TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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EL PERICO SE ALMORZO A CORDERO
Durante el año de 1890 apareció en Guayaquil un periódico llamado «EL PERICO» que abría fuego graneado contra todos los errores del gobierno del Dr. Antonio Flores. Su director era un cirujano graduado en la Universidad de Pensilvania, Francisco Martínez Aguirre, que en sus años mozos fue enviado desde Baba a Filadelfia por consejo de Obispo José Tomás de Aguirre Anzoategui, Director del Colegio Seminario, quien notó la portentosa inteligencia del futuro periodista y hombre de ciencia.

Martínez Aguirre hablaba idiomas (inglés, francés y español), hacía grabados en madera (Xilografía) con piedras de esmeril y buriles mandados a fabricar donde un herrero; escribía Íntegramente el periódico con la colaboración en verso de José de Lapierre, éste último firmaba con el seudónimo de «Ruiseñor» y era gran coplero y hombre en extremo burlón, que todo lo llevaba al campo del ridículo para hostilizar al gobierno. El Gobernador Plácido Caamaño quiso en varias ocasiones cerrar el diario pero sus directores recurrían a muchas artimañas para evitarlo. En cierto momento y habiéndose corrido el rumor de cierre, Martínez Aguirre puso gorros frigios en la cabeza de los boceadores y una campanilla en la diestra con la orden de gritar en calles y plazas, lo siguiente: «A real lo que no se puede decir».

En otra ocasión escribió: «¿Me enjaularán al fin? Esa es la pregunta que me ha venido al pico y la tengo desde hace dos semanas, como parche de trementina de Venecia, sin que pueda despegarla. Espera, pues, resignado, la respuesta, este pájaro triste y flatulento».

DABA PERO TAMBIEN RECIBIA
El periodismo trájole grandes disgustos al Dr. Martínez Aguirre. En 1891 cambió el nombre de: «El Perico» por «El Cordero» en homenaje al Doctor Luis Cordero, que acababa de aceptar la candidatura oficial a la presidencia de la República. En una crónica dijo lo siguiente: «Un día balé plácidamente (alusión al ex presidente Caamaño, cuyo nombre era Plácido)» ante el pienso de dulces esperanzas, hoy estoy dispuesto en el caso de aullar, como los lobos, con quienes he contraído alianza (referencia al liberalismo de Cordero que en 1875 fundó en Cuenca la Asociación Anticonservadora del Azuay y luego se volteó hacia el progresismo formando alianza con los lobos.) Por su parte Lapierre también atacaba en verso: Propósito original/ muy propio de quién delira/ trocarle a Don Luis la lira/ en sillón presidencial/. Gobernará en madrigal,/ al expedir un decreto/ lo hará de fijo en soneto/ y nunca habrá de acabar ....//

Algunos sacerdotes ultramontanos declararon la oposición al Perico primero y luego al Cordero. De la primera época es la réplica lanzada desde una columna especial titulada: «Sermones de un loro predicador» donde aparecía un loro viejo con la pata derecha levantada y la izquierda apoyada en un pulpito. Pero no siempre era amarga la lucha por la libertad iniciada por el Dr. Martínez Aguirre, había ocasiones en que podía decir con orgullo que respondía bien por mal.

Un pariente político suyo y compadre espiritual para colmos, llamado Modesto Jaramillo, fue elevado a la Gobernación del Guayas y creyó de su deber perseguirle por la campaña antigobiernista que hacía desde «El Cordero». Pasó el tiempo y ya triunfante Alfaro enfermó gravemente Don Modesto y una junta de médicos convocada de urgencia opinó que la única solución la podía dar la experimentada cuchilla del Dr. Martínez Aguirre. Efectivamente, la operación no se dejó esperar y fue realizada con extrema diligencia, salvándose el enfermo de una segura muerte. Poco después se abrazaban los compadres y aquí no ha pasado nada.

Lo gracioso de la anécdota es que la noche de la operación y cuando el cirujano regresó a su hogar, le dijo a su hijo que todavía vive y es distinguido abogado y Ministro Juez de la Corte Superior, (1) «Nunca he podido satisfacer con más gusto una venganza de hombre civilizado».

Su fama como diestra y experimentada cuchilla la obtuvo «El Perico» de una serie de detalles importantísimos que había resuelto en la técnica operatoria. Con pequeñas muestras preparaba sedas flojas esterilizadas con las que hacía las suturas. Después del 95 viajó al interior de la República de Cirujano Mayor del ejército alfarista y estuvo en Gatazo, como hombre polifacético tenía también sus rarezas y una de ellas es que le encantaba la buena mesa, lo que no debe extrañar a nadie, habiendo llevado con su equipaje un frasco de ostiones cocinados en aceite de oliva y tan bien esterilizados, que a pesar de las semanas transcurridas, cuando se sirvieron no causaron molestia alguna y los que los probaron estuvieron de acuerdo en declarar que su sabor era magnífico.

En 1909 llegó a Ministro de Educación durante la segunda presidencia de Alfaro y conformó el Gabinete con el General Wilfrido Venegas en Guerra y Marina, el doctor José Peralta en Relaciones Exteriores y Amalio Puga Bustamante en Hacienda. Todos hablaban tres idiomas y Peralta, incluso, sabía traducir del griego. Este gabinete tuvo una lucida actuación durante los festejos de inauguración del ferrocarril, recibiendo a las Misiones diplomáticas que acreditaron los países amigos con motivo del centenario de nuestra independencia.

(1) Dr. Miguel Martínez serrano ya fallecido.

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