TOMO III
 
 
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TOMO II
TOMO IV
     


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EL PARTIDO CONSERVADOR
Después de realizar la campaña militar del Perú en 1824, Bolívar regresó a Bogotá donde se vio forzado a proclamar su dictadura. Los grupos de oposición se denominaron liberales y le hicieron frente con el Gen. Santander a la cabeza: los bolivarianos se llamaban conservadores pero estas diferencias de bandos nunca se produjeron en el Departamento del Sur de la Gran Colombia donde todos eran bolivarianos. Disuelta en 1830 la Gran Colombia, el Gen. Juan José Flores toma el poder en el sur y funda la actual República del Ecuador.

Durante los primeros años de vida independiente existieron los partidos de gobierno y nacional. El primero estaba formado por militares colombianos y venezolanos partidarios de Flores. El segundo, por civiles del país. Después del 6 de Marzo de 1845 el partido nacional entró a gobernar y se llamó «Ministerial».

Con el ascenso al poder de García Moreno en 1860, y luego con su injerencia en los asuntos internos de la iglesia, se produce una reacción política en Guayaquil, cristalizada en la protesta de la Municipalidad en 1862, presidida entonces por Pedro Carbo. La dirección de la iglesia ecuatoriana fue entregada a sacerdotes extranjeros, lo mismo que la educación nacional; el dictador utiliza estas armas para su provecho. De aquí se originan las cruentas luchas religiosas que asolaron al Ecuador en la segunda mitad del siglo pasado dividiendo al pueblo en bandos, en razón de sus creencias.

A la muerte de García Moreno en 1875, el Arzobispo Ordoñez convocó a los principales colaboradores del fallecido dictador para que se agrupen en un partido político, encomendando la redacción de los estatutos a Juan León Mera; pero en las elecciones presidenciales de 1876 este nuevo partido perdió frente al liberal Antonio Borrero que triunfó por amplio margen.

Después de la dictadura del Gen. Veintemilla en 1883 el conservadorismo apoyó la candidatura del Dr. Plácido Caamaño elemento moderado y de familia guayaquileña con numerosos parientes en Quito, que fue electo y aplastó en cuatro años de gobierno (1884-88) las continuas revueltas armadas de los grupos radicales de la república. Al fin pudo Caamaño en 1888 entregar el mando al Dr. Antonio Flores Jijón, dejándole una república en paz y orden.

Por aquellos días el partido conservador estaba dividido en dos bandos: 1) El de gobierno, llamado también Progresista, por sus intentos de acercar al país hacia los logros civilizadores de la revolución francesa. Este grupo era fuerte en los principales núcleos urbanos del país y sus miembros casi todos hablaban francés y habían viajado por Europa y 2) Los Ultramontanos, terroristas Garcianos o Conservadores, que con esos nombres eran designados los que según decían las malas lenguas sólo hablaban español y quechua y preconizaban la utilización de métodos de gobierno duros con total injerencia del clero en la política nacional. Su caudillo era el Dr. Camilo Ponce Ortiz.

En 1894 se reveló el negociado de la venta de la bandera nacional al crucero de guerra chileno «Esmeraldas», Caamaño se alejó del país el 95 y el Gen. José María Sarasti, del bando progresista, asumió la jefatura del ejército del gobierno que bajó a la provincia del Chimborazo a encontrarse con las fuerzas liberales de Guayaquil, donde ocurrió la deserción de las fuerzas gobiernistas a causas de las rencillas que se produjeron la noche de la batalla entre sus jefes.

Al asumir Alfaro el poder en 1895 declaró: «Vengo a destruir la teocracia», significando con esta frase que deseaba la separación total entre el Estado y la iglesia, estableciendo un régimen laico de derecho para el Ecuador.

Los conservadores huidos en Gatazo se reagruparon en la frontera con Colombia y acaudillados por Mons. Pedro Schumacher iniciaron una guerra de sangrientas guerrillas que duraron todo el año 1896. Igualmente y desde las diferentes diócesis en la sierra se ejerció una marcada oposición a Alfaro lo que contribuyó para que el gobierno decrete el alejamiento de los Obispos de Riobamba y Loja y la nacionalización de las rentas eclesiásticas, siendo las comunidades religiosas las más perjudicadas con estas medidas.

En 1905 ascendió a Arzobispo de Quito Monseñor González Suárez y en algo se calmaron los ánimos debido a su política conciliadora y de acercamiento: "Hijitos háganse liberales" dizque dijo el Arzobispo a unos cuantos políticos conservadores que le fueron a visitar...

Cuando en 1912 ocurrió el arrastre de los Alfaro ya González Suárez tenía algunos años ejerciendo el liderazgo absoluto de las derechas y su influencia era tan decisiva que en 1917 transmitió el mando a su discípulo predilecto Jacinto Jijón y Caamaño, quién lo mantuvo hasta su muerte en 1947. Jijón presenció el avance electoral de Neptalí Bonifaz y sus obreros compactados en 1932, el nacimiento del Velasquismo en 1934 y la declinación liberal en 1944. Cuando se retiró de la política en 1946, a causa de su última enfermedad, dejaba un conservadorismo más fuerte que nunca y en vísperas de escalar el poder.

Entre 1946 y 1956 dirigieron a los conservadores Mariano Suárez Veintimilla y Ruperto Alarcón Falconí. El primero llegó por pocos días a la presidencia, en forma interina, en 1947. En 1953 surgió ARNE de entre sus filas y al amparo del falangismo universal, pero este grupo de «Jóvenes desinteresados y patriotas» -según palabras de Velasco Ibarra- pronto se desprestigió justamente a su sombra y no han vuelto a levantar cabeza.

En 1956 triunfó Camilo Ponce con el apoyo personal de Velasco Ibarra y bajo el auspicio de una agrupación política fundada por él con elementos conservadores que llamó "Partido Social Cristiano”, rama la más importante desprendida del conservadorismo ecuatoriano, a pesar de su reciente descalabro electoral en 1979.

Después de 1963 el partido entró en crisis debido al auge del marxismo, a su carencia de líderes y a reiteradas colaboraciones con las dictaduras. Mientras tanto y desde que en 1963 comenzaron a sentirse en el Ecuador las reformas católicas del Concilio Vaticano II de Juan XXIII, la Democracia Cristiana tomó cuerpo. Los conservadores no simpatizaron con estos políticos de nuevo cuño.

Sus líderes, entre otros Julio César Trujillo, tuvieron que retirarse del partido. Sin embargo el pacto de Trujillo con Bucaram ha asegurado la supervivencia del grupo y la Vicepresidehcia de la República para su afiliado el Dr. Osvaldo Hurtado.

En 1977 y como simple grupo electoral se formó en Quito el Partido Progresista con elementos conservadores como Luis Gómez Izquierdo y otros más tomados del sector independiente, como Jarrín Ampudia y Corsino Cárdenas, aunque parece que el nombre aún sigue despertando malos recuerdos porque el grupo no progresó.

Para 1978 el conservadorismo obtuvo a duras penas un 10% de los escaños de la Cámara de Representantes y su futuro se torna incierto por el creciente poderío del grupo de Trujillo y Hurtado; sin embargo el pacto efectuado con C.F.P. les ha conferido una situación expectante en la Cámara, siendo su actual líder el Corn. Rafael Armijos Valdivieso.

Algunos elementos radicales postconciliares surgidos del conservadorismo pero muy acercados al comunismo y que iban ganando importancia al amparo de la política del Obispo Proaño de Riobamba, han recibido su tiro de gracia hace pocas semanas, con las duras y terminantes declaraciones de Juan Pablo II en Puebla, que ha demostrado ser un Papa negativo para todo lo que sea reforma.