TOMO III
 
 
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TOMO IV
     


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POLEMICA LOPEZ – SCHUMACHER
A las 7 de la noche del 30 de septiembre de 1887 la Logia masónica “Orden y Libertad” de Lima, reunida en sesión solemne y con el concurso de numerosas damas y caballeros, tributó un fervoroso homenaje de admiración y respeto a la memoria de quien fuera su ilustre miembro Luis Vargas Torres, fusilado en Cuenca por el gobierno del Presidente Caamaño.

Entre los asistentes figuraba el doctor Felicísimo López y López, exilado ecuatoriano en tierra limeña desde hacía dos años; a él lo eligen nuestros compatriotas para que conteste, agradeciendo la distinción que se rendía a Vargas Torres y lo hizo en brillante discurso que salió publicado en los periódicos del Perú.

FIN DEL DESTIERRO
Pocos meses después asumía la Presidencia de Ecuador el doctor Antonio Flores Jijón, civilista educado en Europa y Estados Unidos al amparo de las conquistas de la revolución francesa, que decretó una amnistía general, terminando con las persecuciones y dio libertad al país. La prensa creció, surgieron nuevos periódicos y los proscritos regresaron. Uno de ellos, el doctor López, volvió en octubre de 1888 a Jipijapa, donde su familia pasaba gran pobreza a causa de un incendio ocurrido en agosto, que había terminado con las principales moradas de la población.

BIOGRAFIA DE UN LUCHADOR
López es joven, menudo de cuerpo, de inteligencia grande, mucha erudición y conocimientos. Nacido en Quito el 6 de agosto de 1847, tenía 41 años y estaba fuerte. Sus padres Don Mariano y Doña Dolores contaban con algunos medios de fortuna y lo ayudaban a vivir. Conoce el latín, ha sido alumno de Don Buenaventura Proaño y de los padres Jesuitas traídos por García Moreno. En 1872 se graduó de médico en la Universidad de Quito, y poco después viajó a Jipijapa a practicar su noble profesión al amparo del auge de la industria de sombreros de paja toquilla.

Diez años después vivía allí con casa propia y mucha clientela, cuando Veintemilla se proclamó Jefe Supremo y rompió la constitución, fue de los primeros en levantarse en armas y protestar. Entonces ingresó al ejército liberal de Alfaro como Cirujano y participó en algunas acciones bélicas, después de la toma de Guayaquil el 9 de Julio de 1883 regresó a Jipijapa y en 1884 hizo oposición al gobierno de Caamaño. En 1885, después de la derrota naval de Jaramijó se exilió en Lima.

UNA POLEMICA DE SEIS AÑOS
Trabajando en sus labores se encontraba el doctor Felicísimo López cuando fue sorprendido una mañana por la “Novena Pastoral” del doctor Pedro Schumacher, Obispo de la Diócesis de Portoviejo, que se la envió dedicada con su puño y letra.

En aquel documento el Obispo combate las doctrinas liberales de Europa y a los que propenden la implantación en el Ecuador del régimen de “iglesia libre en estado libre”, ideado por el gran Camilo Benso, Conde de Cavour y Primer Ministro del Reino de Italia (La Chiesa libera in libero stato) arguyendo que mejor es el Concordato de García Moreno donde nuestra patria acepta la ingerencia del papado por medio de los Obispos, en todo tipo de asuntos, incluso en los administrativos.

López es precipitado y activo y no teme contestar a Schumacher publicando en Guayaquil en la Imprenta Comercial, su “Carta al Pastor”, en un folleto que circuló tres semanas después. Esto es grave ofensa para la Iglesia, piensa para sus adentros el Obispo, y ni corto ni perezoso envió el folleto al Arzobispo doctor José Ignacio Ordóñez para que lo hiciera examinar en Quito.

EXAMEN DEL FOLLETO
López comienza por “tomar el pelo” a su Señoría llustrísima y aprovecha los temblores sentidos en la zona para decirle que tenía mucho miedo de ellos hasta leer en la pastoral que “no temeremos, aunque se conmueva la tierra”.

Le critica las fatigas que ha ocasionado a los ecuatorianos al publicar un artículo en el periódico “El Pueblo” de Guayaquil, titulado “Alianzas funestas”, porque Jesús dijo en cierta ocasión que su reino no es de este mundo y concordando con esta opinión, no deben los sacerdotes unirse a los políticos para dominar a los pueblos. Pone de ejemplo a Justiniano, que queriendo unificar el imperio romano en una sola creencia religiosa, solo consiguió diezmar a los pobladores con la persecución de los herejes.

Por último López se declara seguidor de las doctrinas espiritualistas de Aristóteles, compadeciendo al Obispo porque no sabe ser padre de la sociedad manabita ni se contiene en los límites de la prudencia y buen sentido o lo que es lo mismo errando tristemente.

LA COMISION EXAMINADORA INFORMA
El 19 de Mayo de 1889 la Curia Metropolitana formó una Comisión examinadora compuesta de los doctores Federico González Suárez y Ramón Acevedo entonces Arcediano y Canónigo, respectivamente. Estos leyeron la obra y el 22 de ese mes informaron que su autor manifiesta errores contra la fe católica, interpreta torcidamente varios pasajes de las Escrituras, enseña contra la moral, mezcla verdades evangélicas y enseñanzas del más puro materialismo, toma citas y textos buenos y malos para hacer alardes de erudición y en fin, no solamente está equivocado, sino también y lo que es peor, confundido.

Al día siguiente el Arzobispo y ordena la retención del folleto y prohibe su lectura a los fieles de la Diócesis de Guayaquil donde se ejercía la Visitaduría Apostólica por ausencia del Obispo titular, doctor Roberto María del Pozo, desde el motín de los Canónigos. Al final agrega que copia del decreto se enviará al Vicario General de Guayaquil y al Ministro de Culto (Interior) para los fines detallados en el Art. 2 de la nueva versión del Concordato.

MAS LITERATURA
López ha firmado su escrito con el seudónimo de Diocesano y no está tranquilo porque sobre él pendía un enjuiciamiento criminal si así lo desea el Obispo pero nada ocurrió. En el mes de julio Schumacher lanzó su “Décima Pastoral”, esta vez contra los masones manabitas, que habrán sido muy escasos por aquella época. En ese documento Su Señoría reprime al Director del diario guayaquileño “El Horizonte” por la forma burlesca como describe la manera de impugnar a López, usada por el Párroco de Portoviejo, desde el pulpito.

También niega que sea verdad lo dicho por “El Correo Mercantil” de Bahía de Caráquez , cuando aseguró que el padre Celedonio Vargas, Cura de Bucaramanga, Departamento de La Libertad, Perú, quemó como bruja, a una anciana, acusándola de tener pacto con los demonios.

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