TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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LAS GENERACIONES POLITICAS
Cuando cierto discípulo preguntó a Lactancio cuál era la enfermedad más. fuerte y contagiosa de la antigua Roma, el filósofo cosmopolita contestó "sonriendo: «La política, a no dudarlo». Y asi Sucede en la práctica ecuatoriana, donde curarse del virus político están duro para aquellos que lo hemos sufrido alguna vez en nuestra vida, aunque a veces nos mentimos a nosotros mismos repitiendo la frase: «estoy curado de la política».

En Ecuador las generaciones políticas se suceden cada quince años, tiempo en el cual el pensamiento ecuatoriano cambia de rumbo y busca nuevas latitudes. Esta sucesión de períodos no obedece a causas síquicas, sino físicas, porque el hombre .político ecuatoriano, como aquellas aves del paraíso que habitan las lejanas islas de Nuava Zelandia, sólo figura quince años como término medio.

Veamos por qué:

Ecuador se declaró independiente de la Gran Colombia en 1830 y Juan José Flores sin le competencia del Mariscal Sucre que había caído asesinado en Berruecos escala la primera Magistratura. Un numeroso grupo de políticos quiteños, unos sobrevivientes de la masacre del 2 de Agosto y antiguos realistas otros, apoyan a Flores y lo respaldan. Allí los Valdivieso, Barriga, Bustamante, Fernández - Salvador, Gómez de la Torre, Freile, Ángulo, Aguirre, Martínez, etc. Son los principales protagonistas de la política hasta que cae el régimen el 6 de Marzo de 1845. Quince años había durado esta primera etapa de dominio quiteño con apariencia de militarismo extranjero y sólo cuatro años durante ese régimen gozó el Ecuador de un paréntesis de orden en el gobierno del Dr. Vicente Rocafuerte.

DOMINGO GUAYAQUILEÑO
El segundo período histórico se inicia en 1845 y languidece desde 1856 hasta que fallece de pulmonía triple en 1860; dura quince años como el anterior. En esta segunda etapa toman las riendas del país los próceres sobrevivientes del 9 de Octubre, casi todos ancianos por esa época, como dijera García Moreno en memorable carta. Entre ellos se pelean el poder y surge un joven decidido, Urbina, que los liquida en 1852 y en 1856 designa sucesor en la persona de su compañero de armas. General Francisco Robles, buen militar, sincero y noble de corazón. En estas circunstancias García Moreno provoca la voracidad por el poder que manten fase latente en Quito y forma un Triunvirato; Guillermo Franco traiciona a su superior en Guayaquil y se proclama Jefe Supremo y Carrión Pinzano, soñador y poeta como era, decide que ha llegado la hora de Loja y crea el Estado Federal, de tan corta duración histórica. El único triunfador en este juego de ambiciones es García Moreno que gracias a su audacia y buena suerte se queda con el gobierno y comienza su dictadura personal que también dura los quince años consabidos.

DICTADURA TEOCRATICA
De 1860 hasta 1875 gobierna García Moreno a veces personalmente y otras a través de sus allegados. A Jerónimo Carrión lo saca del poder por asuntos familiares y a Xavier Espinoza lo reemplaza cuando ve que no obedece. La muerte llega en forma de rayo y mata al presidente y el Ecuador se libera en 1875 sin tener hombres que lo reemplacen porque lo más valioso del país está en el destierro voluntario o forzado. Se escoge al Dr. Antonio Borrero y con él se inicia la primera etapa de desasosiego nacional, donde no hay doctrina ni partido sino audacia. Esta etapa se repetirá dos veces en la historia nacional; en 1925 y en 1963.

ETAPA DE TANSICION
A Borrero los partidos lo sacan del poder un ano después de haberse posesionado del cargo; ya los políticos habían regresado a casa en 1876 cuando sucede este acontecimiento y tenían que dirigir la república como premio a sus años de destierro. El más atrevido fue Veintemilla y gobierna primero como liberal hasta que en 1877 manda a todos a sus casas y se parapeta en el Palacio Presidencial de donde salió a la fuerza en 1883. En esta ocasión casi llega al poder pero su falta de experiencia hace que ceda el paso a un conservador disfrazado de progresita: Caamaño, que unido por lazos de parentesco político con la familia Flores crea un nuevo partido que gobierna a la usanza de García Moreno, colocando ad-láteres en el Palacio de Gobierno, primero a Flores Jijón, luego a Cordero.

En estos años la clase media insurge por primera vez a la vida nacional con pujanza y tesón y riega la tierra ecuatoriana con sangre de sus mártires; Vargas Torres, Nicolás Infante y Amador Viten son los más conocidos pero, ¿cuántos más murieron que la historia no recuerda? Todos burgueses; querían mejores días para la Patria ecuatoriana.

En este ciclo, como sucede luego con los de 1925 y 1963, numerosos candidatos tratan de obtener la presidencia. Basta recordar a los hermanos Salazar, al General Sarasti, Vernaza y José Veintemilla; a Secundino Darquea y al perínclito Piedrahita, sin contar a Pedro Carbo y Pedro Moncayo, que fracasan ante la mejor organización de la maquinaria Caamañista.

Al final de cada ciclo político la corrupción y el desastre siembran el caos que trae la renovación y así como sucedió al final del Floreanismo, del Garcianismo y del Marcismo, sucede también con los tiempos del progresismo caamañista, donde se llega a negociar el uso de la bandera nacional a cambio de libras esterlinas.

EL LIBERALISMO
El progresismo termina el 5 de Junio de 1895 y salta el liberalismo contenido desde 1883 cuando casi llega al poder. ¡Qué gran oportunidad se perdió en aquella fecha de que gobierne un Alfaro joven y lleno de bríos y no el achacoso general de 1895! Pero ¡oh sorpresa! el viejo de Montecristi se recobra y alienta la gran transformación ecuatoriana con fuerza inusitada. El país avanzarías en esos 10 años que en toda su vida republicana. Las artes florecen porque hay libertad y las ciencias amigas de la opresión garciana, languidecen y se marchitan; en general el liberalismo abre las puertas de la revolución francesa al Ecuador que se adentra maravillado por los destellos de la libertad. Lamentablemente Alfaro, como todo hombre público, llegó a cansar con el tiempo, no por culpa de sus errores que aunque los tuvo nunca fueron grandes, sino por malas compañías. Y esta razón motiva al ambicioso lugarteniente General Leonidas Plaza" a pactar con los descendientes de los políticos que gobernaron con Flores y luego con García Moreno y unidos cortan la revolución en 1912.

Diecisiete años había durado el Alfarismo y con él murió el Liberalismo machetero y revolucionario. Carlos Concha, Julio Andrade y otros valientes más quisieron protestar y fueron sepulgados por el alud de sangre con que Plaza y los políticos y diplomáticos de esos días, baldearon el piso de la Patria horrorizada.

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