TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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TRABAJOS DE WOLF EN GUAYAQUIL
Fue Teodoro Wolf el primero en concebir en forma científica un plan general para unir las aguas del estero salado y la ría Guayas. En la pag. 211 de su “Geología y Geografía de Ecuador” nos dice: “Recuerdo que en los años 1883 y 1884 Guayaquil estaba alarmado con el peligro de que el río Guayas rompiese, abajo de la ciudad, un cauce al estero salado y se hicieron bajo la iniciativa del Sr. Pedro Carbo, algunos estudios y trabajos para evitar el acontecimiento”.

Esta unión creíase perjudicial porque la ciudad se aprovisionaba de agua de la ría para sus servicios más inmediatos y al unirse con el estero se pensaba que la salinidad de esas aguas corrompería a las de la Ría, haciéndolas inútiles para el consumo de la población y para la agricultura de toda la zona, con lo que vendría a cortísimo plazo una baja en la producción de incalculables perjuicios a la República.

Wolf continúa: “También soy de la opinión de que tal cambio notable no se debe verificar por un capricho del río Guayas; pero ¿No convendría abrir en ese estrecho un canal artificial con una buena exclusa o compuerta en las orillas del Guayas? Muchos años después una empresa norteamericana tuvo igual criterio asegurando que la mejor forma de habilitar extensas zonas suburbanas de Guayaquil librándolas del pantano y sus peligros, era cerrando el estero salado hacia el suroeste para desecar las riberas, dejando una compuerta que permitiera el libre paso de las aguas a voluntad humana y en niveles aceptables para mantener la belleza de la zona, pero este proyecto fue archivado por la Municipalidad.

MODIFICACION DEL MALECON DE LA ORILLA
Años antes el Dr. Teodoro Wolf había proyectado a base de un plano trazado por él, la expropiación de los solares que hoy forman la manzana de terreno donde está la casa de Nicanor Cucalón y el moderno edificio El Galeón de propiedad horizontal, con la finalidad de agrandar el malecón empatando una zona relativamente nueva y muy estrecha con el resto de la antigua calle de la Orilla. Esta zona (1880) comenzaba donde hoy está el edificio del Hotel Homboldt, entonces ocupado por una casa muy grande y antigua que había pertenecido a la familia Rocafuerte, conocida con el nombre de la “Vieja Tahona” y el canchón o Factoría de propiedad de “Terán y Hnos”, después llamado “La Fama” . Estos datos también los trae el proyecto de Wolf.

Tampoco en esa ocasión hubo el buen acuerdo de seguir sus consejos y recién en 1968 se realizó la expansión.

TRABAJOS EN EL AGUA POTABLE
Pero donde más descuella la obra de Wolf en pro de Guayaquil es en el proyecto de agua potable, realizado en unión del ilustre Dr. Francisco Campos, uno de los mayores bienhechores de esta urbe El 3 de Abril de 1887 Campos inició los trabajos de aprovisionamiento de agua para consumo de la población mediante una red de cañerías de más de 90 kilómetros, que conectaba a Guayaquil con un punto geográfico denominado “Agua Clara”. Campos había contratado desde la Presidencia del Concejo Cantonal al Dr. Wolf para la dirección técnica de la obra. Ese mismo año Wolf abrazó el protestantismo en Lima y contrajo matrimonio con una señorita hija de padres alemanes, menor a él siquiera en 18 años, con quién regresó a Guayaquil a continuar laborando para el Concejo.

Un Directorio autónomo administraba los trabajos del agua potable y contrató los préstamos necesarios para el financiamiento de una obra de tanta envergadura. Primero se había pensado recaudar fondos entre el público a base de la venta de acciones y hasta la Municipalidad obtuvo el correspondiente permiso del Congreso, pero el proyecto fracasó por falta de madurez en los inversionistas. Luego y con muchos contratiempos, el Concejo recibió en préstamo del Banco de Crédito Hipotecario tres cuentas de S/. 180.000; S/. 120.000; y S/.400.000, y a duras penas logró cubrir el presupuesto de S/ .716.000 a que ascendía el costo de la obra.

En Marzo de 1887 se compraron los primeros elementos constitutivos de la tubería pesada a la empresa Mac Farlane y Co. de la ciudad de Glasgow, pagándose 4.000 libras esterlinas. Wolf fue el factor principal del programa y trabajó intensamente hasta 1889 en que por razones personales presentó su renuncia a la Municipalidad y fue reemplazado por los ingenieros franceses Millet y Coiret, que concluyeron el proyecto el 1o. de Enero de 1890, fecha en que penetró la primera gota procedente de agua Clara a los tanques ubicados en lo alto del Cerro del Carmen.