TOMO IV
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO III
     


..............................................................................................................................................................................................................

MOMENTOS LIRICOS DE PEPE PINO
Desde muy temprana edad comenzó a hacer poemas que publicó en la Revista "Patria" de Carlos Manuel Noboa, incorporándose al grupo modernista de Guayaquil. Fueron años difíciles por la oposición paterna que objetaba los devaneos líricos y literarios del joven poeta y sin embargo también escribió y publicó en las revistas "Juventud" de Quito y "Proteo" de Guayaquil.

En 1919 mandó varios sonetos a "La Idea" de Quito, "ya era dueño de un sonetario musical y simbólico que por su anhelo de perfección evocaba el gusto del Parnaso, era amigo personal de Medardo Ángel Silva y señalado como casi todos los de esa generación por los índices de la precocidad".

Para 1920 su producción andaba regada en "Caricatura" de Quito, "La Campana" y "Ariel" de Guayaquil y entonces dirigió "Los Hermes", revista que circuló un año y que le abrió las puertas de "El Telégrafo" donde alternó con lo más notable de la política y la intelectualidad guayaquileña en alegres noches de bohemia literaria. En 1924 figuró en la "Selección de modernos poetas y prosistas ecuatorianos" publicada por la Sociedad de Escritores de Quito, donde se dijo de él: "Nos ha dado hermosas muestras de su delicado sonetario galante y en su blasón lírico ha enredado las ramas de los jardines de Versalles con el pífano del trópico.

En 1926 quizo publicar su poemario "Sándalo" pero varias urgencias económicas se lo impidieron y así siguió por muchos años hasta que la muerte le sobrevino en 1959, de solo 57 de edad, sin haber visto impresa su obra que hoy, a un cuarto de siglo de tan doloroso óbito, sale a la luz con unos cuantos sonetos perfectos de los muchos que debió escribir y que andan por ahí y por acá y otras poesías más bien postmodernistas y de aldeala con tres romances.

De su primera época es FIN DE RAZA, que copiado a continuación es como sigue: / Soy el postrer poeta de una raza/ de nobles caballeros, que ceñía/ bajo una seda de melancolía / el mandoble, el estoque y la maza// De otro el solar y extinguida la Casa/ extraño a una virtud de burguesía/ soy por mi aspecto de gentil-homía/ burla de los lacayos de la plaza// Católico, amoroso y caballero/ no calcé mitra ni esgrimí el acero/y al ver comprarse el amoroso halago/en sobresalto de mi estirpe ruda,/ sobre mi hábito blanco de Santiago/ mi prometida desfloré desnuda.

Con posterioridad su obra se tornó diferente, cambió en unos versos más que en otros, se interiorizó como demandaban las nuevas épocas y tiempos y surgieron poesías tan hermosas como PASEO CAMPESTRE, escrita en 1928 y dedicada a "Adolfo H. Simmonds, con mi viejo afecto"/ Voces de adolescentes/ rayaron los caminos la barriada/ polvosa y ágil del pueblo// Risas claras en el monte/ abrieron innumerables el paperchase/ de los recuerdos trémulos// en el cajón de la hondonada/ llevó a guardar el viento/ un lote de perfumes femeninos// En los corrales de hacienda/ de palos y trancas que dan al camino/ junto al algarrobo y la casa de cubos/ para nuevos ojos un film de película/ se quedó prendido// La hora cual araña de seis patas velludas/ por un hilo que extrajo del astro/ cual monóculo verde, la luna/ puso al ojo del encino// Allá en los aledaños del poblado/ la empresa de cocuyos/ dio luz de acetileno a las linternas// en las primeras casas/ las cocinas humeantes/ dieron su alerta entre las tejas// y una canción romántica y antigua/ como aladino, nuevas/ cambió en el corazón, lámparas viejas.

En esta poesía Pino conjugó términos art nouveau y modernistas como paper chase y perfumes femeninos, con otros tan nuevos para entonces y tan disonantes, que más bien parecían extraídos de un antipoema, film de película, araña de seis patas velludas, monóculo verde y luz de acetileno y todo esto dentro de un ambiente vernáculo, netamente campesino y costeño, como corrales de hacienda, palos y trancas, algarrobo y casa de cubos; poblado, cocuyos, cocinas humeantes.

Este segundo momento, quizá el realmente propio del poeta y el mejor de sus estados líricos, coincidió con una de las etapas de mayor pobreza para nuestro país en lo que iba del siglo; muchas fábricas cerraban sus puertas, los comercios se desguarnecían y el desempleo era peste que segaba vidas e ilusiones sumergiendo al hombre ecuatoriano en el abandono de la nada. Justamente, para entonces, la crisis del cacao tocaba fondo, la quiebra de1 Banco Comercial y Agrícola había limitado los créditos y todo se presentaba negativo; nuestro poeta quedó sin empleo y tuvo que aceptar un modesto trabajo en el Departamento Municipal de Catastros que lo desvinculó del quehacer literario por algunos años. Posteriormente, la muerte de su padre, su matrimonio en Enero de 1933 y varias colocaciones en oficinas públicas y en el magisterio, cortaron definitivamente una carrera tan brillantemente iniciada y proseguida con holgura espiritual por entre la mediocridad del medio ambiente y sin embargo, no se alejó del todo, siguió bregando a través de la discreta cátedra secundaria donde se hizo querer de numerosísimos discípulos y hasta tentó el ensayo de crítica literaria con "Estudios Literarios, Poetas de Guayaquil" que salió en 1948 y "Algunos Hermes del Modernismo. La tragedia de nuestra generación" aparecido tres años antes y como por entonces escribió Romances de casa adentro, entró en el período final, en su tercer momento lírico y el postrero, el de la "España Leal" y el de la Crónica Histórica donde produjo "Rostros antiguos y papeles viejos" y "Tres constructores de la República".