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LAS
ANGUSTIAS DE CAAMAÑO
El 9 de Julio de 1883 el ejército
combinado "Restaurador y Regenerador", compuesto
por liberales de Alfaro y conservadores de Sarasti,
entró en Guayaquil tras derrotar a las fuerzas
leales al dictador Veintemilla, que se había
embarcado con destino al sur, no sin antes cobrar
una considerable suma de dinero en el Banco del Ecuador,
cuyo edificio hizo cercar por soldados. Ultimo escándalo
de un régimen desastroso para el país.
Veintemilla, mal presidente, se reveló buen
cobrador. ¡Así es la vida!.
En esas circunstancias Guayaquil estaba sin gobierno
pues las autoridades del fenecido régimen se
habían ocultado o exilado y los vencedores
convocaron a un plebiscito popular que dio por resultado
la elección de Pedro Carbo para Jefe Supremo
de la Provincia del Guayas, ocurriendo el tragico
suceso de que por esos días existieran tres
gobiernos autónomos en el Ecuador, a saber:
1) El Liberal de Alfaro con jurisdicción en
Manabí y Esmeraldas. 2) El Pentavirato de Quito,
de filiación conservadora, compuesto por el
General Agustín Guerrero, el doctor Luis Cordero,
los señores Plácido Caamaño y
Pedro Carbo, presidiéndolo el General José
María Sarasti y 3) El de Pedro Carbo en Guayas.
Acto continuo los tres gobiernos seccionales convocaron
por unanimidad a una Asamblea Constituyente que debería
reunirse en Quito. Los Partidos políticos lanzaron
sus candidatos triunfando la izquierda en la costa
y la derecha en la sierra. El 11 de Octubre de 1883
se reunieron los asambleístas y entre los conservadores
surgieron dos precandidatos a la Presidencia Interina
de la República: el Dr. Rafael Pérez
Pareja y Plácido Caamaño que, prácticamente,
era una figura desconocida en la vida política
nacional.
PERSONALIDAD DE CAAMAÑO
Hijo de padres pudientes y de limpios
antecedentes, su primera actuación pública
había ocurrido meses antes en Quito, durante
la revolución armada contra Veintemilla y logró
que se le considerara para formar el gobierno de cinco
miembros que se instauró en la capital a raíz
de la derrota y fuga del tirano. Se trasladó
en seguida a Naranjal donde su familia poseía
la hacienda Tenguel, armó una columna de trabajadores
agrícolas a los que adiestró para el
combate y pasando muchas penurias burló la
vigilancia naval de Veintemilla, desde Puerto Bolívar
a Yaguachi; días después llegó
a Mapasingue, engrosó la División conservadora
del Ejército Restaurador y se colocó
bajo la protección del General Sarasti, a quien
conquistó con su trato fino y cordial.
Sus primeras entrevistas con Alfaro fueron desagradables
porque quería a toda costa obligarlo a que
adelantara el ataque a Guayaquil con intención
de sacar provecho de tan cruento sacrificio. Alfaro
sabía que los veintemillistas se encontraban
parapetados en los cerros Santa Ana y el Carmen, a
lo largo del cementerio, el hospicio y el Estero Salado
(desde la actual Urdesa hasta el punto denominado
Puerto Liza) por eso no aceptó la oferta de
Caamaño, dudó y al fin se dio cuenta
de su maligna intención, reaccionando con serenidad,
lógica y firmeza. Alfaro no era cándido
como para dejarse manejar tan fácilmente. El
ataque a Guayaquil se realizaría en forma conjunta;
los liberales por el Estero Salado tras vencer la
resistencia del vapor "Huacho" que lo patrullaba.
Los conservadores de frente por Mapasingue, trepando
los cerros y cayendo sobre el puerto por el norte.
En el campamento de Mapasingue Caamaño dejó
conocer por primera vez sus rasgos de carácter:
astucia, sangre fría. cálculo, trabajo
y audacia. El Partido Conservador comenzó a
fijarse en su persona como posible precandidato a
la Presidencia Interina de la República, aunque
sus actuaciones no lo justificaban para ocupar tan
alta dignidad. Por esa época se comentaba en
calles y plazas que la vida privada de Caamaño
no había sido un ejemplo de probidad y que
hasta su propio padre José María Caamaño
había tenido que reprimirlo en público
por "petardista, libertino y estafador",
como afirma el historiador Roberto Andrade: "Caamaño
desde mucho tenia celebridad en Guayaquil por truhán
y aventurero".
Pero no era solamente eso, pues también tenía
virtudes superiores. Era hombre de acción por
sobre todas las cosas, provisto de una recia personalidad
sin inhibiciones ni escrúpulos; por ello, en
más de una ocasión cometerá todo
tipo de desmanes sin importarle la opinión
pública, llevado únicamente por el deseo
de establecer la paz y el orden interno. En este aspecto
opinamos que Caamaño igualó a García
Moreno.
Su mayor defecto consistió en el nepotismo
absoluto que impuso desde la Presidencia de la República.
Fue fundador y jefe indiscutible de esa formidable
trinca político-familiar que el pueblo y los
Diarios guayaquileños bautizaron con el nombre
de "La Argolla". Logró con gran inteligencia
y tacto unificar intereses económicos tan contradictorios
como los de la sierra y la costa, merced a ventajosas
uniones de familias.
A su alrededor giraban en Guayaquil los Márquez
de la Plata, Stagg, Aguirre, García, etc.,
y en Quito los Flores, Gangotena. Jijón, etc.
Caamaño era todo un carácter; pero,
un carácter egoísta y por lo mismo perjudicial
para el desenvolvimiento político democrático
de Ecaudor.
PRECANDIDATURA A LA
PRESIDENCIA
Naturalmente su precandidatura a la
Presidencia Interina de la República lanzada
por dos jóvenes guayaquileños medio
en burla y medio en serio, despertó grandes
polémicas. Unos la apoyaban incondicionalmente
y otros sólo atinaban a admirarse, levantando
las manos al cielo en señal de asombro y estupor.
Esa falta de unaminidad indujo a los conservadores
a la duda, ya que, como gentes de intereses más
que de principios, primaba entre ellos el sentido
común de elegir siempre al más capaz
para defender los intereses del grupo, al que mejor
conservare la nación, etc. Pero todas las dudas
quedaron disipadas por obra y gracia del doctor Camilo
Ponce Ortiz; quien, en proféticas frases, insistió
en la necesidad de no elegir a un hombre de bien,
puesto que en el estado político de Ecuador
en ese año -1883-, convulsionado por amagos
de revolución y anarquía, con tres gobiernos
distintos, un hombre de bien no era el más
apropiado, necesitándose por el contrario,
de individuos maquiavélicos y capaces de cualquier
exceso con tal de conseguir sus fines y enrumbar al
país, evitando el triunfo de las reformas liberales
de Alfaro que se venían a pasos agigantados.
El argumento fue lógico y contundente pero
no logró convencer a todos los miembros del
bloque Azul por lo que sometidas a votación
las precandidaturas de Caamaño y Rafael Pérez
Pareja, resultaron empatadas y llevado el asunto a
la suerte, ésta favoreció a Caamaño;
entonces el vencido aceptó la derrota, ofreció
sus votos para mantener la unidad del partido conservador
en el seno de la Asamblea Constituyente y lograr la
mayoría necesaria. El 11 de Octubre de 1883
se designó a Caamaño Presidente Provisional
y el 7 de Febrero del año siguiente asumió
la Presidencia Constitucional de la República,
por mayoría de votos en la Asamblea, para gobernar
el período comprendido entre 1884 y 1888.
Con anterioridad los conservadores también
habían captado lasdemás dignidades de
la Asamblea eligiendo al General Francisco Xavier
Salazar Presidente y Vicepresidentes a Ramón
Borrero Cortázar y Antonio Flores Jijón.
La elección definitiva de Caamaño a
la Presidencia rompió los fuegos entre liberales
y conservadores, retirándose el bando vencido
del recinto legislativo en franca demostración
de oposición, pues que habiendo combatido ambos
partidos a la dictadura de Veintemilla, justo era
que se tomare en consideración a todos los
sectores de opinión para la conformación
del futuro del país, lo que no sucedió
por la desmedida ambición del Partido Conservador
que ocupó todas dignidades públicas.
¡Habían ganado la batalla inicial!
Caamaño designó gabinete en la persona
de sus coidearios: Para el Ministerio de Guerra y
Marina, a su anterior jefe militar General José
María Sarasti; para el Ministerio del Interior
y Relaciones Exteriores a José Modesto Espinosa
Espinosa; y para el de Hacienda y Crédito Público
al doctor Vicente Lucio Salazar y Cabal.
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