TOMO III
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO IV
     


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TODO NOS UNE, NADA NOS SEPARA
En 1895 la revolución liberal arrojó de la administración pública a los progresistas y conservadores que se retiraron a sus casas en espera de nuevas oportunidades y estas recién llegaron en 1912 cuando se produjo en Quito el arrastre del General Alfaro y sus compañeros, y asumió el poder Leonidas Plaza Gutiérrez.

Por aquellos años el servicio exterior no rendía los frutos que hoy cosechan nuestros diplomáticos, ni era tan remunerado porque le faltaban las gabelas que ahora lo hacen apetecible; sin embargo, los del partido azul empezaron a captarlo y desde entonces los tenemos de embajadores, cónsules y ministros consejeros.

LA SITUACION INTERNACIONAL
EN 1912
No podía ser más crítica pues habiendo fracasado el arbitraje ante Alfonso XIII, Rey de España, que el 24 de Noviembre de 1910 se inhibió de cumplir tales funciones, para no lesionar los intereses de las partes; además, una serie de convenios celebrados por Ecuador con Perú y Colombia habían fracasado al no canjearse las respectivas ratificaciones de los Congresos, quedando en simples protocolos.

Colombia y Perú amagaban nuestras fronteras y en los altos círculos oficiales se murmuraba que pronto llegarían a un Acuerdo de Límites, prescindiendo del Ecuador; la guerra aparecía tan cercana como en 1910, cuando el presidente Alfaro se trasladó a las líneas fronterizas del sur; sin embargo, en esa ocasión pasó la borrasca sin mayores consecuencias y en el Congreso Bolivariano de ese año, reunido en Caracas para conmemorar el Centenario de la Independencia de Venezuela, se suscitaron circunstancias más propicias para un entendimiento entre los países liberados por Bolívar; con tal motivo el General Plaza Gutiérrez designó Ministros Plenipotenciarios de Ecuador en Lima y Bogotá a Augusto Aguirre Aparicio y al doctor Alberto Muñoz Vernaza, respectivamente, con órdenes de buscar fórmulas transaccionales que pusieran fin - de una vez por todas - a nuestros diferendos fronterizos.

FRACASO DEL MINISTRO AGUIRRE EN LIMA
El Canciller peruano Francisco Tudela y Varela, el 8 de Agosto de 1913 entregó un Memorandum a Aguirre Aparicio, pidiéndole como medida inicial para un arreglo definitivo que ambas cancillerías fijaran «a priori» una línea limítrofe justa y que se comprometieran a respetarla, hasta tanto el asunto fuere resuelto por un Juez Internacional que se nombraría al efecto.

Ese primer memorandum dio inicio a nuevas conversaciones en Lima y cuando Aguirre Aparicio regresó a Quito, a consultar la propuesta con el Canciller ecuatoriano Luis Napoleón Dillon, obtuvo para esta «fórmula mixta» la aprobación de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y los poderes plenos para negociar; mas, habiendo regresado al Perú, se encontró con la novedad de que el gobierno constitucional de Guillermo Billinghurst había sido depuesto por un golpe revolucionario, asumiendo el poder una Junta Militar que presidía el Coronel Oscar R. Benavides, que duró desde Febrero de 1914 hasta Septiembre del año siguiente, cuando entregó el poder a José Pardo y Barreda, enemigo jurado de nuestra Patria, por haber sido el Presidente que ordenó las incursiones fronterizas de 1904 a 1908 contra los destacamentos militares ecuatorianos en la zona del río Amazonas. En estas circunstancias, ya nada pudo hacer el Ministro Aguirre y comprendiendo el fracaso de su gestión, así lo comunicó a la cancillería ecuatoriana en nota reservada.

GESTIONES DIPLOMATICAS EN BOGOTA
Por su parte el Ministro Plenipotenciario Muñoz Vernaza, que había reemplazado en Bogotá a Rafael Orrantia, intentó un acercamiento con los doctores Carlos E. Restrepo y Francisco José Urrutia, Presidente y Canciller de Colombia, respectivamente, sin alcanzar ningún resultado por la proximidad del debate electoral para la designación del sucesor de Restrepo.

Los miembros del partido republicano de Colombia se habían separado para volver a formar los dos históricos grupos liberales y conservadores y mientras los primeros se dividieron, los segundos formaron la «Unión Conservadora» y presentaron de candidato al doctor José Vicente Concha para el período de 1914 a 1918 que triunfó en las elecciones con 300.735 votos contra el liberal doctor Nicolás Esguerra que apenas alcanzó 36.763. Concha era un distinguido escritor y parlamentario y desde 1912 había figurado con Marco Fidel Suárez como Jefe de los conservadores y de su gobierno se puede decir que siempre acató las leyes y supo sortear los difíciles escollos de la política con serenidad y arrojo, entregando al final de su período un país próspero y dichoso.

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