TOMO IV
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO III
     


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EL CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA
En 1965 era Alcalde de Guayaquil el Dr. Jorge Hurel Cepeda y gobernaba la Junta Militar y el contralmirante Ramón Castro Jijón. El Concejo de entonces contaba con elementos muy conocidos y decididos a trabajar en bien de la ciudad. La comisión de Cultura estaba a cargo de la Dra. Esther Aviles Nugué y un día ella me mandó a llamar pues quería fundar un organismo cultural que apoyara a la Municipalidad en este importante campo; acababa de instalar mi oficina de mandato pero no dudé un momento en dejar todo a un lado con tal de trabajar en el campo de mis preferencias, así es que acompañé a Esthercita en la elaboración del proyecto de Ordenanza de creación del Patronato Municipal de Bellas Artes y contando con el apoyo de los Concejales Arq. Oscar Granja Torres, Ing. Alberto Sánchez Cavanna, Dr. Ramiro Larrea Santos, Carlos Bacigalupo Ojeda y Clemente Durán-Ballén Wright se consiguió la fundación de tan noble institución, que días después designó su presidente en la persona de Francisco Illescas de Ycaza, quien no llegó a actuar porque la mayor parte del tiempo permanecía en el exterior.

Con todo el Patronato organizó los Salones de Pintura y Escultura de 1965 y 1966 y habiendo sido electo Alcalde el Dr. Jorge Higgins Jaramillo, este nombró a la poetisa María Eugenia Puig Lince para que se hiciera cargo de todo asunto concerniente al arte y cultura.

Caída la dictadura ese año, el gobierno constitucional de Clemente Yerovi Indaburo designó Alcalde a Joaquín Orrantia González, quien a las pocas semanas renunció, siendo reemplazado por Roberto Serrano Rolando, hombre cultísimo, pues aparte de escribir sobre asuntos políticos y del diario vivir, es un admirable actor de teatro, preferentemente de obras clásicas como el "Enfermo Imaginario", donde representa el papel principal y lo hace a la perfección. Así pues, con tan buenos auspicios, el Patronato revivió bajo la presidencia de Mercedes Tous de Reyes y contando en la secretaría con José Martínez Queirolo. Entonces se reestructuró su directorio que quedó compuesto por Jorge Pérez Concha, Dra. Esther Aviles Nugué, Lila Alvarez García, Gerard Raad Dibo, Theo Constante Parra y Pilar Guillen Palacios la Tesorera. El directorio trabajó en 1966 y comienzos de 1967 hasta que Meche regresó a Europa.

Entonces mi tío Jorge que estaba de Presidente del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura, se excusó de asumir la presidencia, que fue desempeñada por Esther Aviles Nugué, quien convocó y realizó los Salones de Pintura y Escultura de ese año, inaugurados por el Presidente Dr. Otto Arosemena Gómez; en pintura fue ayudada por el Dr. Pablo Marangoni y triunfó Enrique Tábara y en escultura por Presley Norton. Me olvidaba indicar que el Concejal comisionado de Cultura era el activo y emprendedor Francisco Falquez Betancourt, quien después inauguró la sala de Teatro "Humoresque" que aún funciona.

En 1968 Esthercita dejó la presidencia del patronato al pintor Jorge Swett Palomeque, quien me designó Vice-Presidente de la institución en razón de haber sido el secretario fundador de la entidad y haber estructurado las primeras comisiones de trabajo.

A Jorge correspondió realizar los Salones de ese año, ayudado por la Concejal comisionada de Cultura, la poetisa Ileana Espinel Cedeño, durante la alcaldía de Asaad Bucaram.

Al año siguiente en 1969, ascendí a la presidencia del Patronato y la institución obtuvo por primera vez una partida presupuestaria. Ese año realizamos los dos salones y otros eventos de importancia. En 1970 pasé a la Dirección de la Biblioteca y Museo Municipales durante la Alcaldía de Enrique Grau Ruiz y me reemplazó en la presidencia del Patronato la escultora Angela Name de Miranda, que acaba de morir en los Estados Unidos.

No recuerdo bien, pero creo que desde 1968 y a raíz de la salida de Martínez Queirolo, venía desempeñando con mucho lucimiento la secretaría de la institución esa mujer admirable que es Melania Mora de Hidatty, toda emoción y entrega a las causas de la cultura, quien se retiró en 1972; la nueva secretaria fue Maruja Martín González, que sigue en funciones.

Ese último año ascendió a la dictadura el General Guillermo Rodríguez Lara, que defenestró al Alcalde Francisco Huerta Montalvo reemplazándolo con el Arq. Juan Péndola Avegno, se reestructuró el Patronato y entró de Concejal comisionado de Cultura Ottón Chávez Pazmiño, que asumió la presidencia, nombró Directora a Isabel Herrería Herrería, decidió cambiar el nombre al Patronato y se dictó una Ordenanza en tal sentido, pasando la institución a denominarse "Centro Municipal de Desarrollo Cultural" pero este nombre no pegó entre las gentes, por largo y enrevesado, así es que hubo necesidad de dictar otra Ordenanza dándole el actual de "Centro Municipal de Cultura".

Para esa fecha el Patronato o el Centro —es lo mismo— era una institución modelo en la república y algunas municipalidades del país la empezaron a copiar, modificando sus comisiones culturales en Patronatos o Centros, para contar con el auspicio de la empresa privada y de las personas que no estando dentro de la maquinaria municipal, pudieran ayudar a ésta, en el cumplimiento de sus fines.

El Arq. Péndola estuvo en la Alcaldía 4 años, justamente los de la dictadura del General bombita y salió en 1976 con el ascenso de los Triunviros, que designaron al Ing. Eduardo Moncayo Mármol. Entonces fui Concejal comisionado de Cultura. Isabelita Herrería no quizo continuar y entró en su lugar Angela Name de Miranda, quien actuó como Directora hasta que el Alcalde Antonio Hanna la llevó a la Biblioteca Municipal en 1980 si mal no recuerdo.

Para ese año ocupó la dirección el escritor Alsino Ramírez Estrada, con Maruja Martín González en la secretaría e Isabel Herrería en la coordinación.

En 1983 Alsino dejó la dirección al escritor José Guerra Castillo, designado por el actual Alcalde para tales funciones, que acaba de renunciar y ha sido reemplazado por el poeta Ottón Muñoz, dinámico militante del arte y la cultura en nuestro medio, como lo ha demostrado en múltiples ocasiones desde la coordinación de varias instituciones en nuestra ciudad.

Ahora Ottón ha querido solemnizar los 13 años de haberse dictado la Ordenanza de cambio de nombre, con una semana cultural que culminará con un homenaje a quienes de una u otra forma hemos colaborado en el antiguo Patronato o en el hoy Centro Municipal de Cultura. Bien por la intención, los honores desde siempre y cuando se merecen son bien recibidos, sobretodo si premian el esfuerzo entregado gratuitamente a una noble causa. Vayan estas líneas de remembranzas históricas en memoria de aquellos que siempre han estado al pie de la cultura y el arte municipal.