TOMO
III |
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LA VIRGEN
DE MONSERRAT
La montaña de Monserrat, que
en catalán significa "Monte Cerrado",
está ubicada en el corazón de Cataluña
y es un peñasco que sobresale en medio de apacibles
olivares. Durante los primeros siglos del cristianismo
sirvió de sitio de oración y penitencia
y lugar apropiado para vivir en soledad, luego se
construyeron en su cima cinco ermitas y a partir del
siglo IX se venera en uno de sus peñascos la
imagen en madera de la Virgen y el niño, en
pose mayestática y estilo románico.
La tradición dice que unos pastores habían
observado en Monserrat varios rayos luminosos que
unidos a cantos suavísimos los embelesaban
cada sábado y siempre a la misma hora. Que
uno de ellos contó el prodigio a Gotmar, Obispo
de Vich y que éste, seguido por una multitud
de fieles, se dirigió a la abrupta montaña
y en una cueva hallaron la imágen y como no
pudiendo moverla porque se les hizo pesada, tuvieron
que construir una capilla para adorarla.
Con los años se hizo costumbre prenderle velas
y fueron tantas que la talla de madera se ennegreció
con el humo tal como ahora existe y por eso le dicen
la Morenita en castellano y la Morenica en Catalán;
sin embargo no debemos pasar por alto la antigua costumbre
céltica de adorar Vírgenes negras en
las cuevas y cerca de las fuentes de aguas, pues ellos
creían en la existencia de la diosa de la agricultura
y de la fertilidad de la tierra, representada en figuras
femeninas; de tal suerte que a primera vista se podría
pensar que se trata de una diosa pagana encontrada
a destiempo, pero esto no es verdad, pues la talla
morena de Monserrat tiene un niño en brazos
y esto ciertamente la libra de cualquier origen precristiano.
Efectivamente, la imagen que se venera en Monserrat
es cristiana, representa a la Virgen madre sentada
y coronada, con los pies descansando en un almohadón.
Tiene en su mano derecha una esfera que simboliza
el poder real y su izquierda descansa en su hijo,
que está bendiciendo. Todo el conjunto es fino,
espiritual y llena de encanto, es un mensaje del misterioso
pasado al presente y al futuro, su grandeza no sólo
es artística también es moral.
Los monjes benedictinos desde hace muchos siglos administran
el monasterio y la basílica y cada día
un coro de monaguillos le entonan a la virgen las
estrofas del "Virolai", himno que compusiera
en su honor el gran poeta catalán Jacinto Verdaguer.
También se ha afirmado que la primera capilla
construida por Colón en América fue
dedicada a la Virgen de Monserrat y que luego se levantaron
muchas iglesias en su honor, especialmente en Méjico
y Lima, donde estuvieron las más rumbosas en
el siglo XVI.
El Emperador Carlos V frecuentemente visitaba en España
el santuario y ordenó que a diario se celebrara
una misa en su altar. Cuando el Rey Francisco I de
Francia era llevado prisionero a Madrid, al pasar
por Monserrat se quitó un anillo y lo obsequió
a la Virgen con estas palabras: "Recibid madona,
el único presente que un rey prisionero puede
ofrecer a la dama de sus amores".
Felipe II tenía en gran estimación una
vela a medio arder y con la imagen y el escudo de
la Virgen de Monserrat, que su padre Carlos V había
sostenido en su mano al momento de su muerte. Esta
vela la guardaba en una cajita y en su escritorio.
Sus descendientes veneraron la imágen de Monserrat
y fueron muy generosos con ella. Felipe V se hizo
nombrar Camarero Mayor pero luego se perdió
tan curiosa costumbre. En el siglo pasado Isabel II
pidió tal honor.
Así pues, la peña, la basílica
y la imágen han sido respetadas por el tiempo
y por los reyes y se cuentan por miles los milagros
que la fe ha alcanzado en esa montaña, razón
demás para que los Catalanes del mundo veneren
a la Morenita de Monserrat como a su santa Patrona,
rindiéndole toda clase de honores el día
de su santo, que se celebra el 27 de abril de cada
año con inusitadas muestras de alegría.
PROCESIÓN EN
MONTECRISTI
En nuestra Patria este día
sirve para la gran fiesta de Montecristi, pues la
de saberse que la Virgen de Monserrat es la santa
patrona de esta población, donde se guarda
en el templo una hermosísima imágen
de ella. Aquí en Guayaquil y desde hace casi
50 años se le ha venido rindiendo culto en
un altar lateral de la Iglesia de San Agustín.
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