TOMO III
 
 
 TOMO I
TOMO II
TOMO IV
     


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LA PLACA DE BRONCE
Mas, a pesar de los beneficios de las localidades de la función teatral, de las donaciones particulares y rifas de varios objetos, a 4 años de su fundación, el Comité pro Monumento a Olmedo se veía escaso de fondos y no había logrado reunir la cantidad mínima de dinero necesaria para pagar la cuota inicial de la estatua y del pedestal y es por esta razón que al asumir Pedro Carbo la Jefatura Suprema del Guayas en 1883, con motivo de la revolución contra Veintemilla, dispuso que el tesoro publico entregara 5.000 pesos al Comité y con esto ya pudieron enviar la orden de construcción a Europa, utilizando los servicios de Clemente Ballen y Millán, Cónsul de Ecuador en París, que autorizado por el Comité contrató una estatua de bronce y dos grupos alegóricos igualmente en bronce, con el artista R. Falguiéres y el pedestal de granito con inscripciones con el Arquitecto G. Chedanne, suministrándoles los detalles necesarios.

Tres años después y en vista de que las obras estaban muy avanzadas y no había dinero para cubrir los pagos finales, el Comité suplicó al Congreso Nacional una ayuda de 6.000 pesos, que recibió en dos cuotas de 3.000 cada una. Con esto se canceló el valor de la estatua y del pedestal y ambas obras, debidamente encajonadas, salieron del puerto de El Havre con destino a Guayaquil, a donde llegaron meses después.

LA CALLE ZARAGUROY
EL BARRIO DEL ASTILLERO
Por aquellos días la actual Avenida Olmedo se llamaba Calle de Zaraguro, tenía un ancho no mayor de 12 metros acababa de ser rellenada con basura. Muchos años atrás había constituido el célebre estero de San Carlos o Zaraguro, que avanzaba hasta la hoy calle Francisco García Aviles. Hacia 1785 y en los terrenos adyacentes a los que ahora ocupa el club de la Unión se había construido el Fortín de San Carlos por orden del Gobernador Ramón García de León y Pizarro, para la defensa de Guayaquil. Este sector era, en consecuencia, antiguo e histórico y pareció el mejor, como sitio para levantar la estatua de Olmedo.

Al saber la noticia los vecinos del Astillero y especialmente los de la calle Zaraguro colectaron 7.000 pesos para terminar el relleno del sector y embellecerlo con árboles y faroles. Gabriel Murillo, Francisco J. Coronel y Manuel María Suárez dirigieron los trabajos y al final se calculó el costo total de las obras, incluyendo estatua y pedestal, en 37.000 pesos.

DESFILE DE INAUGURACION
El 8 de Octubre de 1872, a las 4 de la tarde, el barco de guerra «Cotopaxi» disparó un sonoro cañonazo anunciando que se habían iniciado los festejos octubrinos y como número cumbre, la inauguración de la estatua de Olmedo. Por la noche la ciudad apareció iluminada y fantástica, oyéndose dianas marciales tocadas por las bandas militares que la recorren. El 9 de Octubre el cielo amaneció claro y despejado. Al las 6 se escuchan 21 cañonazos y por la mañana hubo misas, repiques de campanas, ferias al aire libre y retretas en los parques.

A las 2 de la tarde se reunieron las autoridades en el Municipio y comenzó el desfile por el Malecón, hasta la calle Bolívar, de allá a Pichincha, siguiendo recto hasta Arzobispo (hoy calle Mejía donde torcieron a Zaraguro (hoy Avenida Olmedo) hasta el sitio en que se han levantado dos artísticas tribunas decoradas con flores. Una para las autoridades civiles, militares y eclesiásticas y miembros del Comité y otra para las damas asistentes, engalanada con un enorme letrero que dice: «Olmedo».

El desfile está encabezado por 20 sargentos de la Compañía «Olmedo» del Benemérito Cuerpo de Bomberos, vestidos de gran parada; la banda de música del Batallón No. 1 de Línea; 17 estandartes del Cuerpo de Bomberos y el resto de sus miembros, que suman 2.000, entre hacheros, escoleros, rasos y oficiales; luego avanzan los colegios con gallardetes y banderas y tres carros alegóricos con niños de uno y otro sexo que simbolizan la poesía, el comercio y la república; enseguida las colonias peruana y china portando coronas de flores para el monumento y la sociedad de Beneficencia Italiana con su presidente doctor Miguel Campodónico; las Sociedades del Progreso, Sociedad Filantrópica del Guayas. Sociedad Liberal Democrática (Olmedo fue liberal); Comité Universitario Colón (formado para conmemorar tres días después el IV Centenario del descubrimiento de América); los oficiales del ejército y la armada; funcionarios y empleados de la administración pública, cuerpo consular acreditado en el puerto; miembros del Comité pro monumento a Olmedo encabezados por Ignacio Casimiro Roca, su Vicepresidente, porque Dn. Pedro Carbo, con sus casi 80 años de edad, ya no estaba para desfiles, el Gobernador del Guayas doctor Plácido Caamaño y oficiales de los Batallones No. 2 de línea y de la Artillería Sucre.

DISCURSOS Y DESCUBRIMIENTO DE LA ESTATUA
En la calle Zaraguro esperan Pedro Carbo, Presidente del Comité, trasladado a ese lugar en coche y los vocales Tácito Cucalón y Manuel Marcos Aguirre que por más viejitos que los demás prefirieron ahorrar fuerzas y permanecían cómodamente sentados a la sombra de una tribuna. Igualmente hacen guardia numerosos sacerdotes y miembros de las comunidades franciscanas, dominicana, agustina, mercedaria y jesuita, así como los Canónigos del Coro Catedralicio y el hijo de Olmedo, acompañado de su cónyuge Dolores de Ycaza Paredes, con numerosos parientes, descendientes de Magdalena Olmedo y Maruri, hermana muy querida del poeta, que casó con Francisco Xavier de Paredes y tuvo muchos hijos.

A las 4 de la tarde comenzó a llegar el desfile y numeroso público asiste al acto. Primero recita el joven Alfonso Yerovi Matheus, después lee un discurso Jesús María González, el doctor Manuel Campodónico, a nombre de la Sociedad de Beneficencia Italiana; Juan Bautista de Elizalde Pareja, Director del Periódico «La Nación», lo hace a nombre de la prensa; el doctor Manuel Nicolás Arízaga Machuca por el Tribunal de Cuentas, y el doctor Plácido Caamaño, Gobernador del Guayas; para finalizar con una sentida alocución de Pedro Carbo, que a nombre del Comité descubrió la estatua y la entregó a la ciudad, en momentos en que se oían dianas y cañonazos y con este trascendental acto Carbo cerró el ciclo de su vida, porque morirá al año, el 24 de Diciembre de 1894, cargado de honores y virtudes y es fama que durante su sepelio se formó el Comité de su estatua.

SE DISTRIBUYEN MEDALLAS DE BRONCE
Durante la ceremonia el Comité repartió entre las autoridades y parientes la medalla conmemorativa al acto, que tiene grabado en su interior una hermosa leyenda en alto relieve.

EL CONCEJO CAMBIA EL NOMBRE DE LA CALLE
El Ayuntamiento guayaquileño en sesión el 1o. de Mayo de 1893, presidido por el doctor Fernando García Drouet, dispone que la calle Zaraguro se denomine Avenida Olmedo y dona una pila de agua potable para consumo del sector, encargando su instalación a los ingenieros Millet y Coiret.

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