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TOMO III
     


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BEBIDAS DEL GUAYAQUIL QUE PASO
Mi querida amiga María Rosa, la encantadora señora de la TV., me ha pedido que siga escribiendo sobre las comidas criollas del pasado. Así pues, con tamaño compromiso, trataré de cumplir contándoles que antaño los guayaquileños comían plátano en vez de pan, por salirles más barato. Del río se proveían de peces muy sabrosos, del estero sacaban cangrejos que aderezaban de diferentes maneras, del golfo eran las ostiones y las patademulas, así como las conchas. El ají era condimento necesario en todo plato, de tal suerte que el que se acostumbraba a su picor, si lo dejaba ya no sentía sabor alguno. Se había enviciado En cuanto a bebidas teníamos muchas. El aguardiente de uva llamaba Pisco o Puro de Castilla servía para la preparación de las mistelas dulces y de colores penetrantes. Poco vino por ser caro, muchos "Punches" de frutas para no "abandonarse al agua" que es como entonces se decía a los que bebían agua traída de Daule.

Entre los licores típicos de la región el "Cardenillo", especie de sangría que se preparaba con vino tinto y jugo de piña fermentado, al que se le agregaba frutas picadas. Era de sabor delicioso y se consideraba muy elegante brindarlo en toda clase de fiestas y saraos. El Agua de Piña también se servía y era barata y fácil de confeccionar. Se hacía con las cascaras de pina lavadas, que se dejaban serenar dos días en un balde de agua hasta que fermentaba. Entonces se colaba el agua y se le agregaba azúcar al gusto, sirviéndose fría y con pedazos de fruta. Cuando el agua de piña estaba fuerte, con dos vasos se jumaba cualquiera. Otro licor candela era la chicha de jora que se hacía en pondos y si se la quería más cojedora entonces se le agregaba puro de Castilla. A esto se llamaba Chicha con Torpedo o Chicha con Cohete.

La chicha de jora era la bebida del país y se consumía tanto en la Sierra como en la Costa. A mediados del siglo pasado vino la moda de tomar cerveza, que se importaba del exterior y luego se fabricó en Guayaquil. Entonces se dijo que era más higiénica que la chicha, porque a esta última la hacían fermentar moviéndola con hueso de canilla de muerto o agregándole orines y otras sustancias raras. Así pues, la chicha quedó relegada para la gente pobre que no podía pagar por una cerveza, es decir, por una chicha de cebada, que no otra cosa es la popular bebida.

Las colas vinieron a Guayaquil a fines del pasado siglo. La más antigua existía por 1888, creo que fue la Fioravanti, que la fundó un italiano de ese apellido, ahora es de la familia Peré. Otra cola importante del pasado fue la Fox, que fabricaba el español Martínez de Espronceda hasta que se murió; después pasó a Soriano. Habían también las colas de chinos que se hacían en Boyacá y Colón y en lugar de tener tapa corona como ahora se estila, las botellas se tapaban a presión con unas lindísimas bolas de cristal que los chiquillos hundían con el dedo para poder beber el líquido y luego, ni cortos ni perezosos, rompían las botellas y cogían la bolita.

La primera fábrica de colas que hubo en Guayaquil, bien montada, con todas las de ley, fue de la Coca Cola. Eso era por 1946 y lo primero que hacían los quiteños que venían a Guayaquil era tomarse una Coca Cola, que entonces costaba la módica suma de seis reales.

La cola Fox era considerada la más sabrosa, la de mejor calidad. Su sabor de champagne y su color medio café con verde eran clásicos en el puerto. La botella era pequeña, tenía sobre la tapa un papel plateado pegado con goma; era la seguridad final del envase.

También había otras colas de color rosado como la Gallito que aún se recuerda en nuestro medio y la Cola Eléctrica, que dicen que sacaba chispas de la garganta cuando se consumía bien helada. Después pasaron a ser bebidas en el campo y ahora ya no se fabrican.

La cola Tropical fue la primera que puso en jaque a la Fioravanti y terminó por desplazarla del mercado; después salió la Manzana que tenía como propaganda el ser elaborada con estractos venidos de Alemania, ahora la Fioravanti se ha vuelto a vender como antes.

La Seven Up y la Buzz son recientes en Guayaquil. Anterior fue la Spur, que aún se vende. La Pepsi Cola salió para hacerle competencia a la Coca Cola y su propietario hizo una gran campaña publicitaria obteniendo fondos para la construcción del edificio de la actual Biblioteca Municipal, después regresó a su tierra y creo que hasta vendió la fábrica. Se apellidaba Joseph Gorelick ¿Lo recuerdan?.