..............................................................................................................................................................................................................
|
UNA
CORVINA INDIGESTA
«Al General Plaza sucedió
en la Presidencia de la República el señor
Lizardo García (Septiembre 1o. de 1905) personaje
cuerdo y respetable, de acreditada versación
comercial y financiera, de sanos y honrados antecedentes,
de prestigio político conocido y de firma convicciones
liberal-radical».
(f) Manuel María Borrero. «El Cor. Antonio
Vega y su última campaña militar».
Cuenca, 1956.- Pág. 184.
Lentamente y acompañado de su esposa el señor
Lizardo García y Sorroza, Presidente Constitucional
de la República del Ecuador, bajó las
gradas que conducen en el antiguo Palacio Presidencial,
al gran Salón Amarillo de recepciones, llamado
así por el color de los adornos, cortinas y
tapices de los muebles que lo decoran. Era la noche
del 31 de Diciembre de 1905 y se celebraba en Palacio
la primera fiesta de fantasía que daba el régimen
en honor de la sociedad quiteña, con motivo
del advenimiento del nuevo año.
A las doce en punto Dn. Lizardo tomó en su
mano derecha una fina copa de cristal de bohemia rebosando
en champagne y brindó emocionadamente a la
salud de la concurrencia, que era mucha, porque pasaban
de 200 las invitaciones que se habían hecho
circular entre las más connotadas familias
de Quito. Acto seguido inició el baile con
un vals de Straus a los acordes de la Banda de Música
del Batallón «Carchi» pues en aquellos
lejanos tiempos, todavía no se practicaba el
lucrativo negocio de las orquestas, hoy tan en boga.
La concurrencia era selectísima. Bellas señoritas
alternaban con serias matronas llenas de abanicos
y encajes recién llegados de París.
Los caballeros lucían disfraces de los más
variados. Habían mosqueteros del Rey de Francia
y no faltaban los Arlequines, payasos, militares y
diplomáticos; se encontraba de todo, elegancia,
luces y licores, y, si no hubiera sido por ciertos
rumores que circularon durante el día del baile,
la alegría habría contagiado a todos
los corazones; pero soplaban vientos de fronda que
anunciaban la proximidad de una tormenta.
LAS ELECCION S DE 1905
Efectivamente desde 1901 a 1905 había
gobernado el Ecuador como Presidente Constitucional,
el General Leonidas Plaza, distanciado del líder
máximo del liberalismo ecuatoriano General
Eloy Alfaro, por chismes y argucias de los envidiosos
que nunca faltan en todo sitio y lugar. Llegada la
época de designar sucesor el General Plaza
designó a Lizardo García y le ofreció
todo su apoyo. Los liberales reunidos en Quito el
5 de Junio de 1904 con motivo del noveno aniversario
de la Revolución, lanzaron la idea de formar
una Junta de Electores que decidieran quién
debía ser el candidato único del partido.
Plaza no aceptó la propuesta porque su situación
era débil en el partido y trató por
todos los medios de desacreditar a los Electores,
iniciando contra ellos una campaña de difamaciones
y bautizándoles con el nombre de "La Fronda".
La Junta lanzó el nombre de Ignacio Robles
y Santistevan para candidato del partido unificado,
pero el señor Robles no aceptó el ofrecimiento
y en ese estado el candidato oficial Lizardo García
obtuvo mayoría en las elecciones de 1905 con
74.369 votos y fue oficialmente declarado electo por
el Congreso Extraordinario instalado en Quito el 10
de Agosto de dicho año y presidido por el doctor
José Luis Tamayo. La Cámara de Diputados
la presidía el doctor Modesto A. Peñaherrera.
El 1o de Septiembre se realizó la solemne ceremonia
de transmisión de mando y García entró
en funciones. El nuevo Presidente Constitucional es
hombre de conducta severa y grave, de historial limpio
y sin mancha; muy conocido en los medios bancarios
y comerciales de Guayaquil, habiendo actuado durante
la administración placista como Delegado del
Ecuador en el arreglo de la Deuda Externa. Con anterioridad
había sido empleado y luego funcionario de
las casas comerciales Luzarraga y Norero en Guayaquil;
en 1895 fue designado Ministro de Hacienda por Alfaro;
después Ministro General, pocos días
Encargado del Poder Ejecutivo (1895) por ausencia
del titular. Posteriormente se distanció de
Alfaro actuando como Senador en 1898 y 1904. Como
político no fue muy hábil aunque como
Gerente del Banco Comercial y Agrícola demostró
tener grandes condiciones, inteligencia y pericia;
buen padre y mejor marido, todos le admiraban por
haber surgido en la vida desde abajo, como vulgarmente
se decía, ya que nació pobre y merced
a su esfuerzo y tesón logró alcanzar
éxito y dinero.
EL TELEGRAMA FATAL
Y asi fue como esa memorable noche
del 31 de Diciembre de 1905 le cogió alegre
y dicharachero, lleno de euforia y deseos de «vivir
la vida». En la madrugada y ya entre un grupo
escogido de amigos contó en secreto que les
tenía preparada una sabrosísima corvina
traída especialmente de Guayaquil para celebrar
la ocasión y que la serviría a las tres
en un retirado Saloncito de Palacio mandado a preparar
exprofeso con numerosas viandas y licores importados
de Europa y es que, en el Quito de 1905, servir una
corvina era signo de gran lujo y distinción
que sólo los potentados y grandes personajes
podían darse, porque como el ferrocarril de
Duran sólo llegaba a Riobamba, los mariscos
se transportaban a lomo de mula y entre grandes trozos
de hielo recogidos en el Chimborazo, con los gastos
que son de suponer. Pocos fueron los felices invitados
a la corvina presidencial y entre ellos figuró
el joven abogado y periodista doctor Manuel María
Borrero, Director del periódico oficialista
«La Linterna».
Llegado el momento y pasadas las tres de la mañana,
los escogidos se trasladaron al apartado sitio de
Palacio donde ya los esperaba Don Lizardo con la sabrosísima
corvina de marras, que era de grandes proporciones,
jubilosamente descansando en elegante bandeja de plata,
rociada con vinos blancos y salsa de perejil ligeramente
picante. Grandes rodajas fueron cortadas y servidas
en hojas de lechuga serrana y tragos van y vienen,
el reloj de la Plaza de la Independencia marcó
cuatro campanadas cogiendo a los golosos sibaritas
en gran «chacota». Pero, como la dicha
humana nunca es duradera, en ese momento sonaron algunos
golpes en la puerta y entró precipitadamente
Lizardito García Jr., hijo mayor del Presidente
e inteligente como su padre , quien dijo:
- Papá, acaba de llegar un telegrama urgente
de Riobamba.
- Léelo, • contestó su Excelencia.
• «Señor Lizardo García.-
Deseóle felicidad en el año que comienza
comunicándole que acabo de tomar esta Plaza,
desconociendo su gobierno.- (f) Emilio María
Terán, General de División».
Sorpresa general y término del banquete. ¡La
corvina había indigestado! El Presidente, que
escuchaba el fin del mensaje puesto de pie, con el
rostro pálido de indignación, se trasladó
con los presentes a la Sala de Gabinete, donde se
intentó discutir la situación para tomar
las medidas del caso, pero el cansancio, la sorpresa
y los brindis con licor hacían imposible la
afluencia de las ideas a tan altas horas de la madrugada
y de común acuerdo se resolvió postergar
la sesión para las siete de la mañana,
hora en que se convocó a Reunión Extraordinaria
al Gabinete compuesto por Juan Francisco Game Valarezo
en Hacienda; Ángel Espinosa en Instrucción;
Cor. Tomás Larrea Alba en Guerra y Marina y
doctor Gonzalo S. Córdova Ribera en Interior
o Gobierno.
Dieciséis días después, Dn. Lizardo
buscó asilo en la Legión Diplomática
de Colombia en Quito y a la mañana siguiente
entraba Alfaro.
¡La Revolución había triunfado!
|
| |
|