TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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LOS TOLA
La familia Tola vino de la ciudad de Toro, en Castilla la Vieja y figura en Guayaquil desde 1760 aproximadamente. Su fundador fue el Capitán de Milicias Luis de Tola y Fernández, que pasó a América de Ayudante Mayor del Regimiento de Dragones y después fue Alcalde Ordinario del Cabildo de Guayaquil y Contador Mayor del Tribunal de Indias de la Audiencia de Quito, ciudad a donde acostumbraba viajar mucho. En Guayaquil había contraído matrimonio con Gerónima de Salcedo y Plaza.

Entre sus hijos figuraron Ángel y Pedro de Tola y Salcedo. Este último siguió la carrera de las armas como su padre y llegó a Sargento Mayor del Ejército realista de Melchor Aymerich que peleó el 24 de Mayo de 1822 en las faldas del Pichincha. Al día siguiente fue licenciado a Guayaquil en las Capitulaciones celebradas con Sucre y murió soltero.

Su hermano Ángel fue contador y llegó a Administrador del ramo de Tabacos. El 8 de Enero de 1811 había probado su nobleza ante el Cabildo, después fue su miembro. Al efectuarse la revolución del 9 de Octubre de 1820 fue llevado a la sesión abierta del Cabildo y obligado a prestar el juramento de lealtad a la Patria en presencia del pueblo. El bochorno que pasó lo hirió profundamente y se encerró por varios días en su casa del Malecón y Víctor Manuel Rendón, donde vivía con su mujer Catalina de Aviles y Carbo, sus hermanos e hijos, a los que prohibió que alzaran las toldas de los balcones durante un año, en señal de duelo.

Entre sus hijos destacaron Agustín y Luis de Tola y Aviles. Este último fue Guardiamarina y combatió en Malpelo, después ingresó al sacerdocio y llegó a Obispo auxiliar de Guayaquil. En 1867 fue Rector fundador de la Junta Universitaria del Guayas y luego pasó de Obispo a Portoviejo. Al Coronel Lorenzo de Garaycoa le compró una hermosa casa de pino californiano, ubicada en la acera Norte de Víctor Manuel Rendón entre Baquerizo Moreno y Córdova, que se quemó íntegramente y cerrada, con numerosas obras de arte durante el Incendio Grande de 1896. En esa casa atendía a su hija de confesión Narcisa de Jesús Martillo y en el Oratorio la dirigía espiritualmente. Este oratorio funcionaba en un cuarto muy espacioso del interior y tenía un «valioso altar realizado en madera, adornado con pequeñas agujas, simulando estilo gótico y guardando en su centro una imagen de la Santísima Virgen de Lourdes.

Altar en que lució su belleza , en trabajo realizado en oro y plata, una valiosísima palmatoria, obsequio de Pío IX al Obispo Tola, que también conservaba un «Árbol Genealógico» pintado a colores y en marco dorado, que lo cedió en 1879 a su prima Mercedes Montblanc de Aviles, que viajó a Europa. Allí se demostraba que el Obispo era sobrino bisnieto del Virrey del Perú, Gabriel de Aviles, hermano del Marqués de Aviles.

Su hermano Agustín de Tola y Aviles había casado dos veces. Primero con Carmen Dávalos y Echeverz, que murió joven, hija del Marqués de San Pablo, título creado por Carlos IV y que no llegó a extenderse por el advenimiento de la República. Esta señora llevó de dote numerosos bienes y entre ellos un joyel o joyero avaluado en 15.000 pesos de oro y la valiosísima hacienda «San Pablo» en la jurisdicción de Balzar, cuya antigua casa se quemó en un incendio. Estando viudo don Agustín de Tola vendió esta propiedad a Manuel E. Rendón Treviño. En 1843 había casado en segundas nupcias con Pilar de Espantoso y Luzcando, que no tenía fortuna personal. Dn. Agustín tenía una tienda en Quito en 1877 cerca de la Catedral, pero vivía en la casa de su madre, «anciana majestuosa de ojos azules como el cielo ecuatorial y largas trenzas completamente blancas» en 1868, que tenía por costumbre leer en las tardes la biografía del santo del día, sacada de «El Año Cristiano».

Todos los hijos del primer matrimonio de Don Agustín fueron liberales: 1) Guadalupe, que casó con el ambateño Nicolás Augusto González Navarrete y fue madre de los poetas Nicolás Augusto González Tola y Mercedes González de Moscoso, 2) Agustín que llegó a Intendente de Guayaquil, casó con Amelia Pareja y González y es abuelo de la familia Tola Carbo de Guayaquil, y 3) Jorge, exiliado en 1865 a Lima huyendo de la persecución garciana, casó en esa capital con Mercedes Cires y es tronco de la numerosa rama familiar peruana que ha dado destacados políticos, religiosas y estadistas en esa República.

Los Tola y Espantoso fueron, en cambio, conservadores: 1) Ángel, poeta delicado, latinista y secretario de la Curia en 1870, año en que publicó la primera biografía de Narcisa de Jesús. 2) Francisca, soltera que vivía entregada al más completo misticismo y 3) Carmen, Preceptora que de 32 años se fue a Europa acompañando a su pariente Mercedes Montblanc de Aviles. En París fue presentada a la ex reina de España, Isabel II , que vivía con lujo y boato. La reina «prendóse de su bella hermosura criolla», le cobró afecto y la hizo «Dama lectora», porque gustaba oír su dulce acento sudamericano. Años después murió la reina y Carmencita viajó a Buenos Aires, en calidad de dama de compañía de una riquísima familia argentina. Al final de sus días fundó un Colegio y murió vieja y soltera, bien entrado el presente siglo. En Buenos Aires se guarda su memoria.