TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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BORRERO RENUNCIA AL MANDO INTERINO
En estas circunstancias ya no era posible esperar una elección presidencia tranquila; uno de los dos candidatos deberá apurar el fiel de la balanza en su favor y el destino señaló a Borrero pues Arízaga no tenía mayoría para su elección por la tenaz oposición que le hacía el sector conservador; pero, a su vez, contaba con suficiente votos como para impedir la elección de Borrero. Algunos hablaban de candidatos de transición y a esas alturas, el 1o. de Diciembre, el Presidente Interino sorprendió a todos.

A las 4:30 de la tarde llamó a sus ministros al despacho y les dio la noticia de que había renunciado el mando, sin mayores comentarios. Minutos antes, a las 4:15, había llamado a su primo Octavio Muñoz Borrero, que era Diputado, entregándole un sobre cerrado con la condición de que lo leyera en la Asamblea a las 5, lo que así ocurrió, con gran conmoción en todos los semblantes.

La Asamblea estaba formada por tres sectores políticos definidos: Conservador, Liberal y Socialista, iguales en número por resolución del ex-dictador Enríquez Gallo, que los convocó por lista; Borrero tenía el apoyo conservador y el socialista y era liberal afiliado. Mas, en este último sector no confiaba, porque obedecen al Doctor Arroyo del Río que desde Guayaquil lo dirigía por medio de su leal amigo el Diputado Aurelio Mosquera Narváez, Presidente de la Junta Suprema del partido en Quito.

INTERVINO EL DOCTOR HUMBERTO ALBORNOZ
Por otra parte existía el temor de que los carabineros allanaran el local de la Asamblea y proclamaran la dictadura de Borrero con el beneplácito de las mayorías populares que lo apoyaban incondicionalmente. La idea no era nueva para él y ya se la habían propuesto en numerosas ocasiones. Primero fueron los mismos Diputados conservadores cuando no pudieron hacer mayoría en la Asamblea, luego, los jefes del batallón de Carabineros, pero Borrero en ambas ocasiones contestó;

Yo entro por la puerta y no salto por la ventana. Soy un Borrero.

A las 10 de la noche del 1o. seguían los diputados discutiendo. Por un momento parecía que el grupo oficialista conseguía mayoría para la elección del Presidente Constitucional por cuatro años en favor de Borrero, contando con numerosos votos liberales y conservadores; mas, Humberto Albornoz, ayudado por su hermano Miguel Ángel, viendo que la suerte estaba echada, agotó el último cartucho y visitó al bloque socialista en su calidad de Diputado Liberal.
—Saben Ustedes, los liberales y conservadores nos hemos puesto de acuerdo para votar por el doctor Borrero. El grupo oficialista ha pedido nuestros votos. ¿Qué les parece?

—Muy mal, porque los partidarios del Doctor Borrero no deben actuar a espaldas del bloque socialista. Eso es traición.

—Pues, así parece. ¿Se dejarán ustedes postergar así no más?

—Qué ocurrencia, de nosotros nadie se burla. Vamos donde Aurelio Mosquera a ver si es cierto.

Y los socialistas corrieron donde el Jefe de la Suprema Liberal que les recibió sonriente. Nada sabía, todo ignoraba el doctor Mosquera, hombre ecuánime que les oyó y dio la razón. Por último. Albornoz pidió a los socialistas detener el triunfo de la traición, votando por Mosquera Narváez. ¡Éxito completo! Consignó apoyo Mosquera y lo sacó Presidente Constitucional de la República para el período comprendido entre los años 1938-1942. Solo que, pocos meses después. Mosquera murió en el palacio.

Borrero había gobernado 110 días y la Asamblea cerró una cruenta batalla.

EL INCIDENTE DE LA CARTA SECRETA
Quizá el más importante suceso del interinazgo de Borrero fue el retiro de la delegación peruana de Washington y su regreso a Lima, abandonando la fórmula mixta de arreglo pacífico de la controversia peruano-ecuatoriana sobre problemas fronterizos. Esto ocurrió inesperadamente el día 28 de Septiembre de 1938 mediante anuncio por radio, desde la capital del Rimac, efectuado por el Canciller peruano Doctor Carlos Concha.

La razón de la ruptura de conversaciones tuvo su orígen en una fenomenal equivocación de nuestro Ministro Plenipotencario en Lima, Gonzalo Zaldumbide; que, impresionado por los desfiles militares que presenciaba desde la ventana de la legación v llamado al país para conformar la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores durante los meses de Enero a Marzo de 1938, tuvo la debilidad de aconsejar al General Enríquez la necesidad de "limar asperezas" con el presidente peruano, permitiendo el traslado de las negociaciones de Washington a Lima.

El Canciller ecuatoriano Doctor Luis Bossano fue cómplice de este error que liberó a los Estados Unidos de su responsabilidad en el conflicto, como arbitro de la llamada fórmula mixta, poniéndonos mansamente en manos del ejército peruano. Bossano debió oponerse a la tesis de Zaldumbide pero, lejos de ello, la aceptó y patrocinó, redactando y firmando el cable que se envió al Presidente Roosevelt y luego llegó al extremo de guardar el secreto por casi un año hasta que saltó la liebre.

PERU RETIRO SU DELEGACION DE WASHINGTON
En Octubre de 1938 el doctor Homero Viteri Lafronte, Jefe de la Legación ecuatoriana en Washington, envió un cable indicando que los peruanos habían abandonado la ciudad y consecuentemente renunciado al arreglo pacífico de la controversia fronteriza entre nuestra Patria y el vecino país del sur.

Borrero se comunicó directamente con el Presidente de los Estados Unidos, manifestando que tal viaje constituía un desaire al pueblo norteamericano y para su excelencia. Pocas horas más tarde, asombrado, leyó la respuesta, que traducida dice:

"Nada tengo que hacer. En archivo consta cablegrama del General Enríquez Gallo indicando que trasladará delegación ecuatoriana a Lima." Esto era el colmo... peor no podía marchar nuestros problemas internacionales porque en la Cancillería no se encontró la copia numerada de tal documento. Bossano, Enríquez Gallo y Zaldumbide, "entre gallos y media noche", manejando en secreto el asunto, ni siquiera se habían tomado el trabajo de dejar constancia de la comunicación de marras.

El Presidente Benavides del Perú, en cambio, de la carta de Enríquez Gallo que le entregara Zaldumbide, hizo sacar copias y una de ellas envió a Roosevelt.

TODOS EN QUITO Y ZALDUMBIDE EN PURUHANTA
Borrero llamó en sesión reservada a Enríquez Gallo, que trató de aclarar en lo posible su error. Bossano se escondió en una hacienda y se salvó de la reprimenda, luego escribió un opúsculo titulado: "La última etapa de las Discusiones Limítrofes" en el que explicó su conducta en este asunto sin convencer a nadie de su inocencia. Zaldumbide fue llamado a Quito donde permaneció algunos días viendo que no se le reincorporaba al servicio concurrió al despacho presidencial y pidió permiso para ausentarse a la hacienda "Puruhanta" de su propiedad.

—Sí, Gonzalo, patrón tiene que ir a su propiedad. Fue la respuesta tajante que recibió del Presidente Interino. Y hasta allí fue el célebre autor de "Égloga trágica".

"Volvía de muy lejos, al cabo de largos años de ausencia y mayores distancias de olvido. ..." como dice su Egloga.

EL INCIDENTE FRONTERIZO DE MATAPALOS
A los pocos días llamaron por teléfono a Borrero desde Hualtaco, en la frontera con el Perú, para indicarle que los peruanos habían invadido la isla de Matapalos perteneciente a Ecuador y que- los colonos nacionales la abandonaron con sus mujeres e hijos. En esos momentos llegaba la lancha .... se oyen tiros en la isla ....

Señor Comandante, contestó el primer mandatario ecuatoriano: Palo con los peruanos, que no se escapen....

A las pocas horas, otro mensaje: Señor Presidente, no ha quedado un peruano, se los pasó a machete.

¡Qué rico Presidente! Con Borrero el 41 no habría sucedido nada.

Mas la política se impuso y después de este incidente el Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Doctor Julio Tobar Donoso, que había sucedido a Bossano, aconsejó el regreso de Zaldumbide a Lima, por cuanto no era posible que no tuviéramos representante en dicha ciudad y si pedía Ecuador el "agreement" del gobierno peruano para otro Ministro, de fijo que no lo concederían por el asunto de Matapalos que les había llegado al alma. Así es que Borrero, haciendo de tripas corazón, tuvo que llamar a Zaldumbide de Puruhanta y lo despachó al Perú, no sin antes pegarle una repucheta, que el otro se aguantó sin chistar.

Así terminó la Fórmula Mixta que duró desde 1924 hasta 1938 sin mayores incidentes, pero que sirvió para preservar nuestras fronteras del aleve ataque peruano por la mediación pacífica de los Estados Unidos. Ya sin este conten, tres años después, los precisos para planificar el ataque, nos invadió el vecino del sur en 1941.

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