..............................................................................................................................................................................................................
|
GUAYAQUIL
EN 1858
Guayaquil se presentaba con gracia
y ligereza a la vista, compuesta de dos partes: la
antigua o Ciudad-vieja, que se extendía desde
las faldas del cerro Santa Ana, bordeaba el río
y llegaba hasta la actual calle Víctor Manuel
Rendón, entonces llamada de La Merced, callecita
que se estrecha paulatinamente hasta la actual Escobedo,
conocida con el nombre de callejón de los Trapitos,
donde se convierte en un caminito fangoso y maloliente
llamado "Del Bajo", ya que está a
un metro bajo el nivel del mar, en una hondonada que
los vecinos trataban inútilmente de rellenar
con piedras del cerro próximo. La moderna Guayaquil
o Ciudad-nueva debe su existencia a un acuerdo del
vecindario dirigido por el Capitán Juan Pérez
de Villamar el Viejo, que en 1693 trasladara sus moradas
a la parte sur, donde existía una extensa planicie
cruzada por varios esteros. Un puente de madera famoso
por su extensión, uniría ambas zonas.
Ciudad-nueva se recuesta en estrechas calles desde
la Iglesia de La Merced hasta el Estero de San Carlos
o Saraguro, hoy Avenida Olmedo, rellenado con basura
y desperdicios a fines del pasado siglo; de aquí
su posición diagonal y desmedida longitud.
Pasando ese estero seguía Ciudad- nueva hacia
el sur, por medio de una calle llena de incipientes
industrias y entre ellas la única fábrica
de aserrar tablas que poseían una máquina
movida por poleas, importada de Inglaterra.
En las inmediaciones estaba el Astillero, conjunto
de numerosas construcciones de madera donde se carenaban,
arreglaban y construían hermosos bajeles fluviales
y alguno que otro vapor para los viajes a Lima y Panamá.
Estos astilleros funcionaban en el siglo XVIII entre
las actuales calles Sucres hasta la Ave. Olmedo hasta
que el empuje de la población los retiró
al otro lado de la orilla, al Sur del Estero de Saraguro,
donde los encontramos asentados en 1858.
EL MALECON DE LA ORILLA
Era una calle cómoda y elegante,
por ser ancha y tener un robusto muro de piedra que
contenía las aguas del Guayas en las altas
mareas. Estaba empedrada en su mayor parte con adoquines
tallados en la roca del cerro Santa Ana o en una mina
de piedra que aún existe en Pascuales y las
casas de la orilla son reputadas como las mejores,
más sólidas, hermosas y frescas.
Sus grandes corredores con balcones a la ría
las mantenían constantemente aireadas y en
inmejorables condiciones higiénicas, los bajos
se destinaban a bodegas o almacenes de compra y venta
de frutos del país y productos manufacturados
en el extranjero. Los portales eran entablados para
facilitar el paso peatonal, resguardando el calzado
durante las épocas de lluvia.
Una serie de columnas de madera sostenían hermosos
faroles tipo colonial de hierro y vidrio, que prendían
los rondines a las seis de la tarde y daban una luz
mortecina y romántica que invitaba al sueño.
Las velas se confeccionaban en casa usando esperma
o cera de abeja.
En las esquinas existían pozos de agua más
o menos salobre cubiertos con tapas de madera que
nadie destruía; son útilísimos
durante los incendios y existían unos sesenta,
distribuidos en diferentes sectores de ambos barrios.
IGLESIAS, HOSPITALES
Y COLEGIOS
Las principales iglesias eran: La
hermosa, cómoda y espaciosa San Francisco,
que ocupaba un sitio privilegiado en el plano urbanístico
de Guayaquil por haber sido los Franciscanos los más
presurosos en instalarse en Ciudanueva. La antigua
Catedral es de madera y de estilo neoclásico,
ocupó siempre igual posición que la
que tiene hoy. Por esa época no existía
aún el Palacio Episcopal pues solo desde 1838
Guayaquil es sede diocesana.
Otras iglesias eran La Merced; La Concepción,
que desapareció con el incendio grande en 1896
y que fue aristocrático centro de reunión
de nuestras abuelas. Estaba situada en la hoy plaza
Colón donde actualmente existe la planta proveedora
de agua del Cuerpo de Bomberos; Santo Domingo fundada
en 1548 era de madera, tenía el convento dominicano
al lado y sus muros perimetrales de piedra y adobe
levantados con rocas del cerro; se la tiene como un
recuerdo histórico de la época en que
los piratas invadían Guayaquil y los vecinos
se refugiaban en ellas para hacerles frente. La capilla
de San Alejo es nueva y su estructura es pobre y pequeña.
Dos eran los hospitales que existían en Guayaquil:
el Militar, obra del General Urbina, que ordenó
su construcción en el cerro en 1852, tiene
fama de ser moderno, cómodo y estaba ubicado
donde hoy se levantan los algibes de agua potable;
se incendió en 1873 y fue reconstruido. El
otro es el Hospital de la Caridad denominado en la
Colonia Hospital de Santa Catalina Virgen y Mártir
y luego de San Juan de Dios.
Tenía dos salas, una para hombres y otra para
mujeres, donde se acomodaban en literas a los enfermos.
Una botica situada en los bajos suministraba las principales
plantas o drogas de uso común en la incipiente
farmacopea i de esos días. Aún hoy,
después de más de un siglo, ese histórico
sitio permanece ocupado por una casa asistencial;
El hospital de niños Alejandro Mann, frente
a la Vieja Casona.
Existían dos colegios principales: el San Vicente
fundado por Vicente Rocafuerte donde se enseñaban
matemáticas, castellano, latín, inglés,
francés, derecho civil, filosofía y
teología; estaba en la calle del Colegio hoy
Clemente Ballen y a un costado de la Catedral. El
Seminario de San Ignacio a media cuadra, detrás
de la Catedral, en los terrenos que luego ocupó
el antiguo Colegio San José de los Hermanos
Cristianos hasta que en 1947 pasó a su moderno
local. En el Seminario se enseñaba Filosofía
y Teología, matizando las clases con latín.
Historia Sagrada, de la Iglesia, formas del Ceremonial
eclesiástico, Derecho Canónigo y Liturgia.
Al lado del Colegio de San Vicente y sobre la hoy
calle de Chimborazo estaba el Teatro donde se estrenaron
obras de la época, cuando alguna compañía
visitaba Guayaquil.
La iglesia y Convento de San Agustín estaban
en el sitio que hoy ocupa la Biblioteca Municipal
en la calle 10 de Agosto, entonces llamada de La Cárcel.
Esta Iglesia y Convento se construyó en 1695
y se destruyó durante el pavoroso Incendio
del Carmen ocurrido en 1902, pasando a ocupar su actual
posición urbana, primero como capilla del Recuerdo
y hoy como nueva Iglesia de San Agustín.
|
| ...................................................................................................................................................................................................... |
| |
|
|
|