..............................................................................................................................................................................................................
|
CACHOS
DE VALENZUELA
Muy de tarde en tarde sale un personaje
bromista y genial que deja impresa su huella en la
tradición de su pueblo con decíderes
y situaciones chuscas. Tal el caso del Dr. Alfredo
Valenzuela Valverde, notabilísimo científico,
médico de profesión (1878 - 1946) y
guayaquileño de los más valiosos de
su tiempo. De él se cuenta que en 1922, con
motivo de celebrarse en Bruselas la XI Jornada Médica
de esa ciudad, fue llamado por el Rey Leopoldo de
Bélgica para que lo examine de una grave dolencia
adquirida en el Congo. Valenzuela tenía fama
de saber de enfermedades tropicales y prontamente
descubrió un enorme quiste amebiano hepático,
que tratado con los medicamentos apropiados, dejó
de molestar al monarca y un valiosísimo reloj
de oro recibió de obsequio porque no quizo
cobrar en dinero. ¿Dónde estará
hoy tan preciosa joya?.
De regreso al país fue elevado al rectorado
de la Universidad de Guayaquil en 1924 pero sólo
estuvo algunos meses porque renunció después
de la revolución juliana del 25. En 1936 asumió
la cátedra de Tisiología y la sustentó
por largos años. En 1946 fundó la "Liga
Ecuatoriana Antituberculosa" LEA, de tanta trascendencia
y servicio en el país para la erradicación
de ese mal. Tales sus principales logros públicos,
ahora veamos su otra faceta, la del ingenioso bromista.
ENFERMEDAD COMPARTIDA
Estaba por terminar su mandato constitucional
un presidente ecuatoriano y concurrió con su
esposa al consultorio de Valenzuela para que la examinara,
pues la dama se sentía muy deprimida, tenía
ardores repentinos en la cara, mareos y otras molestias
menores. Luego de examinarla, Valenzuela diagnosticó:
Estimada doña N.N. Ud. sufre de la misma enfermedad
de su esposo. Ambos tienen los malestares propios
del final del período. Cuentan que todos rieron
con tan aguda opinión.
UN ITALIANO GLOTON
Un napolitano de apellido Flatta,
ingeniero gordo y glotón y con enorme sobrepeso,
le consultó cierta dolencia estomacal menor.
Valenzuela le pidió que le cuente todo lo que
se había comido y después de oír
que Flatta había ingerido un banquete pantagruélico
de carnes, ensaladas y tallarines, le respondió:
"Amigo Flatta, Ud. debe saber que todos venimos
al mundo con un tubo de escape, su problema es que
Ud. necesita dos" y lo despachó con cara
destemplada.
VISITA DISTINGUIDA
Una señorita de edad madura,
flaquísima, soltera, muy rica y recién
llegada de París, concurrió alhajadísima
y pintadísima a tratarse un ligero desarreglo
estitical y luego de muchos rodeos y circunloquios,
como quien no quiere decir la cosa, soltó que
no había desocupado su intestino en 7 días
y que esto era muy común en ella. Valenzuela
le aconsejó un enema de agua de permanganato,
cada dos días, para aflojar el estómago.
La niña, horrorizada de la sola idea de aplicarse
un remedio tan casero y poco elegante, poniendo boquita
de frasco, se atrevió a preguntar ¿Y
con jeringa, doctorrr? Sí señorita.
Luego ella agregó: ¿Y cómo me
lo pongo, doctorrr? Póngaselo por el culo,
fue la contestación y la distinguida señorita
casi se desmayó.
RECETAS EQUIVOCADAS
Estando en el cementerio notó
que en cada tumba habían escritas las letras
R.l.P. (Iniciales de Réquiem in Pace, que en
castellano significa Descansa en Paz) y haciéndose
el sorprendido preguntó a varios amigos que
con él estaban, si conocían el significado.
Algunos se lo dijeron, pero él aclaró
que todos estaban equivocados, que R.l.P. significaba
"Recetó Izquieta Pérez", con
quien Valenzuela tenía punto tocado en el Hospital,
así —casi inocentemente— se desquitaba
de su colega.
CHINO CON SUERTE
Estando lleno su consultorio, llegó
un chino vestido de blanco y se sentó tranquilamente
a esperar. Valenzuela abrió la puerta de su
despacho y de inmediato lo hizo pasar. Una dama que
tenía más de una hora esperando, se
sorprendió de la preferencia y protestó,
recibiendo la siguiente explicación. "No
se disguste, que ya mismo la hago pasar a Ud.; lo
que sucede es que el chinito estal con dialea y viste
pantalón blanco". Carcajada general, el
chino dicen que después no quizo salir de la
vergüenza y tuvieron que sacarlo por una puerta
del fondo, para que no se tope con la clientela que
esperaba ansiosamente ver cómo estaban los
pantalones.
RARA ENFERMEDAD
Uno de sus alumnos le preguntó
en clase qué medicina era buena para un dolor
de estómago que se le subía y se le
bajaba. Posiblemente sufría de gases. Valenzuela,
delante de todos los alumnos le dio la siguiente explicación:
"No te preocupes, que sólo es un pedo
loco, pero como tienes cara de culo, no sabe si debe
salir por arriba o por abajo y en esas se encuentra".
REMEDIO TOTAL
Cansados de tantas bromas, sus alumnos
quisieron tomar venganza, consultándole una
enfermedad imaginaria para ver qué recetaba.
Una mañana lo esperaron a las puertas del Hospital
y el más pintado le lanzó lo siguiente:
Doctor Valenzuela, estoy muy mal, de mañana
me dan mareos, a veces sí a veces no. Al mediodía
dolores de barriga, a veces sí a veces no.
A las seis tengo fiebre a veces sí a veces
no y a la medianoche me arde el fundillo, a veces
sí a veces no. Valenzuela comprendió
que le querían tomar el pelo y contestó:
"Hijo mío, estás muy grave, pero
no te preocupes que te salvo con una sola receta".
La escribió y se la entregó, con esta
explicación: "Una pildora en las mañanas,
abres la boca, haces como que te la tomas pero no
te la tomas. A las doce una oblea blanda en leche,
te la llevas a la boca, haces que te la tomas, pero
no te la tomas. Por la tarde un papelito disuelto
en una cucharadita de agua tibia, abres la boca, haces
que te lo tomas pero no te lo tomas y a la medianoche
un lavado de agua y ácido”. El estudiante,
para salvarse de tal remedio, le dijo: “Ya sé
doctor, me acerco al lavado, hago que me lo pongo
pero no me lo pongo”. No hijo: “Te lo
pones y luego trotas dos horas por el parque Seminario,
para ver si se te sale o si no se te sale".
LAS TRES C
Preguntado en cierta ocasión
cuáles eran las tres enfermedades más
peligrosas de la vejez contestó que las tres
“C”, a saber: corazón, caídas
y cagaditis, porque había mucha disentería
sanguinolenta de origen amebiano.
EL VIEJO
Habiéndose graduado su hijo
Alfredo de médico, mucha gente llamaba por
teléfono a la casa, preguntando por el Dr.
Valenzuela y contestaba Doña. María
Luisa Barriga Marín, su esposa:
¿Cuál de los dos? ¿El joven o
el viejo? Para ver si se decidían por su hijo
y así le formaba la clientela.
Amoscado de trato tan peyorativo, Valenzuela se colocó
cerca del teléfono y esperó pacientemente
la próxima llamada, que no se hizo esperar
y al oír ¿Está el Dr. Valenzuela?
Contestó ¿Cuál de los dos, el
joven o el marido de la vieja?.
Grandes risotadas y santo remedio para Doña.
María Luisa, que no volvió a contestar.
|
| |
|