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LA CULPA
FUE DE LOS CABALLOS
En 1863 gobernaba Colombia el General
Tomás Cipriano de Mosquera, liberal inteligente,
antiguo Prócer de la Independencia americana,
que veía con malos ojos a nuestro Presidente
Gabriel García Moreno, al que acusaba de tirano
conservador y de tener al Ecuador maniatado con un
gobierno teocrático. Por su parte, García
Moreno se desquitaba de su vecino compadeciéndose
de Colombia, regida por un abominable masón
y liberal y por eso no existía la natural cordialidad
que debía imperar entre estados vecinos y amigos;
pero, a pesar de ello, García Moreno disimulaba
su antipatía movido por el secreto deseo de
tener una alianza militar con Colombia, evitando que
el Perú volviera a invadir nuestras fronteras.
Con tal motivo escribió varias cartas a Mosquera
insinuándole un pacto defensivo motivado en
los antiguos nexos de hermandad que unían a
ambas naciones cuando formaron la Gran Colombia. Mosquera
depuso a un lado su odio y respondió amablemente
desde Rionegro, con fecha 15 de mayo de 1863, indicando
que estaba altamente honrado con la propuesta y que
trasladaba temporalmente la capital de Colombia al
sur del Estado de Cauca para venir a la frontera común
y celebrar el nacimiento de una nueva Confederación
Colombo-Ecuatoriana.
Parecía que el ideal de Bolívar iba
de nuevo a tener vigencia pero Mosquera pecaba de
optimista porque García Moreno únicamente
deseaba celebrar un pacto militar contra el Perú
y no una Confederación Política y así
se lo hizo saber un mes después, indicando,
al paso, que el 10 de Agosto instalaría el
Congreso Nacional en Quito y el 15 viajaría
a Tulcán con tales propósitos. Dicha
comunicación fue recibida por Mosquera en la
población de Popayán y fue para él
una gran desilusión. No faltaron algunos chuscos
que se rieron de su triste situación a mandíbula
batiente pues el iluso colombiano había pregonado
a los cuatro vientos que iba a reestructurar la Gran
Colombia.. ¡Qué chasco!.
Pero aquí no terminó la cosa porque
García Moreno ni siquiera concurrió
a la cita como había prometido, sino que envió
como delegado suyo al doctor Antonio Flores Jijón,
que lo disculpó como pudo.
TOMAS CIPRIANO EL FURIOSO
Y como en los tiempos de caballería
cuando Europa era cuna de héroes sin fin, el
Presidente Neogranadino respondió lanzando
una temeraria Proclama a los colombianos en la que
acusaba a García Moreno de; "querer fundar
la opresión teocrática en la tierra
de Atahualpa, que fue la primera en Colombia en invocar
la libertad y el derecho en 1809" (refiriéndose
a la Revolución del 10 de Agosto). Al paso
anotamos que Mosquera era sincero y sentía
en lo más profundo de su ser no poder realizar
el anhelo de unificación de ambos pueblos,
culpando de esto a García Moreno, quien nada
tenía que hacer, puesto que el anhelo popular
del país era permanecer independiente y no
anexarse a otra nación.
Y como el genio de García Moreno era vivo y
violento, sintiendo que la acusación de Mosquera
le llegaba a lo más hondo, contestó
el golpe ordenó la movilización de las
tropas nacionales y poniéndolas bajo el mando
del experimentado General Juan José Flores,
antiguo enemigo y entonces su aliado inseparable,
pronto 5.000 infantes y 1.000 jinetes con algunas
piezas de artillería estuvieron en pie de combate,
debidamente agrupadas y fortificadas en la plaza de
Tulcán, cuando el Presidente ecuatoriano proclamó
la guerra a Colombia y su consecuente invasión
el 21 de Noviembre de 1863.
INVASION POR GUSTO
Esta ridícula guerra, motivada
en resentimientos y fútiles circunstancias,
tomó al país desprevenido y sin deseo
de combatir.
Así lo pensó, Flores que sin embargo
movilizó al ejército hasta el pueblo
de Guachucal, cercano a Túquerres, en territorio
colombiano. En esa población estaba Mosquera
con sólo 1.000 hombres de la vanguardia de
su ejército ya que los 2.000 restantes se encontraban
en Pasto, descansando.
El intrépido Mosquera se sintió perdido
ante nuestra superioridad numérica y audaz
como siempre, el mismo día intentó distraer
la atención de Flores y hacerle perder tiempo
para poder reunirse con los suyos sin ser forzado
a presentar combate; para el efecto, comisionó
al General Juan Rosas con una formal protesta por
la invasión del suelo colombiano sin previa
declaratoria de guerra.
Flores contestó cortésmente indicando
que su propósito no era otro que ocupar militarmente
una plaza fronteriza para celebrar -allí sí-
la anhelada paz, conforme al derecho de gentes y al
uso de las naciones civilizadas, etc. Quedaba claro
el propósito de Ecuador, tomar la ciudad de
Pasto, anexándola, después de 30 años
de haberla perdido en la guerra de 1833.
Mosquera vio la intención y mandó que
sus 3.000 hombres se le uniesen, abandonando Pasto,
que fue inmediatamente ocupada por nuestros soldados;
por otra parte, numerosos contingentes de conservadores
colombianos defeccionaron, pasándose al ejército
de Flores y negándose a seguir a Mosquera.
Tal fue el caso del batallón mandado por el
Coronel José del Carmen López.
Habíamos ganado una ciudad pero perdido la
guerra; porque Mosquera, fortalecido con la ayuda
recibida y fastidiado por los iniciales triunfos del
Ecuador, decidió atacar.
FLORES INICIA SUS OPERACIONES
TARDIAMENTE
Recién el 26 de Noviembre,
a cinco días de la invasión, Flores
abrió la marcha ocupando la población
de Sapuyes, cercana a Túquerres, donde nuevamente
hizo un alto. Mosquera avanzó con su ejército
a Chaitán y dividió sus armas en dos
frentes. Una atacó el puente de Malavar y otra
el de San Guillermo, posiciones que defendía
el General ecuatoriano Manuel Tomás Maldonado,
Jefe de Estado Mayor del Ejército de Flores,
que con el batallón Vencedores, luego de cinco
horas de lucha, logró poner en fuga a los colombianos,
dejando diez muertos, algunos heridos y un oficial
prisionero.
Mosquera estaba en el sitio Chupadero, una planicie
situada a escasos dos kilómetros de los puentes.
Maldonado propuso a Flores atacar, utilizando la fuerza
formidable de los 1.000 jinetes con que contaban y
que sin duda alguna hubieran decidido la acción
en favor nuestro, recibiendo como respuesta la siguiente
misiva: "usted nada sabe, Tomas se me entrega
de un momento a otro .....
MOSQUERA ASUME LA INICIATIVA
Ante esta inercia pudo Mosquera reunir
su dispersa tropa y decidido a escoger el terreno
del próximo combate, tomó el camino
del occidente, que llevaba hacia las selvas de Barbacoas,
intentando engañar a Flores, porque todo parecía
indicar que iba a presentar batalla al General José
de Veintemilla Villacís que había salido
por mar, desde Guayaquil, hacia el sur de Colombia
y ocupaba la población fronteriza de Tumaco
en nombre del Ecuador.
En realidad, el propósito fundamental del astuto
jefe colombiano no era otro que el de cansar a nuestro
ejército, haciéndole deambular en su
persecución. Bien sabía Mosquera que
los soldados ecuatorianos estaban desprovistos de
lo más elemental en la guerra como son las
carpas de campaña para guarecerse en caso de
lluvia y con tal motivo Mosquera inició su
movimiento hacia occidente.
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