TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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LA ACCION DE POROTILLO EN 1941
Alas 3 de la tarde del 15 de Agosto de 1941 el Coronel Agustín Albán Borja, Jefe de 1.a Zona Militar de Cuenca, llama a su despacho al entonces Capitán Julio Cabrera Vega, ordenándole que tome a su mando una compañía de conscriptos del Batallón «Jaramijó», acuartelados en esa ciudad y establezca un reducto defensivo en el puente de Ushcurrumi, sobre el río Jubones, para Impedir la invasión peruana a la provincia de Azuay.

En ese mes de agosto nuestra Patria atraviesa una difícil etapa, la única de desesperación total que hayamos vivido en este siglo. La provincia de El Oro está ocupada por el ejercito peruano que con el humilde nombre de «Agrupamiento del Norte» comanda el General Eloy G. Ureta, para engañar los demás países del continente haciéndonos parecer a nosotros como agresores y a ellos como víctimas.

Desde Rancho Chico hasta Alto Matapalo nos atacan ferozmente con apoyo de la aviación militar que causa bajas y abre flancos a discreción. Todo es sorpresa y temor en nuestro bando, los miembros del Estado Mayor no atinan a organizar las pocas fuerzas de que disponen y terminan por retirarse, siendo imitados por el elemento civil que huye del soldado enemigo porque sabe que no será respetado. Comienza el éxodo de toda una provincia, hecho jamás registrado en nuestra historia y al que con justicia se ha denominado «El descalabro del 41».

LA ORDEN: VENCER O MORIR
«Salga inmediatamente de Cuenca y no permita que avance el invasor». Tal la consigna que el Capitán Cabrera recibe del Coronel Albán, le acompañan 56 conscriptos de los más listos y valientes, numerosas provisiones de boca y municiones, así como los necesarios rifles y 4 ametralladoras «Z B». Con esto Cabrera viaja a Girón, arenga a la tropa y la bautiza «Vengadores de El Oro» bajo el juramento de salvar a la Patria o morir en la contienda.

El 18 llegan a Girón donde se le une el Mayor Miguel Ángel Estrella Arévalo quien asume el mando por ser el oficial de mayor graduación, con una escuadra de 10 individuos, telefonistas del Batallón «Montúfar» y juntos emprenden viaje a Catavino, Minas, Tendal y Sarayunga, adonde arriban el 21 y esperan hasta el 23 al Coronel Albán, que llega con el Jefe de Estado Mayor de la Zona, Tte. Cor. Francisco Martínez, a inspeccionar la tropa.

La zona es boscosa y caliente: aquí las últimas estribaciones de la cordillera de los Andes en su ramal occidental se pierden en los nudos de Portete y Guagrahuma, para dar paso el correntoso Río Jubones. En este ambiente, que más recuerda al África que América, se mueve la compañía con solo 5 meses de precaria instrucción militar. Solo la juventud de sus miembros y el fervoroso amor al terruño les hace continuar la marcha en medio de hondas gargantas y serpenteados ríos como el San Francisco y el Rircay, que atraviesan por débiles tarabitas, siempre de bajada hada la costa y el mar, para encontrar al enemigo.

El calor afecta a la mayoría que no está acostumbrada a él, algunos jamás han salido de Cuenca. Los mosquitos hincan punzantes aguijones en sus cuerpos y algunos casi desfallecen, pero siguen andando. Al fin en la madrugada del 26 llegan al puente de Ushcurrumi y reconocen cautelosamente el sector; saben que las tropas peruanas han ocupado Tumbez, Zarumilla, Arenillas, Santa Rosa, Machala y El Pasaje en otras palabras, casi toda la provincia de El Oro y para colmo se disponen a ocupar el Jubones para entrar en Cuenca y Loja en una maniobra envolvente. El 9 de Septiembre se les une el Tte. Cor. Luis R. Maldonado al mando de 100 hombres del Batallón «Yaguachi» de caballería, que llegan a pie porque los caballos han sido devueltos a Girón para que no mueran.

PLAN DEFENSIVO
Previo un exhaustivo reconocimiento del terreno se planifica la defensa de la zona, estableciendo a la tropa en las siguientes posiciones: 1) La posición central hasta las márgenes del Río Cuny entre los puntos La Unión y Porotillo cuenta con 40 hombres y 4 ametralladoras. 2) En las alturas de La Unión existe un local de madera debidamente entablado que ha sido abandonado y antes servía de escuela. Allí se apostan 20 soldados y 1 ametralladora asignándoles de Jefe al Teniente Angel Zurita, para que observen al enemigo día y noche y comuniquen sus avances por teléfono a la central del río Cuny. 3) Al sitio «Tres Banderas» se movilizan 6 conscriptos al mando del Sargento Cadena para cuidar ese flanco y como patrulla de seguridad dotándoles de otro teléfono.

El plan está dirigido a vigilar el avance peruano desde «La Unión» permitiéndoles su ingreso a la zona preparada para la batalla, situada entre las breñas de la cordillera y el turbulento Jubones, en un plano seminclinado de 100 mtrs. de fondo por 2 kilómetros de largo.

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