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FIESTAS
RELIGIOSAS
En la Provincia hay todavía
gran número de fiestas religiosas y desde antaño
se las cultivaban con amor y gratitud en recuerdo
a los santos predilectos. Vemos las principales.
FIESTA DE SAN JUAN
(24 DE JUNIO)
Hasta la independencia fue célebre
en Guayaquil y desde 1850 quedó para los campos.
La gracia consiste en correr a todo galope por calles
y plazas gritando y haciendo equilibrio sobre la cabalgadura
con una mano en alto que hacía girar en molinete
a un gallo cogido del prescuezo. El animal moría
siempre y allí estaba la "gracia".
Los jinetes montaban en subido estado de ebriedad
y eran aclamados al final de la carrera, recibiendo
el que había llegado primero un sonoro beso
de la madrina.
FIESTA DE SAN PEDRO
(29 DE JUNIO)
Todavía se celebra en Guayaquil.
Antaño era de gran postín y no había
vecino que no concurriera a la Sabana Grande de San
Pedro que aún existe al lado del Hospital Territorial.
(1) Los cholos sabaneros que la habitaban, venidos
de Daule y Colonche, subían sobre un altar
la imágen del patrono y en su alrededor instalaban
kioskos al por mayor (2).
(1) Esta Crónica fue escrita en 1968, hoy ya
no existe dicha Sabana ni ninguna otra en Guayaquil.
Las mejores diversiones eran: Carreras de ensacados,
de tres piernas, hípicas, bailes con guitarra
y acompañamiento de coplas de subido tono y
color, variedad de comidas criollas, amor y besos
libres, palo encebado, pelar cangrejo al aire libre,
juegos de azar con apuestas de dinero, lidias de gallos,
juego de gallos enterrados y degollados (la mala pata
de San Pedro hace que siempre que haya acción
le tengan que cantar los gallos), venta libre de guarapo
de Milagro, mallorca preparado, cerveza para los convalecientes,
coñac nacional, garrote limpio a altas horas
de la noche y hasta una que otra puñalada o
balazo al día siguiente, cuando los celebrantes
chuchaques consumían las sobritas en una ceremonia
llamada de "La Corcova" o del día
siguiente, o de lo que estás después
que es lo mismo.
Otras fiestas notables son las de San Jacinto de Yaguachi,
la del Cristo negro o Señor de los Milagros
de Daule y la del Señor de las Aguas en Colonche.
LOS NACIMIENTOS
Antiguamente se celebraba la Nochebuena
del niño Manuelito con una misa de gallo en
la madrugada del 25 de Diciembre, a la que iban los
niños con sus padres a rezar al recién
nacido y pedir bondades para todo el año. Esto
de llamarle Manuelito es una antigua práctica
cristiana". En idioma hebreo "Emmanuel"
significa "Dios está con nosotros"
y en la misa de gallo de antaño y al momento
de la eucaristía, las voces infantiles cantaban
aquella célebre estrofa que dice así:
(2) Desde la conquista existió entre los indios
de Daula y Colonche una íntima unión.
Cuando los Caciques dauleños querían
casar a sus hijos o hijas mandaban a pedir novios
y novias a Colonche y viceversa. Los Coloncheños
eran Huancavilcas del Sur, enemigos de los Manteños
o Huancavilcas del Norte y los Dauleños chonanas
que se originaban en los indios de la Amazonía,
entonces ¿De dónde les salía
tanta ñañería y compadrasgo?
Incluso la actual familia Carchi de Daule, descendientes
de los antiguos Caciques Caiche de esa parcialidad,
reconocen como antecesor más lejano a Caiche,
Cacique de Colonche, marido de la Cacica de Daule.
Caichi significa es sal en quechua. Caiche la castellanización
de Caiche, pues en castellano casi siempre las voces
indígenas cambian la "i" a "e".
Ej.: quichua a quechua.
"Niño Manuelito qué quiere comer
buñuelitos fritos
envueltos en miel......."
y seguían entonando otros versos de nuestro
folclor.
En la Plaza Matriz y desde 1870 los días 25
de Diciembre se acostumbraba costear a los niños
del puerto una mañana de alegría. Los
comerciantes y personas pudientes ponían juguetes,
frutas y confites en uno de los más grandes,
y corpulentos árboles y luego los repartían
al son de canciones, pitos y bocinas.
El comercio vendía juguetes fabricados por
artesanos de la Sierra. Muñecas de madera,
coches, veleros y casitas —todo nacional—.
El 24 desde muy temprano salían las bandas
de música a tocar a los parques y Guayaquil
se vestía de gala. En todas las casas se cenaba
el clásico "pastel de puerco" (3).
LOS SANTOS INOCENTES
(DICIEMBRE 28)
En ese día se conmemoraba la
degollación de los santos inocentes por orden
de Herodes en tiempo del nacimiento de Jesús
y aunque a ciencia cierta nadie se explicaba qué
tenía que hacer este hecho histórico
con las "pegaduras o inocentadas al prójimo",
lo cierto es que los 28 de Diciembre los diarios sacaban
noticias catastróficas para burlarse de los
lectores, aclarándoles el 29 con el remoquete
de "Pobres inocentes".
Quizá podríamos explicar "las tomaduras
de pelo" del 28 relacionándolas con el
engaño sufrido por los soldados de Herodes
cuando por matar a Jesús, terminaron con los
inocentes niñitos de la región, sufriendo
un clamoroso chasco.
Pues bien, ese día acostumbraban nuestros antepasados
a obsequiarse con dulces de mentirillas. Iba una fuente
de nueces vacías pegadas con goma y regresaban
sabrosos nevados conteniendo palo de balsa en lugar
de bizcocho. Por allí una vecina mandaba suspiros
rellenos de algodón y el párroco era
burlado con una dulcera de huevitos de faltriquera
de lodo amasado. En fin, no faltaban los "vivos"
que pedían préstamos y luego muy orondos
y sin ningún rubor gritaban: "Que la inocencia
te valga y por ser 28 de diciembre, no te pago. ¡Pobre
inocente. .....!"
(3) Este pastel de puerco se hacía de la siguiente
manera: en una concha de harina, agua fría,
manteca y sal que se metía al horno como para
un pai, se ponía el relleno de carne de puerco
molida y primeramente cocinada con sal, pimienta y
especies, mezclándola con pasas, ciruelas pasas
y aceitunas verdes, con un refrito de cebolla colorada,
ajos y pimientos y con un biscochuelo desmenuzado
en vino. Sobre todo eso se colocaba la tapa, de igual
confección que la concha, (harina de trigo,
agua fría, manteca y sal) y se volvía
a meter al horno para que se calentara y dore. Luego
lo sacaban y le ponían banderitas de colores
como adorno. Este postre era típico en la costa
y muy popular en Guayaquil.
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