TOMO III
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO IV
     


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INCIDENTES DE SU LLEGADA
El "Cotopaxi" estaba de bote en bote cuando arrancó con un fuerte tirón de la máquina y agudo pitar. El muelle se alejó, la gente aplaudió y algunos dedicaron una última mirada a las casitas de madera del malecón y en eso el "Cotopaxi" se quedó inmóvil en pleno río .... ¡Está varado! Las primeras gestiones para sacarlo del aprieto con gobernador y damas adentro no produjeron resultado. Luego y de apuro, acudieron los vaporcitos "Enrique Valdez" y "Tarqui" que lograron su objetivo y nuevamente lo tuvimos en movimiento después de 40 minutos de infernal suplicio y prosiguió el convoy de pequeñas navecitas que enfilaron a Duran.

Una vez allí todos bajaron a vapores más pequeños y por líos al muelle, porque el "Cotopaxi" resultaba muy grande y no podía acercar su voluminoso casco, so pena de volverse a varar.

A las 4 se oyó el pitazo de la locomotora de Riobamba y llegó el doctor Ayora con su esposa y primera dama Laura Carbo Núñez, numerosa comitiva, familiares y demás asistentes, entre los que estaba el Presidente de la Corte Suprema, varios Ministros, embajadores, diputados, senadores, etc.

El "Cotopaxi" disparó los 21 cañonazos de ordenanza y Ayora subió. Eran tas cinco de la tarde, el regreso fue lento y a las seis, del cerro volvieron a gastar otros 21 cañonazos. Ayora caminó por el Malecón que estaba a medio pavimentar y junto a él iba acompañándole una compacta muchedumbre; en el cielo sobrevolaban los pilotos Mantilla y Vélez. luego continúo por 9 de Octubre hasta la zona con los batallones "Zapadores del Chimborazo", "Tungurahua", "Policía" y "Caballería". Estaba encantado, saludaba, hablaba y se retiró a descansar a las 7 de la noche pues está molido con el viaje.

SE COMENTA LA PERSONALIDAD DEL VISITANTE
El día sábado lo. de Diciembre, a las 5 de la mañana, Hoover arribó a la isla Santa Clara a bordo del "Maryland", orgullo de la marina norteamericana, construido en 1917 y que desplazaba 32.600 toneladas; mucho para esa época. Mientras tanto Ayora se había ocupado desde su llegada en visitar las aduanas y el estanco en compañía de algunos subalternos y estaba sereno y descansado.

La prensa habló de Hoover con mucho énfasis, subrayando el hecho de ser un individuo intelectual más que emocional, de rostro fuerte y que habiendo comenzado de simple vendedor de periódicos, luego estudió economía y se destacó entre 1920 y 21 arreglando la situación financiera del reino de Bélgica, empobrecido a raíz de la Gran Guerra. ¡Es todo un carácter este gringo Hoover! —comenta la ciudad—. Después, gobernará 4 años y no será reelecto, pasando de Jefe de la F.B.I.

PENOSA TRAVESIA DE LA COMITIVA ECUATORIANA
El domingo 2 de diciembre, a la 1 de la mañana salió te comitiva ecuatoriana a bordo del "Cotopaxí" con destino a Puna donde se celebraría el primer encuentro. El Canciller Viteri Lafronte ha cruzado varios mensajes con Hoover y el viaje se realiza con demasiada lentitud y molestias por el frío de la madrugada y falta de lechos en qué descansar. A las 5 y media atraca en Puna y empieza una terrible espera., porque ni el Meryland ni el Cleveland asoman en lontananza. El radio operador de Puna ha perdido los contactos y nada sabe. Todo es zozobre y aventura y en esas están cuando el intrépido Canciller tome una lanchita de resguardo de aduanas y se adentro en el mar pera regresar a la media hora, porque el Cleveland viene a recoger a todos, para conducirlos al Maryland, que ha sido localizado en Punta Arenas.

HOOVER LLEGA A PUNA Y LUEGO
A GUAYAQUIL
A las 9 de la mañana arriba Hoover a Puna, todo rozagante y rechoncho, pero afable y sincero, con esa vitalidad nórdica que siempre le caracterizó. Es hombre de mediana estatura, rubio, inteligente y conversón, que a todos sonríe y saluda como si estuviera espectando un juego de base ball en su honor. Su llegada causa sorpresa porque no se le esperaba tan temprano. De inmediato le dan una salva de estilo con 21 cañonazos y de no haber sido por Mr. Bading, un simpático americano que está en el Cotopaxi, ni eso hubiera recibido, porque nadie le conoce.

A eso de las 2 de la tarde Hoover se levanta de su silla de viaje en la proa del Cleveyand y entra en el puerto, admirando la belleza natural del malecón de Guayaquil. A su lado está Mrs. Hoover, muy elegante y delgada, de rasgos afables y femeninos. El Capitán del Puerto Alvaro R. Cañarte les da la bienvenida oficial, luego se adelanta el Lcdo. Antonio Parra Velasco y lo hace a nombre de las autoridades, pasando en seguido a tratar con los periodistas invitados, a quienes entrega tarjetas para que ocupen los automóviles del cortejo. A las dos y media Hoover y señora bajan al "Enrique Valdez" y pasan muy cerca de las Peñas, donde los vecinos les reconocen enseguida. Desde el Santa Ana mandan otros 21 cañonazos. En el muelle se abraza con Ayora y saluda a nuestra primera dama, embarcan los presidentes en un Cadillac y las señoras en otro. Los carros son descubiertos y último modelo.

DESFILE POR EL BOULEVARD
A lo largo de la principal arterias guayaquileñas se agrupa una enorme muchedumbre que viva a los mandatarios. Desde los balcones arrojan flores, el Cuerpo de Bomberos y los colegios colaboran con banderas que agitan a lo largo del trayecto. Llegan a la Zona, antigua residencia de Rogelio Benítes Ycaza, situada a una cuadra de la Plaza del Centenario y allí conversan un momento, saliendo al balcón donde hay gritos a favor, se izan los pabellones patrios y la banda del ejército toca los himnos de los Estados Unidos y Ecuador.

Después desfilan los batallones que ya lo habían hecho dos días antes con motivo del arribo de Ayora. Inmediatamente la comitiva se traslada al Municipio donde en sesión solemne el doctor Izquieta Pérez lee un conceptuoso discurso y declara a Hoover y al Embajador, huéspedes de honor de la ciudad. Al final y al caer de la tarde el doctor Ayora ofrece a su ilustre invitado un banquete de despedida en los salones del Coub Metropolitano, al que asisten de estricta etiqueta, luego de un breve receso para cambiar la ropa y tomar un refrescante baño.

REGRESA AL CLEVELAND Y DICE ADIOS
Y así, de esta manera, cuando las primeras horas de la madrugada anuncian que ya es tardecito, Hoover lanza un suspiro "good bye" y se marcha para siempre de nuestro puerto, al que no ha regresado ni siquiera para recordar esos viejos tiempos de trotamundo presidencial.

El doctor Ayora, con los años, luego de su Presidencia, radica en territorio norteamericano y tiene oportunidad de volver a estrechar un cordial abrazo con él en suelo extranjero.

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