..............................................................................................................................................................................................................
|
LOPEZ
VUELVE A LAS ANDADAS
Ese mes y por el “Diario de
Avisos” de Guayaquil, “Diocesano”
contestó con numerosos datos y fechas y al
final invita a Monseñor Schumacher a leer “La
Revista Ilustrada” de New York donde se asegura
que “el hombre desciende del mono” - como
lo afirmara Charles Darwin- porque en África
se ha encontrado un salvaje con medio palmo de rabo
y se lo exhibe en un circo de esa ciudad. En verdad
esta polémica hoy no llamaría la atención,
pero examinada a la luz de esos años, se comprende
que fuera tema de actualidad en todos los hogares
por ser la primera vez que un seglar rebatía
a un Obispo en el Ecuador mohíno soñoliento
y aún colonial de fines del pasado siglo.
En agosto López tuvo que cambiar de domicilio
porque sus vecinos y amigos de Jipijapa le huían
como a reprobo. Va a Chone, lugar más apartado
de Manabí y donde rara vez llegaba un periódico.
Allí pocos conocen su situación y como
no existen muchos intelectuales, a nadie le interesa
su polémica con el Obispo de Portoviejo. Sin
embargo desde Portoviejo le piden correspondencia
para “El Horizonte” de esa ciudad y acepta
y se pierde. Veamos como:
LOS CARNICEROS CHONEÑOS
Monseñor Schumacher había
prohibido que las ventas de la plaza se hicieran los
domingos que son de descanso obligatorio y no de trabajo
y jaranas pero los carniceros de Chone seguían
abriendo sus puestos de venta y sacrificando reses.
Eso era un abuso sin nombres piensa el Padre Teófilo
Rubianes, Cura de esa población, y al siguiente
domingo y desde el pulpito amonestó a los choneños
carnívoros, que no perdonaban ni el domingo
en su gula de proteínas, saboreando el rico
chivo, la deliciosa vaca y el no menos estupendo lechón.
Y como nadie se inmutó y continuaron en el
“pecado”, el Cura abandonó Chone,
pasó a Portoviejo y dejó al pueblo sin
cura, ni para extremaunciones, mucho menos para confesiones,
comuniones o bautizos.
Pasaron cuatro domingos y la Iglesia seguía
cerrada. El Padre Vicente Loor visitaba Chone pero
no iba a la Iglesia sino al convento de las monjas
y allí daba misa; regresando por las mismas
y bajo pena de excomunión si desobedecía.
El Pueblo murmuraba porque el 30 de agosto era la
fiesta y ese año no habría ¡Y
no hubo! Entonces López se quejó como
corresponsal en Chone.
UN NOVEDOSO DECRETO
El 18 de enero de 1890 el Obispo contraatacó
a López decretando que solo podrán ser
utilizados como textos de enseñanza moral y
religiosa en las escuelas eclesiásticas, municipales
y fiscales de su Diócesis, los siguientes:
1) Para la primaria: Catecismo Abreviado por Bernard
August Thiel, Obispo de Costa R.ca, e Historia Sagrada
por Knecht, 2) Para la secundaria: Catecismo de la
Doctrina Cristiana igualmente por Thiel y la misma
Historia Sagrada de Knecht. Indicando que por ningún
motivo debía usarse “Los Derechos del
Hombre en Sociedad”, para uso de las Escuelas
Primarias, por el doctor Felicísimo López,
publicado en 1882 en Guayaquil, “por ser contrario
a los principios de la filosofía cristiana
y de la enseñanza católica”.
Este última parte es exagerada porque el folleto
es ajustado a la verdad, a la razón y a la
moral y así fue calificado por importantes
conservadores ecuatorianos, antes del Decreto de Schumacher,
por supuesto. El doctor Pablo Herrera, Vice Presidente
Constitucional de la República, en 1892, se
había expresado del folleto: “Preciosísima
obrita ...etc”.
BREVES DISQUISICIONES
Si en verdad López aparece
como intelectual de valía que no desciende
a la diatriba ni al insulto, por otra parte no ceja
en contestar a Schumacher y éste, imbuido en
el espíritu dominador de esa época,
pretende tener la razón en todo, incluso cuando
comete errores como el de prohibir el uso de un texto
escolar sin importancia, por el solo afán de
fastidiar a su autor. Para colmos, dos años
de discutir sobre tópicos tan diversos como
la teoría de Darwin demostrada por el rabo
de un salvaje, etc., hace que los hombres de la provincia
se sitúen en dos bandos que se insultan a rabiar.
López contesta el Decreto, tildando de “secta”
a la religión católica y firmó
con el seudónimo de “Juan Zisca”,
nombre de un famoso monje bohemio reformista, calificado
de hereje por la iglesia en el siglo XVI, utilizando
las páginas del No. 627 del “Diario de
Avisos” de Guayaquil, del 25 de marzo.
SE INICIA UN FAMOSO
PROCESO
El 20 de Junio de 1890 el doctor José
Isidro Rodríguez Pareja, abogado porteño,
solicitó al Juez Segundo de Letras, el enjuiciamiento
criminal del autor de la correspondencia, por asegurar
que “estamos en plena teocracia y dar el nombre
de Secta a la religión católica, que
equivale a confundirla con las religiones falsas,
con lo que no solo se excita su desprecio; sino lo
que es más, se desconoce uno de sus principales
fundamentos: que es única y verdadera”.
El 21 presentó un escrito de defensa el doctor
Rafael Guerrero y el 28 el Agente Fiscal doctor Vicente
Benitos admitió la acusación al trámite
y ordenó al Director del Diario de Avisos que
exhibiera el original artículo bajo su estricta
responsabilidad.
El 10 de Agosto y desde Chone escribió el doctor
López al Director del periódico declarándose
autor y único responsable de cuanto pudiera
ocurrir. Un mes después, el 12 de septiembre,
el doctor Emilio Arévalo presentó un
Alegato de Defensa que salió publicado en todos
los diarios del país. Ya el asunto se había
vuelto nacional y todos lo seguían muy de cerca,
corno si fuera una telenovela de actualidad.
El juez de la causa doctor Carlos Coello Salvador,
después de muchos incidentes y gran despliegue
de publicidad, con fecha 28 de febrero de 1891 absolvió
de culpa al indicado, sobreseyendo la causa por falta
de pruebas ya que “en puridad” el juicio
se seguía por la comisión del delito
de herejía, pero no se habían producido
verdaderos cargos y los escritos presentados eran
de índole política y social, mas no
religiosa.
LA EXCOMUNION
Pero meses antes de dictarse esta
sentencia, Monseñor Pedro Schumacher, sin esperar
el fallo, había aplicado el “remedio”
y durante la visita pastoral que realizó a
Jipijapa el 3 de noviembre de 1890, le fulminó
excomunión mayor al Dr. López, excluyéndole
de los sacramentos y de la celebración de la
misa y, además, si moría sin haber dado
satisfacciones a la Iglesia, sus restos no podrían
ser sepultados en sitios sagrados.
El 23 escribió el afectado al Nuncio Apostólico
Monseñor José Macchi, con sede en Quito,
sin recibir contestación. Muchos periódicos
comentaban de diversos modos la medida adoptada y
no pocos dejaron oír sus voces de protesta.
Al final, el asunto dejó de interesar y el
doctor López viajó a Esmeraldas, siempre
perseguido por su incansable enemigo. En 1894 fue
electo Diputado por esa provincia y lo descalificaron
en el Congreso por estar excomulgado; ese incidente
adquirió proporciones mayores y unido al de
la venta de la bandera nacional precipitó los
acontecimientos que terminaron con el régimen
progresista del doctor Luis Cordero sucedido en pocas
semanas por Vicente Lucio Salazar, por Carlos Matheus
y Pacheco y por Arístides Rivadeneira Ponce,
último encargado del poder, que huyó
de Quito después de la derrota de las fuerzas
leales en Gatazo.
|
| ...................................................................................................................................................................................................... |
| << 1
2 Anterior |
|
|
|