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BEBIDAS
DEL GUAYAQUIL QUE PASO
Mi querida amiga María Rosa,
la encantadora señora de la TV., me ha pedido
que siga escribiendo sobre las comidas criollas del
pasado. Así pues, con tamaño compromiso,
trataré de cumplir contándoles que antaño
los guayaquileños comían plátano
en vez de pan, por salirles más barato. Del
río se proveían de peces muy sabrosos,
del estero sacaban cangrejos que aderezaban de diferentes
maneras, del golfo eran las ostiones y las patademulas,
así como las conchas. El ají era condimento
necesario en todo plato, de tal suerte que el que
se acostumbraba a su picor, si lo dejaba ya no sentía
sabor alguno. Se había enviciado En cuanto
a bebidas teníamos muchas. El aguardiente de
uva llamaba Pisco o Puro de Castilla servía
para la preparación de las mistelas dulces
y de colores penetrantes. Poco vino por ser caro,
muchos "Punches" de frutas para no "abandonarse
al agua" que es como entonces se decía
a los que bebían agua traída de Daule.
Entre los licores típicos de la región
el "Cardenillo", especie de sangría
que se preparaba con vino tinto y jugo de piña
fermentado, al que se le agregaba frutas picadas.
Era de sabor delicioso y se consideraba muy elegante
brindarlo en toda clase de fiestas y saraos. El Agua
de Piña también se servía y era
barata y fácil de confeccionar. Se hacía
con las cascaras de pina lavadas, que se dejaban serenar
dos días en un balde de agua hasta que fermentaba.
Entonces se colaba el agua y se le agregaba azúcar
al gusto, sirviéndose fría y con pedazos
de fruta. Cuando el agua de piña estaba fuerte,
con dos vasos se jumaba cualquiera. Otro licor candela
era la chicha de jora que se hacía en pondos
y si se la quería más cojedora entonces
se le agregaba puro de Castilla. A esto se llamaba
Chicha con Torpedo o Chicha con Cohete.
La chicha de jora era la bebida del país y
se consumía tanto en la Sierra como en la Costa.
A mediados del siglo pasado vino la moda de tomar
cerveza, que se importaba del exterior y luego se
fabricó en Guayaquil. Entonces se dijo que
era más higiénica que la chicha, porque
a esta última la hacían fermentar moviéndola
con hueso de canilla de muerto o agregándole
orines y otras sustancias raras. Así pues,
la chicha quedó relegada para la gente pobre
que no podía pagar por una cerveza, es decir,
por una chicha de cebada, que no otra cosa es la popular
bebida.
Las colas vinieron a Guayaquil a fines del pasado
siglo. La más antigua existía por 1888,
creo que fue la Fioravanti, que la fundó un
italiano de ese apellido, ahora es de la familia Peré.
Otra cola importante del pasado fue la Fox, que fabricaba
el español Martínez de Espronceda hasta
que se murió; después pasó a
Soriano. Habían también las colas de
chinos que se hacían en Boyacá y Colón
y en lugar de tener tapa corona como ahora se estila,
las botellas se tapaban a presión con unas
lindísimas bolas de cristal que los chiquillos
hundían con el dedo para poder beber el líquido
y luego, ni cortos ni perezosos, rompían las
botellas y cogían la bolita.
La primera fábrica de colas que hubo en Guayaquil,
bien montada, con todas las de ley, fue de la Coca
Cola. Eso era por 1946 y lo primero que hacían
los quiteños que venían a Guayaquil
era tomarse una Coca Cola, que entonces costaba la
módica suma de seis reales.
La cola Fox era considerada la más sabrosa,
la de mejor calidad. Su sabor de champagne y su color
medio café con verde eran clásicos en
el puerto. La botella era pequeña, tenía
sobre la tapa un papel plateado pegado con goma; era
la seguridad final del envase.
También había otras colas de color rosado
como la Gallito que aún se recuerda en nuestro
medio y la Cola Eléctrica, que dicen que sacaba
chispas de la garganta cuando se consumía bien
helada. Después pasaron a ser bebidas en el
campo y ahora ya no se fabrican.
La cola Tropical fue la primera que puso en jaque
a la Fioravanti y terminó por desplazarla del
mercado; después salió la Manzana que
tenía como propaganda el ser elaborada con
estractos venidos de Alemania, ahora la Fioravanti
se ha vuelto a vender como antes.
La Seven Up y la Buzz son recientes en Guayaquil.
Anterior fue la Spur, que aún se vende. La
Pepsi Cola salió para hacerle competencia a
la Coca Cola y su propietario hizo una gran campaña
publicitaria obteniendo fondos para la construcción
del edificio de la actual Biblioteca Municipal, después
regresó a su tierra y creo que hasta vendió
la fábrica. Se apellidaba Joseph Gorelick ¿Lo
recuerdan?.
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