TOMO II
 
 
 TOMO I
TOMO III
TOMO IV
     


..............................................................................................................................................................................................................

EL POR QUE DE LA OPOSICION A ROCA
Si bien es cierto que Olmedo era de faz trigueña, el simple hecho de ser hijo de un andaluz llegado a Guayaquil en plena colonia y casado con dama linajuda le hacía simpático; no así Roca, que, igualmente trigueño, tenía el cabello ensortijado y fue bautizado con el entonces afrentoso apodo de: "El zambo Roca", que hoy no tendría importancia y hasta le haría simpático, por ser un trato familiar que en muchas casas nobles y plebeyas se adjudica con cariño a algún pariente; mas, para los de la época. Olmedo era un semidiós, un "Aguila que respira el éter de las alturas y se infecta en los pantanos". "Alma grande que no se aviene con las imperfecciones del género humano", "Ilustre, ilustre, ilustre”, y así por el estilo, no se cansaban de repetir a boca llena los convencionales de 1845, cuando perdió Olmedo frente a Roca, acto que clamaba venganza de los dioses poéticos del Olimpo y sobre Roca debía caer todo el peso de la fuerza de Júpiter y así fue.

LA LUCHA DE LOS MARQUESES
Las hostilidades fueron rotas en enero de 1846 cuando el Presidente Roca, en un banquete al que asistió "todo Quito", fue maliciosamente preguntado por una de las señoras Carcelén, hijas del Marqués de Solanda (ya difunto), de la siguiente manera y en alta voz para que todos oyesen: "Dígame, Presidente: Si a un vaso de cristal de roca tallado lo hicieran santo. ¿Cómo le dirían?. La respuesta era obvia "zambaso de Roca”, y el pobre Presidente tragó grueso y se hizo el sueco. Pero como en todo partido hay dos bandos, los Larrea y Carrión, hijos del también difunto Marqués de San José, eran roquistas y decidieron darles duro a sus primas las Solanda. ¿Qué se habían imaginado esas primas?. Tratar así a nuestro candidato .. .Y se armó la bronca: los descendientes de los titulados se peleaban por Roca o contra Roca.

Roberto Ascázubi y sus hermanos, como seguidores de su cuñado García Moreno, se hicieron antirroquistas, a pesar que Robertito estuvo sus buenos tres meses encargado del Ministerio de Hacienda, colaborando con Roca. Ellos representaban a los antiguos titulados Marqueses de Maenza. Los descendientes de los Marqueses de Miraflores y los de los Condes de Selva Florida, en cambio, por los entronques del General Juan José Guerrero, eran más roquistas que nadie y así por el estilo. Sólo los cognados del titulado Conde de Casa Jijón, reconociéndose parientes del depuesto Flores, se conservaron independientes, pero enemigos del presidente; por esa misma calidad y aún años después, hubo espíritus como el del Padre A. Berthe, que al calificar a Roca lo hizo con tal saña, que mejor sería no publicar el concepto, lo cual sólo a modo ilustrativo lo haremos: "Roca; Comerciante distinguido en los últimos tiempos (1844) por su odiosidad a Flores, por haberle impedido aspirar a la Vice-Presidencia de la República, como ambicionaba; aunque de origen plebeyo y de sangre (TRES MELANGE) deseaba abiertamente el mando y buen número de conservadores que le conocían su habilidad para los negocios, su espíritu práctico y su energía, que a veces llegaba a la dureza, le entregaron sus votos, para oponerle como baluarte contra los jóvenes revolucionarios liberales que preconizaban al impío y afrancesado Olmedo". De paso, el Redentorista Berthe también le dio sus cuantas cuchufletas a Olmedo, por aquello de que nunca fue católico practicante.

Los liberales a su vez recordaban con odio que Roca siempre había sido floreano hasta el 44, renegando después de su postergación a la Vice-Presidencia, que también había programado los asesinatos del "Quiteño Libre" en 1833 y el pacto entre Rocafuerte y Flores el 35. ¿Se quiere más?;

Don Pedro Fermín Cevallos, en cambio, dijo de Roca: "Fue popular, creó un fuerte partido personal formado por gentes de gran viso y prestancia social e intelectual, nunca se le supo disipador sino austero, honestísimo como pocos, pudo haber sido caudillo y no lo quiso, salió modestamente del Palacio Presidencial y sin cortejo, regresando a Guayaquil donde siguió trabajando como de costumbre. Entró pobre y salió pobrísimo. ¡Era todo un repúblico!". Y nosotros agregaremos que también salió enfermo y falleció a los pocos mese en Guayaquil, en 1850

......................................................................................................................................................................................................
<< 1 2 Anterior