TOMO II
 
 
 TOMO I
TOMO III
TOMO IV
     


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LA BURGUESIA GUAYAQUILEÑA
La característica fundamental del antiguo régimen fue el predominio de la nobleza en los órganos administrativos del estado y en los municipios, que ocupaban en su totalidad, aunque asesorándose en profesionales surgidos de la burguesía para quienes solo habían situaciones secundarias. Los nobles usufructuaban las instituciones y en muchos casos la práctica de determinados servicios públicos estaba vinculada a una familia . Los Arbeláez fueron en España Correos Mayores de Irún, (1) los Pareja desempeñaron la función de Alférez Real del Cabildo de Guayaquil en forma hereditaria, los Carvajal de Chile eran Correos Mayores de las Indias hasta que cambiaron dicho privilegio por el Ducado de San Carlos con Gandeza de España de primera clase etc. y así por el estilo.

Al iniciarse el siglo XVIII el campo y la ganadería pertenecían en España y América a la nobleza favorecida por el estado con numerosas exenciones de impuestos, pero habiendo surgido los nuevos telares industriales y con el devenir de las ideas expuestas por los Enciclopedistas franceses la situación cambió y los comerciantes enriquecidos con el crecimiento de la economía industrial aspiraron a tomar las riendas de la administración dentro del sistema monárquico. Así pues, a fines de siglo, la situación había variado notablemente, más aún si consideramos que durante el gobierno de Carlos III, este gran rey apoyó decididamente a la burguesía en contra de la nobleza, a la que estimaba envanecida y tonta en extremo.

Estas medidas fueron: 1) Reformó los Consejos de Castilla, Indias, Hacienda y Guerra, colocando hidalgos burgueses en reemplazo de nobles titulados, 2) Alejó a los colegiales, es decir, a los nobles graduados en los Colegios Mayores, de los cargos directivos de la política.

(1) Gerónimo de Arbeláez y Ortega, natural de Sevilla, pasó a Medellín a fines del siglo XVII y fue abuelo de Francisco de Arbeláez y Gutiérrez, fundador de su familia en Guayaquil.
3) Dictó en 1770 una Ordenanza en la que dispuso que las ocupaciones industriales, comerciales y económicas (no las artesanales) eran compatibles con la condición de hidalguía, 4) Creó en 1771, pocos meses después, la Real y Distinguida Orden de Carlos III con las mismas prerrogativas que las que tenían las cuatro Ordenes de Nobleza tradicionales en España (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa), pero cuya divisa "Virtutí et Mérito" rompía el viejo sistema nobiliario de pureza de sangre y permitía el ingreso de personas honorables que por su conducta talentosa y suficientes méritos se hacían acreedores a tan señalada condecoración. Al mismo tiempo Carlos III frenaba el ingreso de caballeros a las demás Ordenes Nobiliarias, que a la postre, frente a tan fuerte competencia, iniciaron un largo pero seguro proceso de decadencia. 5) Reformó el sistema de legislación y economía de España con la creación de nuevos organismos como las famosas Escuelas de la Concordia, la Sociedad de Amigos del País, etc., así como también con la Ley de Reforma Agraria, principio y origen de la pequeña propiedad rural de España, anotándose al paso que la única región donde no se aplicó esta reforma fue en Andalucía por considerársela semidesértica y poco productiva. Sin embargo, Carlos III trató de incorporar esta vasta zona a la vida de país, con las famosas repoblaciones de don Pablo de Olavide en Sierra Morena (2).

NOBLEZA E HIDALGUIA EN GUAYAQUIL
En tales condiciones ocurrió en 1789 la toma de la Bastilla y el pueblo de Francia inició su revolución, etapa final de una lucha de intereses entre la antigua nobleza formada por propietarios agrícolas y cortesanos y la burguesía constituida por comerciantes y profesionales de las ciudades. Esta pugna se generalizó por Europa y América a raíz de las guerras napoleónicas.

(2) Al quiteño Tomás de Jijón y León, I Conde de Casa Jijón, le tocó jugar un importante papel en esta laboriosa faena de repoblar Andalucía creando de su peculio el barrio de La Carolina en Málaga, denominado así en honor al Rey.

Y para 1809 los criollos americanos rompían el sistema administrativo español reemplazando a los peninsulares en el gobierno, pero preservando la monarquía constitucional (Juan Pío Montúfar, Quito, 1809), posteriormente las Cortes de Cádiz de 1812, contemplaron la existencia de dos bandos opuestos: el de los tradicionales que aspiraban a prolongar el gobierno de un rey absoluto (partido que en España ha tenido diversas denominaciones llamándose absolutistas, carlistas, legitimista, conservadores, ultramontanos y por último falangistas) y el bando de los liberales o constitucionales que preferían el gobierno de un monarca limitado en sus poderes por una Asamblea de notables (burgueses en su mayoría) y por una Constitución. ¡Aún no existían los republicanos!

Esta pugna trajo cambios más violentos en las colonias americanas. Carlos Montúfar en 1812 en Quito deseó un gobierno independiente, lo mismo ocurrió con Olmedo en 1820 en Guayaquil. San Martín, en cambio encontró a Lima monárquica y constitucionalista, pero tres años después Bolívar hizo triunfar la tendencia republicana. En otras regiones americanas ocurrieron sucesos parecidos. Itúrbide proclamó el imperio en Méjico y sus oponentes la república casi enseguida.

Hacia 1810 coexistían en Guayaquil todas las tendencias debido a la calidad de puerto exportador que teníamos entonces. Las familias estaban divididas por sus orígenes en dos grupos: las tradicionales o antiguas y las nuevas o recién llegadas de Europa, y por la clasificación de sus actividades en productoras y en comercializadoras del cacao. De una parte los comerciantes vascos venidos a Guayaquil desde el norte de España habíanse enlazado entre ellos. A este grupo pertenecían los Santistevan, Lavayen, Llaguno, Garaycoa, Urbina, Cortázar, Requena, Larrea, La Mar, Elizalde, Izaguirre, Echanique y a su lado los Larrabeitia, Iturralde, Arteta, Antepara, Aspiazu, Ycaza y Llona. Por otra parte un segundo grupo, así mismo numeroso, originando en la liberal y burguesa ciudad de Cádiz, que había reemplazado a Sevilla en importancia comercial, estaba formado por los Tama, Matheus, Amador, Roca, sus agnados y cognados, vinculados con gente de Panamá, Portovelo, Cartagena de Indias —donde funcionaba el Tribunal del Consulado— Sevilla y Cádiz. Estos parientes hacían las veces de despachadores, banqueros y embarcadores y siempre estaban dispuestos a ayudar, como sucedió cuando el General Antonio Nariño fue llevado en calidad de detenido político a Cádiz, de donde fue subrepticialmente fue liberado por el padre de Esteban José de Amador y Rodríguez- Funes, fundador de esa familia en Guayaquil.

Las antiguas familias guayaquileñas propietarias agrícolas en el valle de San Francisco de Baba y en los demás sitios adyacentes de la actual provincia de los Ríos, así como de las ricas vegas de Daule, Santa Lucía, Samborondón y Balzar —hoy llamadas las Cuencas del Guayas— tales como los Plaza, Aviles, Herrera - Camposano, Noboa, Gómez-Cornejo, Moran de Butrón, Aguirre, etc., habían asumido frente a la migración vasca y gaditana la política de permitir a sus miembros que se casaran con los elegidos de sus corazones por lo que jamás llegó a plantearse el problema de lucha entre nobleza y burguesía como sucedió en Quito donde las contadas familias tituladas así como sus agnados y cognados ofrecieron dura resistencia a los hidalgos vascos y gaditanos del siglo XVIII, quizá porque el comercio nunca floreció en Quito como en Guayaquil y la riqueza se daba en la sierra por el número de haciendas y de obrajes, antes que por la cantidad de transacciones mercantiles.

Sin embargo la matanza de próceres del 2 de agosto de 1810 donde perecieron nobles y burgueses por igual —propietarios y profesionales— consiguió que las fuerzas se polaricen en dos bandos, el de los criollos y el de los españoles peninsulares o chapetones.

Guayaquil, pues, aunque no tuvo nobleza titulada en la colonia, fue asiento de un numeroso grupo de hidalgos comerciantes que hicieron con el trabajo diario y constructivo la riqueza y prosperidad de esta región, principio y fundamento de la economía ecuatoriana.