca de Lima; en tono
disconformista y disolvente y casi sin querer, ataca
a los valores morales de la época y tan inocentemente,
que no se sabe si declararlo culpable o inocente.
En uno de sus párrafos dice: "Mi primer
amor tenía doce años y las uñas
negras. Mi alma rusa de entonces, en aquel pueblecito
de once mil almas y cura publicista, amparó
la soledad de la muchacha más fea con un amor
grave, social, sombrío, que era como una penumbra
de sesión de congreso internacional obrero.
Mi amor era vasto, oscuro, lento, con barbas, anteojos
y carteras, con incidentes súbitos, con doce
idiomas, con acechos de la policía, con problemas
de muchos lados. Ella me decía, al ponerse
en sexo; eres un socialista. Y su almita de educanda
de monjas europeas se abría como un devocionario
íntimo por la parte que trata del pecado mortal
... Mi segundo amor tenía quince años
de edad. Una llorona con dentadura perdida, con trenzas
de cáñamo, con pecas en todo el cuerpo,
sin familia, sin ideas, demasiado futura, excesivamente
futura y femenina.. Fui rival de un muñeco
de trapo y celuloide que no hacía sino reírse
de mí con una bocaza pilluela y estúpida.
Tuve que entender un sinfín de cosas perfectamente
ininteligibles. Tuve que salir bien en los exámenes,
con veinte—nota sospechosa, vergonzosa, ridícula:
una gallina delante de un huevo—. Tuve que verla
a ella mimar a sus muñecas. Tuve que oírla
llorar por mí. Tuve que chupar caramelos de
todos los colores y sabores. Mi segundo amor me abandonó
como un tango: un malevo.
En otro pasaje de "La Casa de Cartón",
que tiene mucho de evocadora porque su autor había
perdido a sus padres a temprana edad, quedando en
manos de unas tías solteronas y por lo tanto
beatas, en una casa grande y antigua, situada cerca
del mar dice así: "Ya ha principiado el
invierno en Barranco, harto invierno, lelo y frágil,
que parece que va a hendirse en el cielo y deja asomar
una punta de verano. Nieblecita del pequeño
invierno, cosa del alma, soplos del mar, garúas
de viaje en bote de muelle a otro: aleteo sonoro de
beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno
recién entrado . . . Ahora hay que ir al colegio
con frío en las manos. El desayuno es una bola
caliente en el estómago y una fuerza de silla
de comedor en las posaderas y unas ganas solemnes
de no ir al colegio en todo el cuerpo. Una palmera
descuella sobre una casa, como la fronda flabeliforme,
suavemente sombría, neta rosa. Y ahora silbas
tú, con el tranvía, muchacho de ojos
cerrados. Tú no comprendes cómo se puede
ir al colegio tan de mañana y habiendo malecones
con mar debajo”.
Mucho se dijo entonces de este nuevo escritor, pero
como no había la costumbre de calificar los
talentos por generaciones o movimientos, se lo dejó
sin clasificar; era raro y apasionado, gestor de insólitas
figuras, ingenioso y personalista y quizá hasta
algo torturado y no faltaron los críticos que
le negaron todo mérito,
En la Revista "Amauta", que tanto influyó
en el gusto literario ecuatoriano en la década
de los 20 al 30, de la Fuente también publicó
un "Antisoneto", así llamado por
no ser parecido a los que se venían escribiendo
desde las épocas de Gracián y Garcilaso,
que dice// En el steamer de un Capitán que
huma los añiles/ del horizonte primo, de gris
amoratado,/ navego por gaviotas que sucumben a miles/
y por islas de vidrio que se apartan a nado// Las
nubes, camareras de a bordo, en sus mandiles, con
helias ceras lustran el vapor encerado./ Día,
uña esmaltada/sonrojo de marfiles,/ en la vergüenza
boba de haberse desnudado.// Yo traigo en mi maleta
mi pipa de cerezo/ y en la boca el sabor de un exquisito
beso/ capricho de tres dólares, caramelo redondo
. . . // La Playa que bucea -se trae caracoles . .
. / el cielo el sol ... Los huesos náufragos
de las olas . . . / señal de que ha bajado
hasta el hueso más hondo.//
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