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EL POR
QUE DE LA OPOSICION A ROCA
Si bien es cierto que Olmedo era de
faz trigueña, el simple hecho de ser hijo de
un andaluz llegado a Guayaquil en plena colonia y
casado con dama linajuda le hacía simpático;
no así Roca, que, igualmente trigueño,
tenía el cabello ensortijado y fue bautizado
con el entonces afrentoso apodo de: "El zambo
Roca", que hoy no tendría importancia
y hasta le haría simpático, por ser
un trato familiar que en muchas casas nobles y plebeyas
se adjudica con cariño a algún pariente;
mas, para los de la época. Olmedo era un semidiós,
un "Aguila que respira el éter de las
alturas y se infecta en los pantanos". "Alma
grande que no se aviene con las imperfecciones del
género humano", "Ilustre, ilustre,
ilustre”, y así por el estilo, no se
cansaban de repetir a boca llena los convencionales
de 1845, cuando perdió Olmedo frente a Roca,
acto que clamaba venganza de los dioses poéticos
del Olimpo y sobre Roca debía caer todo el
peso de la fuerza de Júpiter y así fue.
LA LUCHA DE LOS MARQUESES
Las hostilidades fueron rotas en enero
de 1846 cuando el Presidente Roca, en un banquete
al que asistió "todo Quito", fue
maliciosamente preguntado por una de las señoras
Carcelén, hijas del Marqués de Solanda
(ya difunto), de la siguiente manera y en alta voz
para que todos oyesen: "Dígame, Presidente:
Si a un vaso de cristal de roca tallado lo hicieran
santo. ¿Cómo le dirían?. La respuesta
era obvia "zambaso de Roca”, y el pobre
Presidente tragó grueso y se hizo el sueco.
Pero como en todo partido hay dos bandos, los Larrea
y Carrión, hijos del también difunto
Marqués de San José, eran roquistas
y decidieron darles duro a sus primas las Solanda.
¿Qué se habían imaginado esas
primas?. Tratar así a nuestro candidato ..
.Y se armó la bronca: los descendientes de
los titulados se peleaban por Roca o contra Roca.
Roberto Ascázubi y sus hermanos, como seguidores
de su cuñado García Moreno, se hicieron
antirroquistas, a pesar que Robertito estuvo sus buenos
tres meses encargado del Ministerio de Hacienda, colaborando
con Roca. Ellos representaban a los antiguos titulados
Marqueses de Maenza. Los descendientes de los Marqueses
de Miraflores y los de los Condes de Selva Florida,
en cambio, por los entronques del General Juan José
Guerrero, eran más roquistas que nadie y así
por el estilo. Sólo los cognados del titulado
Conde de Casa Jijón, reconociéndose
parientes del depuesto Flores, se conservaron independientes,
pero enemigos del presidente; por esa misma calidad
y aún años después, hubo espíritus
como el del Padre A. Berthe, que al calificar a Roca
lo hizo con tal saña, que mejor sería
no publicar el concepto, lo cual sólo a modo
ilustrativo lo haremos: "Roca; Comerciante distinguido
en los últimos tiempos (1844) por su odiosidad
a Flores, por haberle impedido aspirar a la Vice-Presidencia
de la República, como ambicionaba; aunque de
origen plebeyo y de sangre (TRES MELANGE) deseaba
abiertamente el mando y buen número de conservadores
que le conocían su habilidad para los negocios,
su espíritu práctico y su energía,
que a veces llegaba a la dureza, le entregaron sus
votos, para oponerle como baluarte contra los jóvenes
revolucionarios liberales que preconizaban al impío
y afrancesado Olmedo". De paso, el Redentorista
Berthe también le dio sus cuantas cuchufletas
a Olmedo, por aquello de que nunca fue católico
practicante.
Los liberales a su vez recordaban con odio que Roca
siempre había sido floreano hasta el 44, renegando
después de su postergación a la Vice-Presidencia,
que también había programado los asesinatos
del "Quiteño Libre" en 1833 y el
pacto entre Rocafuerte y Flores el 35. ¿Se
quiere más?;
Don Pedro Fermín Cevallos, en cambio, dijo
de Roca: "Fue popular, creó un fuerte
partido personal formado por gentes de gran viso y
prestancia social e intelectual, nunca se le supo
disipador sino austero, honestísimo como pocos,
pudo haber sido caudillo y no lo quiso, salió
modestamente del Palacio Presidencial y sin cortejo,
regresando a Guayaquil donde siguió trabajando
como de costumbre. Entró pobre y salió
pobrísimo. ¡Era todo un repúblico!".
Y nosotros agregaremos que también salió
enfermo y falleció a los pocos mese en Guayaquil,
en 1850
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