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GRANDES
ERRORES
Aquí vale la pena explayarnos
sobre el tema de los diplomáticos, mediocres
ecuatorianos que cometieron tres grandes errores:
1) El Tratado Ponce-Castro Oyariguren, que supeditó
nuestro litigio fronterizo al arreglo del litigio
peruano-boliviano-chileno. ¡Gran Triunfo para
el Perú!.
2) El Laudo Arbitral ante el Rey de España
que nos hizo entregar la solución del problema
a un monarca lejano y personalmente agradecido al
Perú, última nación sudamericana
en independizarse de la madre patria (y nosotros,
por el contrario, la primera y la más desagradecida,
a los ojos de Alfonso XIII); y
3) El Tratado Muñoz Vernaza-Suárez y
consiguiente entrego de 116.000 kilómetros
cuadrados a Colombia.
El Liberalismo Civilista es la etapa más corta
dentro de los ciclos políticos y no podía
ser de otra manera porque nació muerta, fruto
exclusivo del odio antialf arista. En ella se suceden
varios presidentes bajo la égida militar del
General Plaza y dependiendo lo económico de
Francisco Urbina. Plaza es sucedido por Baquerizo
Moreno, ex-secretario de la Gobernación en
tiempos de Flores Jijón, convertido al liberalismo
cuando este ascendió al poder. Luego viene
Tamayo y la economía del país languidece
y la-etapa muere al fin, con Gonzalo S. Córdova
en julio de 1925.
NUEVA ETAPA DE INDECISION
Surge entonces otra era, llena de
buenas intenciones como toda etapa de indecisión,
pero con resultados nulos. El país encara por
primera vez el problema de la seguridad social como
reacción favorable a la revolución mexicana
de 1910. Ayora trata de modernizar al Ecuador y trae
a la Misión Kemmerer.
La etapa Juliana se inicia en 1925 y termina el 28
de Mayo de 1944, 19 años después y bien
podemos considerarla como una repetición de
la etapa de indecisión de 1875 a 1895, en ella
se inicia en la vida un nuevo partido, el socialismo.
También encontramos a los presidenciables en
número astronómico; cualquiera aspira
a la presidencia y muchos la ocuparon aun sólo
por días. Velasco Ibarra, el Dr. Pons, el Ing.
Páez, Andrés F. Córdova, Mosquera
Narváez, Arroyo del R ío, Martínez
Mera; no llegan Teodoro Alvarado, Neptalí Bonifaz,
Federico Intriago. El país se debate en crisis
de gabinetes provocadas para destruirá! régimen
de turno; no se confía en nadie. Como lagunas
de bondad encontramos mejoras como el Código
de Trabajo, el Régimen del Seguro Social Obligatorio,
etc.
La etapa es funesta para la Pama y prepara el camino
que nos llevaría en 1942 a Río de Janeiro;
se inicia con el craso error de ceder la labor diplomática
a buenos señores; luego el terrible mentís
de mantener los errores de ellos como verdaderos éxitos
diplomáticos; y por último la inestabilidad
interna producto de la crisis y signo inequívoco
del fin de un ciclo político, hacen que el
Ecuador y su gobierno de 1942 cedan a Perú
lo que a bien se nos exigió, con tal de que
nos dejen dulcemente en paz. Y Ecuador murió
el 28 de Mayo para renacer nuevo, en otro ciclo que
como el diario morir y renacer del sol de los egipcios,
nos alumbraría por algunos años.
LA GLORIOSA
Del 28 de Mayo de 1944 dura hasta
el 11 de Julio de 1963, casi veinte años. Se
inicia con una evocación verdaderamente hermosa;
teníamos en Salinas un oleaje de extranjeros
rubios y blancos, como había anunciado Viracocha
Inca y con el mismo fatalismo de siglos atrás
nos entregamos en rapto de admiración a imitar
estos extranjeros que ganaban la guerra a Alemania
derrotando al Dios Europa que nos había iluminado
desde el siglo XVI. ¿Qué hacer? Pues
imitarlos en todo porque ellos nos señalaban
el norte triunal y así lo hicimos, aceptando
un vocablo raro pero lleno de esperanzas.
¡Democracia! Nadie entendía, pero que
importaba, era algo de ellos y por lo tanto tenía
que ser buena para nosotros. Igualmente adoptamos
su forma de gobierno y su modo de elegir a los gobernantes.
Como Velasco Ibarra se declara dictador en 1946, mandando
a los conservadores guayacos y quiteños a sus
casas, desde las curules del Congreso, a las que habían
llegado por ser anti-arroyistas; casi en seguida Velasco
cae del poder por no ser demócrata y entonces
en verdadero gesto cívico se elige a otro Dr.
Borrero, el encomiable "suecos man", Carlos
Julio Arosemena Tola, de tan grata recordación
para la Patria. El nos gobernó un año,
pero no ambicionaba el poder y lo dejó al que
fue ungido por el Tribunal Supremo Electoral, Galo
Plaza Lasso, que para el criterio de imitadores, imperante
en la década del 50, fue un gran hombre, un
genio, por haber sido el mejor imitador de los Estados
Unidos; fue hombre de las Américas y la buena
suerte le colmó de parabienes porque el banano
empezó a venderse y todo era prosperidad. A
Plaza sucede nuevamente Velasco, que con bonanza pudo
mantenerse cuatro años y a pesar de sus errores
de siempre y luego sube el Dr. Camilo Ponce, que casi
cae del poder porque ya la bonanza estaba terminando.
Velasco continúa por última vez en este
ciclo, que podríamos denominar de imitación
norteamericana o velasquismo, como se quiera, y es
obligado a ceder las riendas de la nación a
Carlos Julio Arosemena Monroy, joven Prometeo que
nos ofreció el fuego sagrado de la esperanza
a toda una generación de hombres ecuatorianos
que hoy corremos hacia los treinta años, (1).
Arosemena Monroy hubiera podido inaugurar una etapa
nueva pero numerosos errores hicieron que en lugar
de fundar dinastía muriese con la que le recogió
y como en los finales de los siglos anteriores se
suscitaron escándalos, pendencias y una que
otra reforma; radical para ver si la Patria se curaba
de ¡a mortal enfermedad que la aquejaba. Basta
recordar el décimo tercer sueldo, la rebaja
de los alquileres, etc., obra de Arosemena, el único
presidente que ha tenido conciencia del desastre,
aunque no pudo superarlo, por aquello de sus vicios
masculinos.
Y surge la Junta Militar de Gobierno en 1963 inaugurando
una nueva etapa histórica que vivimos actualmente,
que la denomino de cambios fundaméntales en
la estructura social y económica del país.
La
(1) El artículo fue publicado en 1967.
Junta, compuesta por ineptos como estaba, entregó
las riendas del gobierno a numerosos audaces que llegaron
a las altas esferas para "ayudar" a gobernar
el país y que sólo sirvieron para hacer
popular el término "Kikuyo".
Esta etapa es sólo la repetición del
ciclo iniciado en 1875 y .del de 1925. Existe desconcierto,
nadie sabe a dónde vamos, pero presentimos
algo. Es tan especial el cambio que el anticomunismo
MacCartista norteamericano de 1952, que llegó
al país con el Dr. Palacios Sáenz en
1961, ha finalizado en Punta del Este, en 1966; hemos
superado esa etapa que se reflejó en la Universidad,
Casa de la Cultura, etc.
¡Ahora estamos de nuevo en la etapa de los audaces
trepadores del poder y en la que otros podrán
llegar con tal de colocarse en el lugar y en el sitio
preciso cuando las circunstancias lo requieran. El
régimen de Clemente Yerovi fue en esencia de
imitación Placista, usando los mismos métodos
que tan buenos resultados dieron en el ciclo anterior
pero que ahora resultan abuchea dos por pasados de
moda. La subida al poder del Dr. Otto Arosemena, por
sorpresa, nos enseña que no estamos equivocados;
él está queriendo acuñar nuevas
figuras políticas para reemplazar a las anteriores
pero nadie quiere perder la comodidad adquirida, en
aventuras palaciegas.
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