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EL CODIGO
PENAL ECUATORIANO
La provocación a duelo es reprimida
con prisión de 15 días a 3 meses y multa
de S/.40 a S/.100 y con la misma pena se castiga a
los que difaman públicamente o injurian a una
persona por haber rechazado el duelo. Tanto la provocación
como la simple mención del rechazo están
tipificadas como delito por nuestra ley penal. Igual
sucede con los padrinos, considerados autores si emplean
cualquier género de alevosía o lo conciertan
a muerte; y cómplices en los demás casos.
Si en un duelo se ocasiona heridas o muerte a alguien,
su autor es reo de lesiones corporales intencionales
o de homicidio simple con arreglo al Código
Penal; pero no se considera como provocación
los desafíos verbales en momento de violencia
o disgusto, ya que hay individuos que actúan
fuera de control y luego, apaciguados, reflexionan
y se arrepienten.
CABRIÑANA ES
MAS DURO QUE EL CODIGO PENAL
Para el irritable Marqués toda
acción u omisión que denote descortesía,
burla o menosprecio a una persona o colectividad honrada,
es ofensa, si se realiza con intención de perjudicar
al que se siente ofendido; de lo que se infiere que
para que haya ofensa se necesita intención
del sujeto activo y honorabilidad del pasivo, condiciones
sine qua non para el desafío, que se pueden
expresar con estas célebres frases:
«Sin intención, no hay ofensa»
«Sólo hay duelo entre caballeros»
El Marqués opina que también hay ofensas
por omisión cuando alguien incurre en abstenciones
o negligencias intencionadas con ánimo de molestar.
Ejemplos: Retirar nuestra mano cuando alguien nos
saluda. Volvernos de espalda cuando se nos habla.
No contestar cuando se nos requiere. Abandonar un
sitio cuando alguien ingresa en él, etc.
Igualmente toda ofensa puede ser reparada en la misma
forma en que fue inferida. Si verbalmente, de palabra:
si por escrito, en carta; cuando es por la prensa,
por el mismo diario, con lo que se repite aquel viejo
adagio castellano que dice:
«Las cosas se deshacen en la misma forma en
que se hacen»
REGLAS MENORES DE CABRIÑANA
Es privilegio del ofendido escoger
las armas, pudiendo elegir entre la espada, el sable
y la pistola, únicas admitidas por el uso.
Todo duelo que salga de estos tipos es irregular e
indigno de caballeros.
Cuando la ofensa es grave, el ofendido tiene derecho
a escoger el arma y el duelo; en caso contrario, esto
ultimo es mataría de discusión entre
los padrinos, que serán uno o dos por cada
parte. El duelo a pistola puede ser a pie firme o
marchando, al mando o a la señal, disparando
a voluntad o con disparos sucesivos.
El duelo a sable o a espada debe tener un tiempo máximo
de duración para los asaltos y descansos.
Cuando la ofensa es gravísima , como sucede
en los casos en que se menciona la reputación
de los padres, el ofendido escoge el arma el duelo
y las distancias.
En los duelos a sable y pistola , cuando se cumple
el tiempo máximo de duración de un asalto,
el juez designado por las partes medirá el
sitio exacto en que quedaron los duelistas, para reiniciar
el encuentro con igual ventaja y desventaja.
Cada duelo tendrá un juez y dos médicos
para el risible y trágico caso de que ambos
contendores se hieran al mismo tiempo, pudiendo los
testigos y padrinos permanecer escondidos o agazapados
en tierra durante el lance, o de pie si lo prefieren,
aunque no es raro el caso de que los combatientes
salgan indemnes y algún padrino herido por
mala suerte, nerviosismo o equivocación del
momento.
La ropa apropiada es el levitón obscuro y largo,
con el alto cuello subido y bien abrochado, para evitar
que la camisa ofrezca un buen blanco al contrario.
Se prefiere que las prendas sean de seda y no estén
almidonadas para ver correr la sangre cuando se produzca
una herida, porque se han dado casos en que por el
almidón de la camisa ha muerto un contrincante
desangrado, sin que nadie se entere del asunto.
Hay duelos a primera sangre y a muerte. Estos últimos
son raros y solo ocurren en muy contados casos, cuando
la ofensa es tremenda y mucha la rabia. Todo hombre
mayor de 21 años está apto para batirse
en duelo, con lo que quedan fuera las mujeres. Igualmente
todo hombre mayor de 60 años puede rehusar
o ser sustituido por algún pariente consanguíneo,
prefiriendo al más cercano.
Los periodistas están exentos de aceptar un
desafío, si así lo desean, respondiendo
en estos casos el director del Diario, ajaja .. ¡
Las autoridades no deben batirse hasta que resignen
el mando y entonces pueden rehuirlo. Los profesores
de esgrima solo se desafían con otros profesores
de la materia, pero nunca con profanos o aprendices.
En estos casos deben designar representante.
Los extranjeros deben probar que son caballeros y
honorables y cualquier persona que los apadrine se
expone al ridículo si se comprueba que no.
Cabriñana asegura que «el pabellón
no cubre la mercancía en las cuestiones de
honor» explicando que un francés deshonesto,
por el solo hecho de ser francés, no es caballero,
etc.
No puede haber duelo entre parientes próximos
dentro de los primeros seis grados de consanguinidad
y cuatro de afinidad. Los antiguos odios y las venganzas
de familia no son materia de desafíos y por
una ofensa solo cabe un desagravio; toda ofensa, por
grave que sea, se lava en el campo de honor y luego
se reputa jamás existente.
Los enfermos pueden solicitar un plazo de hasta un
año para curarse y pelear. Los cojos, mancos,
jorobados y obesos están impedidos de batirse
a sable o espada, pero pueden hacerlo a pistola. Los
miopes, sordos y bizcos jamás a pistola, siempre
a sable o espada.
LA CUESTION RACIAL
Cabriñana, como buen Marqués
que fue, señala que solo hay derecho para solicitar
el honor de las armas entre personas de raza blanca,
y deja fuera del campo a los demás individuos
de la especie humana. Ahora bien, como divide a los
blancos en villanos y caballeros y aún entre
estos hay que escoger únicamente a los honorables
por su conducta, porque los no honorables también
se excluyen por indignos, total quedan pocos; y cualquier
duda al respecto deberá ser decidida por un
Tribunal de Honor formado a indicación de los
padrinos, que sesionará en secreto, oyendo
a ambas partes por separado y emitirá su dictamen
en 48 horas. De este fallo no hay apelación
posible.
LA PARTE FINAL
Ni antes ni durante el lance se puede
ingerir substancias tóxicas o alcohólicas.
De todo lo actuado antes, en y después del
duelo se dejará constancia en un Acta, que
por triplicado la firmarán a vista y presencia
de los duelistas, el juez, los padrinos y testigos
de honor. Si no hay unanimidad en su redacción
se salvaran los votos.
Después de ver tanto duelo, ¿ no te
parece lector que debernos agradecer la circunstancia
feliz de vivir en un tiempo tranquilo, donde cada
quien se expresa a su gusto, sin temor a recibir un
mísero perdigón calibre 32, un corte
de sable machetero o un tajo corto punzante de espada?.
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