TOMO II
 
 
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TOMO III
TOMO IV
     


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VIAJA AL EXTERIOR Y ESTUDIA IDIOMAS"
-Andate a Europa, Nicolás, no seas malo, me estás matando!.

Bien sabía la viuda que si no sacaba a su hijo del país pronto volvería a las andadas y se metería de nuevo en revoluciones. Infante, despechado por el fracaso, el primero de su vida, aceptó el viaje.

Su recorrido fue largo, fructífero y duró dos años y medio. En 1872 estaba de regreso con muchos libros, un mayor cúmulo de ideas y el ferviente deseo de atacar al gobierno. También venía hablando inglés y francés.

Deseaba actuar y aprovechaba cualquier detalle para hacerlo. El 19 de Octubre de 1873 Federico Proaño y Miguel Valverde, bajo los auspicios económicos de Juan Bautista Rolando Chico y Tomás Gagliardo, fundaron un periodiquito de formato malucho pero de tremendo poder combativo al que denominaron "La Nueva Era".

La gaceta adquirió fama y sirvió para que los jóvenes rasparan sus plumas tintas en patriotismo y pidieran libertades. Proaño y Valverde terminaron expulsados del territorio nacional por la vía del Río Napo y luego de un viaje de más de tres meses llegaron irreconocibles a Lima.

Infante tuvo que esconderse en Palenque para no caer prisionero y sufrir igual tortura. En la redacción de "La Nueva Era" se había dado a conocer como escritor fino y culto, de principios democráticos y liberales. Ya era amigo de Montalvo y de Alfaro; con ambos había tenido oportunidad de intercambiar cartas. Recibió de ellos una calurosa felicitación. Sólo contaba 27 años.

JEFE SUPREMO DEL PARTIDO A LOS 29 AÑOS
(1875)
El 6 de agosto de ese año murió en las escalinatas del Palacio Presidencial en Quito el Doctor Gabriel García Moreno y una nueva era se inauguró en el Ecuador. Poco después se realizaron las elecciones presidenciales y triunfó el Doctor Antonio Borrero Cortázar, hombre culto, sí, pero terco como quizás nadie lo ha sido en la historia patria; tenía una memoria pésima para recordar los favores recibidos de sus amigos durante el garcianismo y a ninguno retribuyó cuando pudo hacerlo, durante los escasos meses que presidió el país.

Por eso es que Borrero salió despedido del Palacio Presidencial; pero antes, un poco antes que el General Ignacio de Veintemilla triunfara con la revolución liberal del 8 de septiembre de 1876, hubo otra, que fracasó, acaudillada por Eloy Alfaro.

El 2 de mayo de ese año algunos políticos fraguaron un golpe de estado en Guayaquil, encomendando a Infante la Jefatura Suprema del Partido. El motín fracasó y el novel Jefe Supremo tuvo que correr al edificio de la Legación francesa, donde pidió asilo para evitar un seguro fusilamiento. El 28 de mayo salía con destino a Callao, desterrado y sin esperanzas, para regresar en septiembre, de nuevo a la lucha política.

LUCHA CONTRA VEINTEMILLA Y CAAMAÑO
En 1880 Infante se desilusionó de Veintemilla, porque en lugar de encauzar al país por senderos de rectitud y democracia, únicamente se ocupaba de su persona, cometiendo excesos de toda índole. Muchos liberales se oponían a este nuevo tirano y pagaban las consecuencias sufriendo duros castigos. Valverde fue mortificado en prisión por Veintemilla. Alfaro padeció dos días de tortura en el infiernillo de un cuartel, Proaño fue expulsado.

Infante sufrió pena de confinamiento en las haciendas de su anciana madre en Palenque y de esa época fueron sus amores con una jovencita de esas regiones cuyo segundo apellido es Díaz y con quien le unía un estrechísimo vínculo familiar. Dicen los cronistas del lugar que se quisieron con insana pasión y a tanto llegó ese amor que fue la causa principal de que lo apresaran en 1885. ¡Ya veremos cómo!.

En 1884 el Ecuador tenía nuevo presidente; esta vez le tocó el turno a Caamaño, abogado de una inteligencia y habilidad asombrosa, que no escatimaba detalle para escalar y conservar posiciones, y que habiendo comenzado su vida como liberal una vez de Presidente acostumbraba salir los Viernes Santos en Quito cargando una pesada cruz. A extremos tan piadosos jamás habíamos llegado ni con García Moreno.

Y contra este presidente también se alzó Infante el 23 de noviembre de 1884. Ya Esmeraldas y Manabí están en armas. Los detalles de la revolución de los Chapulos y el fusilamiento del héroe están reseñados en otro lugar; y los pasaré por alto. Veamos cuáles fueron los últimos sucesos de este alzamiento en la provincia de Los Ríos, que por raros son casi desconocidos.

NUEVOS ALZAMIENTOS CHAPULOS
Los compañeros de Infante que cayeron en Palenque, son enviados a Guayaquil donde sufren graves torturas. Cuentan que Infante fue apresado después de la derrota de Piscano, por demorar su canoa en la huida, esperando a la que conducía a su amada hermana ¡Así cayó el héroe!.

En 1886 el Comandante Alfredo González, uno de sus más leales guerrilleros, quiso vengarlo asesinando a Caamaño en Yaguachi; pero no pudo cumplir sus deseos porque el Presidente huyó despavorido, en ropa de cama y con una pistola, tirándose al río de cabeza, en la obscuridad de la noche. Largas horas permaneció escondido el asustado Caamaño, esperando la muerte o una pulmonía, pero nada de esto ocurrió, porque habiendo llegado tropas de refuerzo, fue rescatado y sometido a un tratamiento de fricciones con alcohol y tragos de coñac que le devolvieron el alma al cuerpo frío y entumecido por los estragos de la noche en vigilia obligada.

González perseguido de cerca por agentes del régimen, pasó a Los Ríos y tuvo varios encuentros en "Pise" y "El Cauje" hasta que un sujeto llamado Jacinto León, de apodo "El Pirata", lo victimó a traición en Palenque; semanas después varios guerrilleros vengaron a González matando al "Pirata".

Con la desaparición del intrépido González su grupo se redujo a 30 hombres que se agruparon en Quevedo, donde fueron atacados el 8 de abril de 1886 por fuerzas del gobierno y aunque al principio Los Chapules los hicieron huir, reagrupados en el sitio llamado "El Atascoso", vuelven los gobiernistas al ataque y obligan a los revolucionarios a escapar al norte, donde aún combatían Ruiz Sandoval y Crispín Cerezo.

Otra parte de guerrilleros Chapulos, al mando del Comandante Manuel de Jesús Luna, dio muerte al Mayor Vásquez y a dos oficiales que huían heridos de Quevedo, por Pichilingue. Estas muertes fueron vengadas más tarde, después de la derrota chapula en "El Atascoso" y Luna fue fusilado por orden del gobierno en el centro del actual parque municipal de Vinces que en esos días era solamente un despampado, justamente donde hoy se levanta la estatua del Dr. Lorenzo Rufo Peña León.

Con este hecho de sangre volvió la tranquilidad a esa zona, pero el resto de la provincia siguió amagada por otros grupos insurrectos, muchos meses más.

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