..............................................................................................................................................................................................................
|
BROCHAZOS
Ciertos zambos jactanciosos malcriados
y pesimistas cual los condes son prosistas y en extremo
fastidiosos.
-Y aquel que mira tan noble andar gracioso dice
¡La Mar! La Mar! pues estos mozos en Guayaquil
son tan esbeltos cual flor gentil
¡Qué sinvergüenzas! ¡Qué
majaderos!
son estos zambos tan caballeros
en la iglesia, en los hoteles en las plazas, en las
calles demuestran meneones talles estos míseros
donceles.
-Y aquel que mira tan noble andar sonriente dice ¡LaMar!
¡LaMar! pues estos mozos de Guayaquil son tan
erguidos cual flor de Abril
¡Qué sinvergüenzas! ¡Qué
majaderos!
son estos zambos tan caballeros.
En otra ocasión estaba al vate tranquilamente
en su ventana cuando un episodio callejero le hace
tomar la pluma y escribir.
EPISODIO CARNAVALESCO
En la ventana del hogar del frente
yo vi a una joven de sin par belleza que seductora
y llena de presteza llamó a Fulgencio que pasaba
un puente.
Oye el mancebo y llega prontamente cerca, muy cerca
de la fiel Teresa, mas, la joven arroja en su cabeza
agua sucia en extremo pestilente.
¡Infame! dice el mancebo desgraciado ¿Por
qué tu amor mi corazón no abrasa? ¿Ay?
Será porque sabe que te he dado
sin compasión, tamaña calabaza.
Bajó la frente al verse así mojado Y
lleno de rubor se fue a su casa.
Y no solo como poeta brilló en sociedad, fue
también dramaturgo y de mucho éxito.
Algunos de los títulos de sus obras de teatro
copio a continuación: «El Hijo de la
Duquesa», melodrama estrenado en el antiguo
Olmedo con música de Federico Pérez
de Antepara; Dramas: Eufemia la Costurera, El hijo
del proscrito. Dos rosas blancas. Las penas del trovador.
El poeta y la coqueta. El conde y el marqués.
Espinas y abrojos y Guirnaldas de amor.
Entre sus obras poéticas se pueden citar las
siguientes: Acordes de mi Lira, Cantos Primaverales,
Lirios y Azucenas y Manojo de Siemprevivas que dedicó
a su querida Patria, con la siguiente advertencia
al lector, que transcribo textualmente: «Como
tengo muchos enemigos, unos por cuestiones políticas
y otros por envidia o maledicencia; hago presente
que mi mejor juez es el público que lee mis
producciones. Nota: No hacer caso de la crítica».
En otra ocasión no trepidó en imitar
a Olmedo, alabando al General Alfaro, ídolo
suyo, con los siguientes versos:
¿Quién es aquel que heroicidad derrama
en estos tiempos de infortunio y duelo? ¿Cuál
ese paladín que da consuelo al pueblo liberal
que tanto le ama?.
Ese bravo adalid que el pueblo aclama con hondo ardor,
con delirante anhelo ¡Bahl Es un semidiós
que guarda el cielo un héroe varonil que Alfaro
llama.
Pero su musa no sólo cantaba a semidioses sino
también a seres humanos de carne y hueso, amigos
de él, personas allegadas a su familia y hasta
jóvenes virtuosos. Copio la dedicada a Pepito
Venegas Ramos, en 1904, que dice así:
Ágil y alegre vuela el jilguero siempre parlero
por el rosal; así Pepito, vas por el mundo
siempre jocundo, digno y social.
Llevas el alma sin sufrimientos firme en tu intento
de ser feliz; como a tus padres amor concedes jamás
tu puedes ser infeliz
En los vergeles de la ventura con tu alma pura sabes
vivir, sigues la senda de bienandanzas donde se alcanza
buen porvenir...
DATOS BIOGRAFICOS
Debido a la amable gentileza de su
sobrino y antiguo amigo mío, caballero sin
tacha, que se llamaba Eduardo Roca Molestina, he podido
conseguir los siguientes datos biográficos
del poeta que estudiamos:
Guayaquileño, hijo de José María
Molestina y Roca y de Amelia Matheus, fue casado con
Amelia Caamaño y Villegas de quien no tuvo
sucesión. Anotando al paso que he encontrado
una poesía muy hermosa dedicada a una hija,
posiblemente extramatrimonial, que falleció
de corta edad, porque no la vuelve a mencionar en
su obra.
Don Juan Eusebio Molestina fue contador como todos
los de su familia, trabajó largos años
en el Banco Comercial y Agrícola de donde pasó
como Ayudante Primero a las Aduanas en 1895 y gracias
a la influencia de Alfaro permaneció en ese
cargo hasta 1917. Llevando en la Aduana los libros
de entrada y salida de los pedimentos y la separación
de sus funciones le afectó enormemente, falleciendo
al poco tiempo.
Demás está indicar que nadie era más
popular en la Aduana que nuestro gentil poeta Molestina
y que a pesar de los años transcurridos, su
fama, en vez de menguar, sigue muy en alto en el recuerdo
de los guayaquileños que gustan del pasado.
|
| ...................................................................................................................................................................................................... |
| << 1
2 Anterior |
|
|
|