..............................................................................................................................................................................................................
|
ASTRONOMICOS
PROBLEMAS DEL PROF. MORA
En 1894 el doctor Luis Cordero fundó
en Tulcán el Colegio Bolívar, encargando
su administración a los padres oblatos de la
Congregación de San Francisco de Sales. Dos
años después el Jefe Civil y Militar
de Carchi, Coronel Nicanor Arellano, comunicó
al gobierno del General Alfaro que el plantel se hallaba
abandonado desde marzo y los sacerdotes habían
partido a Colombia, llamados por sus superiores.
En Agosto de 1896 el Presidente designó nuevo
Rector al doctor Rosendo Mora y le entregó
el edificio, que era moderno y único en Tulcán;
todo marchaba viento en popa, las clases se reiniciaron
en Septiembre con toda normalidad, hasta que el 8
de Diciembre, día de la Virgen, el Obispo de
Pasto, Fray Ezequiel Moreno Díaz, lanzó
desde Colombia una Pastoral prohibiendo a los padres
de familia de la Diócesis de Ibarra que enviaran
a sus hijos al «Bolívar» por ser
el Rector un hereje impenitente, enemigo declarado
de las teorías bíblicas y de la Iglesia
Católica; porque en varias oportunidades se
había expresado en público que la Tierra
no se formó en siete días como lo asegura
el Libro Sagrado sino en muchos miles de siglos, a
base de la nebulosa de La Place y para colmos, hasta
se apoyaba en el «Experimento de Plateau».
La noticia pasó inadvertida por falta de medios
de comunicación y Fray Ezequiel Moreno volvió
a las andanzas el 4 de Febrero de 1897 y «reitera»
su orden bajo pena de excomunión mayor. Aquí
si ardió Troya, porque el que menos corrió
al Colegio y salió con su hijo al brazo. El
Rector se quedó sin alumnos, con un palmo de
narices y tuvo que cerrar.
EL DOCTOR MORA
Todo comenzó en Ipiales en
1891, ciudad a la que llegó un hábil
y experto pedagogo natural de Tuquerres en Colombia
de nombre Rosendo Mora y por añadidura ex hermano
cristiano, congregación de la que había
formado parte con el nombre de Hno. Constancio, luego
votó los hábitos para contraer matrimonio
con su paisana Rosa Villota y por último se
graduó en agronomía y dirigió
varios Colegios en Túquerres e Ipiales.
El maestro Mora era un profesor eficiente y todos
le respetan y consideran; únicamente tiene
un defecto, es liberal, y en sus ratos de ocio estudia
a los enciclopedistas y profundiza en astronomía,
conoce y comenta los últimos descubrimientos
de Flammarion, las tablas de Pascal y el curso de
los planetas. Cuando se toma unos tragos es de oírlo
cómo habla de todo esto y cuanto grita por
Alfaro, Voltaire, Rousseau, Dalambert, Saint Simón
y demás personajes de la política y
de la filosofía de avanzada del siglo pasado.
El antiguo Obispo de Pasto, doctor José Manuel
Caicedo, se hacía de la vista gorda porque
creía que Mora se compondría y que lo
necesitaba en su Diócesis para desasnar a tanto
muchacho borrico; pero el pedagogo continuaba en sus
estudios y cada vez hablaba más en público.
Un día fatal, para Mora, el Obispo perdió
la paciencia y fulminó pena de excomunión
mayor para quienes mandaran a sus hijos al plantel
de Mora en Ipiales, que se cerró ipso facto
por falta de pupilos.
Y, rara coincidencia, el Juez Civil de Ipiales también
lo atacó, acusándole de la comisión
del delito de blasfemia contra la Virgen de Las Lajas.
La condena fue de cárcel; se le declaró
hereje en público y tuvo que huir al otro lado
de la frontera, a Ibarra.
GONZALEZ SUAREZ SALE
EN SU DEFENSA
Publicada la pastoral de Fray Ezequiel
Moreno, que ha reemplazado en el Obispado de Pasto
a Monseñor Caicedo, se produjo el conflicto
de jurisdicción eclesiástica con el
dinámico Obispo de Ibarra, Dr. Federico González
Suárez, que opinaba que sólo a él
correspondía juzgar el grado de catolicismo
de los planteles de su diócesis y publicó
una pastoral apoyando a Mora. Pastoral que lo hizo
famoso en el campo liberal.
Monseñor Moreno no se quedó atrás
y endilgó sus cáusticas palabras contra
ambos, acusando a Mora de hereje contumaz e impenitente
y a González Suárez de tonto útil.
Por las páginas del Diario «La Nación»
de Guayaquil, González Suárez replicó
a Moreno, informándole que la excomunión
dictada contra Mora por el Obispo Caicedo era injusta
porque el profesor es muy católico; indicaba
al paso que el 13 de Octubre de 1896, a solo diez
días de iniciadas las clases en el Bolívar,
Mora solicitó el envío de un profesor
de religión y como no hubiera en la diócesis
ningún sacerdote desocupado para tal desempeño,
González Suárez se demoró en
atender el pedido y Mora insistió hasta que
al fin le designaron al doctor Nicolás María
Granda, quién dictó sus clases con regularidad,
cinco veces a la semana, con el Compendio del Abate
Gaumé, suspendiéndolas a fines del curso
para que los alumnos repasen el resto de las materias.
|
| ...................................................................................................................................................................................................... |
| |
|
|
|