TOMO III
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO IV
     


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LOS MALES DE UN CANSADO CORAZÓN
Al final del segundo período presidencial del General Alfaro sonaban algunos nombres para la presidencia de la República; Alfredo Baquerizo Moreno y Carlos Alberto Aguirre Ferruzola por los liberales moderados; Francisco Martínez Aguirre, José Peralta, Emilio Estrada, Julio Fernández, Flavio Alfaro y Felicísimo López por los radicales. Todos personas de respeto por sus virtudes, civismo y antigua militancia en las filas del partido de las luces.

En principio Alfaro dudaba y no podía decidirse por ninguno, a pesar de que entre los nominados figuraba su sobrino predilecto, hombre valeroso a toda prueba; pero el hecho de haber desempeñado el Ministerio de Guerra y Marina en tiempos de Plaza le hacía peligroso y hasta engañador y por ello desechó su nombre, contrariando a muchos de sus allegados que veían en Flavio Alfaro al lógico continuador del radicalismo ecuatoriano. Entonces decidió bajar a Guayaquil a consultar opiniones y formó una terna con Baquerizo Moreno, Estrada y Aguirre Ferruzola, El primero era un distinguido poeta, literato y orador de nota, pulcro y delgado, abogado de brillante porvenir. Sólo tenía en su contra una antigua militancia progresista, por haber desempeñado la secretaría de la Gobernación del Guayas en tiempos de Caamaño y su parentesco con plaza por cuanto su hijo era casado con una sobrina de Valenzuela Plaza. El segundo era un mártir, pues había sido perseguido durante dos décadas. Alto, corpulento y formidable, su sola presencia provocaba admiración y respeto. Aguirre en cambio, era hombre de cuentas y números, comerciante afrancesado y de sólida posición económica. Tres sectores, tres destinos.

Y como Alfaro tenía que escoger bien, pues no quería que se repitiera su amarga experiencia de 1901 dudó mucho antes de decidirse. Entonces le llegó la noticia de que el General Julio Andrade Rodríguez, muy amigo de Plaza, estaba dispuesto a terciar y esto hizo que se decidiera por Estrada, el único de pelea entre los tres precandidatos y el más popular de todos, quien recibió con beneplácito el apoyo del Presidente, que ignoraba que sufría del corazón y tenía prohibido viajar a Quito so pena de exponerse a un fulminante ataque.

Sin embargo las elecciones se realizaron sin contratiempos entre el 8 y el 11 de Enero de 1911 y Estrada obtuvo más de cien mil votos ganando por mayoría absoluta. Algunos empezaron a murmurar en su contra. Manuel J. Calle escribió: "Estrada es un hombre agrio de genio, fosco de carácter, irritable, absoluto en sus opiniones, tímido en el fondo, con carácter que lo hace agresivo y desconfiado y sin ductilidad para el trato social".

En cambio Calle se guardó mucho en decir que Estrada era virtuoso hijo del ilustre diplomático Nicolás Estrada Cirio, abogado y Canciller de la jefatura Suprema del General Guillermo Franco Herrera y que sin tener tropas que oponer a los peruanos obtuvo su salida del territorio nacional en 1859. Por esas actuaciones el señor Estrada había tenido que exilarse al triunfo de García Moreno, llevando una vida de sinsabores hasta su muerte en Lima. Su familia en cambio, abandonada en Guayaquil, había sobrevivido casi en la indigencia.

Por eso el joven Emilio maduró pronto, ayudando a su madre en conseguir el diario sustento. Después fue compañero de Nicolás Infante durante la revolución de los Chapulos en Palenque y al ser derrotados permaneció varios meses en la cárcel de Guayaquil, escapando disfrazado a Panamá gracias a la ayuda que le prestó una concuñada del Presidente Caamaño. Por eso era todo un carácter y razón tuvo su hijo al titular: "Vida de un hombre" a su biografía.

PRIMERAS DISCORDIAS
Electo Emilio Estrada Presidente Constitucional de la República tuvo sus primeras diferencias con Alfaro por asuntos internos. Numerosos interesados en agriar esta disputa abrían nuevas diferencias y surgían los ambiciosos de siempre. Se comenzó a hablar de un golpe de estado en los cuarteles y la enfermedad cardíaca del presidente electo hizo que muchos liberales pensaran seriamente en esa solución. Ya el asunto de su corazón había trascendido. Flavio Alfaro y Emilio María Terán sudvertían el orden entre la baja oficialidad y los soldados. Terán era todo un tipazo, alto, soberbio, de gran arrogancia física, en 1906 había encabezado la oposición armada contra el Presidente Lizardo García y al triunfar la revolución fue enviado como Ministro Plenipotenciario a Londres donde consiguió una variedad de manzana grande y aromática que aclimató en Ambato, siendo las que hasta hoy se conocen con el nombre de "Manzanas Emilias". .

Terán entraba y salta de los cuarteles dando discursos fogosos y se abrazaba con todos. Alfaro confiaba en que las cosas no pasarían a mayores y lo dejaba actuar porque le tenía por aventurero, pero el destino preparó a todos una sorpresa y el 3 de Julio de 1911 al entrar Terán al zaguán del Hotel Royal de Quito, fue asesinado por la espalda de un tiro de revólver que le disparó su compadre el Coronel Luis Quirola, quien utilizó para el crímen una pistola obsequiada por su víctima. Entonces se rumoró que el crímen se había originado en una acción deshonrosa de Terán contra el hogar de su comadre lo cual no era cierto. El reloj del vestíbulo daba once campanadas

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