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PREPARATIVOS
DE LA ACCION MILITAR
El Capitán Cabrera establece
el Puesto de Mando en una choza ubicada en Porotillo
como a un kilómetro del Río Cuny, donde
el Mayor Estrella ha instalado una estación
telegráfica para comunicarse con el Comando
de Zona en Cuenca y una central telefónica
para hablar con los repartos de avanzada en Cuny,
Tres Banderas y La Unión. Igualmente funciona
un servicio sanitario atendido por el Cap. Alberto
Alvarado Cobo y un enfermero y otro servicio de Rancho
donde se preparan loe alimentos bajo una ramada, sin
diferencias ni mezquindades entre la oficialidad y
la tropa, con comestibles traídos de Cuenca
a lomo de mula.
Cabrera dispone que la tropa limpie la garganta donde
sorprenderá a los peruanos. La yerba es rozada
y quemada dándose la apariencia de terrenos
aptos para la siembra; esto se hace con 40 machetes
en una extensión de 100 mt. de frente por 160
de profundidad. También se levantan emplazamientos
a base de palas y zapapicos para evitar fuego aéreo
y de artillería y disimular las ametralladoras.
Muy por la mañana del martes 9 de septiembre
todo esta listo y se presenta en La Unión un
campesino ecuatoriano llamada Olmedo Dávila
que hace sonar un cuerno para llamar la atención.
Dávila indica que los peruanos le tienen de
sirviente en Casacay y que ha oído que una
columna de 15 hombres explorará estos terrenos
a eso de las 11 para ver si la zona está abandonada
y enviar otras más con la intención
de armar un puesto de avanzado para facilitar la entrada
al grueso de la tropa de 800 hombros que allí
están destacados, regresando inmediatamente
para evitar que noten su ausencia. A la hora convenida
ven aparecer a la vanguardia enemiga que recorre la
región y regresa a sus cuarteles en las primeras
horas de la tarde. Esa noche los nuestros avanzan
por el Jubones, reconocen las agrestes soledades y
retornan tranquilo a la Unión, encontrando
en el camino a un explorador enemigo al que apresan
y le arrancan datos de enorme interés. Poco
después el prisionero huye y por supuesto,
muere en el intento.
ULTIMOS DETALLES ANTERIORES
A LA ACCION
En la madrugada del miércoles
10 los nuestros conocen que el alto mando peruano
ha ordenado al destacamento que ocupa San José
de El Pasaje y Casacay, inicie la penetración
hacia el Jubones a pesar de la tregua suscrita el
31 de julio entre Perú y Ecuador, por la que
se suspendieron las hostilidades hasta segundo aviso,
para dar tiempo a los países mediadores a que
designen sus representantes con el fin de obtener
la paz.
El dato lo proporcionan el preso peruano y un civil
ecuatoriano de apellido Palacios, que vive en el sector,
trabajando unas tierras de su propiedad.
El día transcurre sin novedad y los nervios
se crispan. Mas el jueves 11 - glorioso para nuestros
fastos cívicos - el Cap. Gabriel Mogrovejo
Quintanilla que ha reemplazado en la Unión
al Teniente Zurita, que pasa a Cuny, a eso de las
10 y 46 avisa que los primeros soldados peruanos entran
en la zona de emboscada. Después se sabrá
que vienen al mando del capitán Alfredo Noboa
Cava, Teniente Alipio Ponce Vásquez de la Guardia
Civil, y Alférez Luis Reyna Farje Hurtado del
Ejército, y 2 oficiales más. Son 69
hombres de tropa y 4 oficiales los que atraviesan
cerca de las alturas de La Unión y siguen a
sólo 1 kilómetro de Porotillo.
SORPRESA Y MUERTE DE
CASI TODOS
A las 11 de la mañana la columna
invasora dobla la curva del camino y entra en el espacio
que se ha abierto ex profeso y está bordeado
por montones de piedras que ocultan a los defensores.
Noboa Cava ha venido haciendo disparos a las casas
del camino para comprobar que están abandonadas.
Tres largos minutos dura el avance desprevenido hasta
introducirse completamente en el círculo mortal
y ya estando a solo diez metros de la orilla del rio,
el Capitán Cabrera les dispara su revólver
y las 4 ametralladoras Z-B entran en acción
seguidas por 55 fusiles que hacen blanco casi a quemarropa.
La tropa es diezmada y caen acribillados entre las
estribaciones de la cordillera donde están
los 6 conscriptos del Sargento Cadena, la orilla del
Cuny y el río Jubones que sigue su curso. No
hay salvación posible; un solo peruano logra
echarse al río y llega despavorido a Casacay
donde relata el percance a sus superiores. Otros menos
afortunados mueren despedazados en la correntada,
los más corren a la retaguardia y caen bajo
los certeros disparos del Cap. Mogrovejo y su gente.
Varios mueren a pie firme sin atinar a disparar más
que unas pocas veces porque no divisan a los nuestros.
En total mueran 63 nombres y su jefe Novoa Cava -
que fue de los que alcanzó a correr harta La
Unión “45 fallecen en Cuny y 19 en La
Unión”.
ANECDOTAS DEL COMBATE
Ni un solo ecuatoriano sale herido
en Porotillo y tampoco registran muertos. Los peruanos
son enterrados en el campo bajo una sencilla cruz
hecha con dos toscos leños y la leyenda siguiente:
«Capitán Noboa Cava, 3 oficiales y 60
hombres de tropa. Porotillo, 11 de Septiembre de 1941».
Entre los fallecidos figuran 7 que quedaron herido»
bajo las órdenes del Tte. Cor. Luis R. Maldonadd--Un
peruano se había hecho el muerto detrás
de un tronco en Cuny y al verse sorprendido levanta
sus manos en señal de rendición por
lo que es tomado prisionero y trasladado a Cuenca,
para ser canjeado con posterioridad y estimo que si
no ha muerto todavía, hoy andará por
Lima contando el cuento a sus vecinos. En el panóptico
de Quito, donde guardó corta prisión,
se declaró medio ecuatoriano por ser hijo de
madre nativa de Loja- Vayase a saber si sería
verdadero el dato.- ¡El susto que habrá
pasado en Porotillo!
Los vencedores son ascendidos y algunos reciben la
«Cruz de Guerra», la más alta condecoración
militar que concede al ejercito ecuatoriano a sus
héroes.
IMPORTANCIA DE LA ACCION
DE POROTILLO
Esta acción, única en
la invasión del 41, repercute en el espíritu
del enemigo frustrando sus planes de invasión
a la sierra ecuatoriana, levanta la moral de los nuestros
para hacerles formar la llamada «Segunda Línea
de Defensa» luego de la pérdida de El
Oro. En mi modesta opinión jamás hubiera
podido el Perú cruzarla por el estímulo
que para los nuestros significó Porotillo,
que 7 días después hizo posible la exitosa
defensa de la garganta de Panupali, el 18 de Septiembre,
cerca de Loja. Ambas acciones terrestres, el ataque
aéreo contra el BAE. Atahualpa, la acción
naval de Jambelí y Quebrada seca son las victorias
ecuatorianas en el 41.
ACUSACIONES DEL GOBIERNO
PERUANO
Después de Porotillo las radios
de Lima perifonean el siguiente mensaje: «Los
ecuatorianos son invasores cobardes de las zonas legítimamente
ocupadas; invasores alevosos y Jeremías hipócritas
que viven deletreando su debilidad y miseria ante
el mundo, pidiendo misericordia al continente; abusando
de la misericordia del ejército peruano que
puede reducir a polvo y cenizas en pocos minutos a
las ciudades de Ecuador; masacradores salvajes en
las sombras de la noche porque no pueden medirse de
frente con los gloriosos soldados peruano»...
¡tanto les duele la derrota!.
Estas acusaciones son oídas por los mediadores
militares de Brasil, Chile, Argentina y los Estados
Unidos que el 22 de Septiembre concurren al sitio
de la batalla conjuntamente con lo representantes
del Congreso ecuatoriano Julio Teodoro Salem y Teniente
Pedro Concha Enríquez y el Comandante Superior
del Ejército Cor. Alberto C. Romero y se dan
cuenta que Porotillo está ubicado a una jornada
de Casacay, sitio de avanzada peruano; además,
del lado ecuatoriano hallan 64 cadáveres peruanos
y del otro lado, ninguno nuestro, con lo que se desbarata
el infundio y el gobierno nacional asciende «Por
mérito de Guerra» a los oficiales combatientes
en Porotillo, Cuenca y Loja se han salvado merced
a ellos y bien hubieran podido repetir como el poeta
después de la batalla:
No fuimos los héroes que nadie querría
no somos caínes de pueblos hermanos
aquellos que alcanzaron un día las manos
armados del hueso de la felonía ...
EPILOGO
En Porotillo se aplican por vez primera
las tácticas del Gen. Negroni, Jefe de la misión
Militar italiana, que aconsejaba en 1938 en la Escuela
Militar de Quito, que Ecuador sólo podría
defender sus fronteras mediante golpes de compañías,
para lo cual, cada reparto debía gozar de autonomía
táctica y logística. ¡La guerra
de guerrillas!
La acción de Porotillo no dio a Ecuador ventaja
militar alguna, porque inexplicablemente a las 6 de
la mañana del 15 de septiembre, el Teniente
Coronel Maldonado y el Batallón «Yupanqui»
abandonan el puesto regresando a Cuenca. Años
después se le inculpaba por este acto.
Sin embargo el triunfo obtenido en Porotillo despertó
el sentimiento cívico ecuatoriano, detuvo el
avance enemigo y salvó dos provincias de un
ataque envolvente, definitivo y total.
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