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INTERVENCION
ESTATAL
En 1854 el Congreso Nacional dictó
un decreto para la construcción del acueducto
entre Daule y Guayaquil, pero la obra queda en proyecto.
En 1866 Evangelista López Mazuera propone al
Municipio la construcción de pozos artesianos
para dar agua potable al vecindario en cantidades
necesarias. El contrato se llega a suscribir por S/.
500.000 pesos, de los cuales S/. 300.000 debían
pagarse en calidad de cuota inicial y S/. 200.000
al fin de las obras. El Municipio pidió prestado
al gobierno el dinero de la cuota inicial. La ayuda
le fue negada. López rebaja la cuota y persiste
en dar facilidades. Un año después,
como aún no se ha cubierto el pago inicial,
obtiene una prórroga del gobierno por dos años,
en 1872 fue declarado insubsistente su contrato porque
ni siquiera le habían abonado la primera cuota.
El Ing. Manuel López Mazuera abrió varios
pozos al pie del cerro, pero el agua salió
salobre y el contrato no pudo perfeccionarse.
Después aparece un ingeniero hidróscopo
de nacionalidad francesa llamado Armand Gautherot
que propone que por 6.1/4 centavos da 20 galones de
agua potable. El asunto pasó a Quito para su
aprobación pero el Congreso no se interesa
en el proyecto.
En 1876 la empresa de Manuel Antonio Oronoz y Cía,
avisa al Municipio que está en posibilidad
de proporcionar 35.000 galones diarios de agua notable
extraída del río Guayas por medios mecánicos.
En 1880 el Municipio contrata con los ingenieros Agustín
Kruse y Jorge B. Dunian la provisión de agua
potable desde el río Boliche, para almacenamiento
en depósitos y distribución mediante
una red interna de cañerías metálicas.
El proyecto progresó y José María
Molestina, tesorero de esta Empresa de Agua Potable,
emite acciones de S/. 500 pesos cada una para financiarlo
entre los capitalistas de nuestra ciudad; pero pocos
se interesaron.
EL AGUA POTABLE ARRIBA
A GUAYAQUIL
El 1o. de Agosto de 1890 el gobierno
nacional adjudica a la Municipalidad de Guayaquil
el derecho de agua sobre el torrente de Agua Clara
y queda garantizada la provisión de tan precioso
elemento. Sin embargo aún no llega el agua
potable a la urbe. Recién el año siguiente
Millet y Coiret colocan las tuberías en terrenos
de la hacienda El Recreo y para el 6 de Julio de 1892,
habiéndose tendido la red subfluvial y construidos
los aljibes del cerro del Carmen, se inauguran en
significativa ceremonia y al día siguiente
empiezan a llenarse con agua potable tomada del río
Daule.
El 1o. de Enero de 1893 ya cuenta Guayaquil con la
provisión de Agua Clara y el día 30
de ese mes se inaugura el servicio de abastecimiento
a domicilio en las 150 primeras casas de la población.
Es un lujo tener agua interior, como llamaban en esos
tiempos a las cañerías internas. Su
instalación era costosa y muchas personas temían
las explosiones que pensaban que podían sucederse
por la presión del agua al ser "metida
por juera" a tan misteriosos tubos. Las familias
pobres visitan a las ricas para "conocer"
los lavados y muchos comerciantes inician un nuevo
ramo de negocios, importando lavatorios de Inglaterra,
que vienen en hierro enlozado y en porcelana. De éstos
últimos aún quedan algunos ejemplares,
primorosamente adornados con motivos florales y frutales.
¡Un verdadero lujo para la vista y el buen gusto!.
Las cañerías de agua servida aún
no se conocen y la ciudad continúa ignorando
lo que significa un "excusado, "un bidet",
etc. Algunos adinerados vecinos cuando viajan a Panamá
en algún barco de la Pacific Steam Co. se muestran
sorprendidos con tan "raros servicios" y
en su ignorancia confunden lastimosamente las piezas.
Se cuenta de un caballeroso hacendado ya entrado en
años, que acostumbraba lavarse los pies en
los bidets, aunque siempre se indignaba por la incomodidad
del aparato.
EL AGUA POTABLE INICIA
EL PROGRESO
DE GUAYAQUIL
Años después, en Mayo
de 1903, los contratistas Millet y Coiret y el Directorio
autónomo entregan la obra y el Municipio la
recibe para su administración, comentándose
que la difícil situación económica
del cabildo se ha vuelto insostenible con la deuda
de este servicio. El directorio autónomo se
ha transformado en la Junta de Canalización
y Proveedora de Agua Potable de Guayaquil y nuestra
urbe cuenta con algunos "retretes", "excusados"
o "wateres" que también son visitados
para experimento de nuestros felices mayores; sin
embargo no faltan los timoratos que se asustan con
los excusados y que siguen prefiriendo las "bacinillas",
unas de hierro enlozado, otras de fina porcelana y
las menos de plata repujada, con monogramas en el
fondo y la consabida agarradera o asa de manubrio".
Es costumbre subirlas a unos pequeños banquitos
de madera de tres patas, que facilitan la operación
y brindan confort. (1).
El 5 de Enero de 1919 y dado el considerable aumento
de la población urbana, el gobierno nacional
contrata con la empresa J. G. White y Co. Ltd. la
nueva provisión de agua potable traída
de la montaña y el saneamiento de Guayaquil.
Meses después el Municipio sustituye al gobierno
en este servicio.
(1) Todavía se oye por allí, pero cada
vez menos, el famoso "cuento" de la señora
montubia que "presentó a sus invitados
un pavo hornado dentro de un bacín, de los
que se importaban por los años 20 para uso
de clínicas y hospitales, creyendo que tan
higiénico utensilio servía de "pavera".
También he oído que en Chanduy y en
el Morro, a comienzos de siglo era costumbre regalar
a las familias guayaquileñas que iban a invernar,
unas hermosas bacinillas de hierro enlozado llenas
de amarilla y sabrosa mantequilla batida de El Morro,
o Morreña, como también la llamaban.
Muchas familias se horrorizaban con el presente, pero
otras, más comprensivas, considerando que los
recipientes eran nuevecitos y sin uso, se servían
de tan deliciosos presentes y por qué no decirlo,
al fin del regalo, también le daban uso al
recipiente, que a caballo regalado nadie le mira los
dientes (refrán castellano de buen uso en este
párrafo). Vale.
Para 1923 se crea la Junta Especial de Saneamiento
para ejecución de las obras de canalización,
pavimentación y agua potable. La empresa White
prosigue con los trabajos y el gobierno faculta al
Municipio la contratación de empréstitos.
Posteriormente arriba la Misión Rockefeller
y el Dr. Hideyo Noguchi, médico jampones que
lucha por el saneamiento ambiental, para erradir la
bubónica y fiebre amarilla, por entonces los
principales azotes del pueblo.
En la década siguiente el Dr. Leopoldo Izquieta
Pérez funda el Instituto Nacional de Higiene
para alcanzar nuevas metas de progreso. Hoy existe
la Junta Cantonal de Agua Potable, como institución
semiautónoma con vida independiente y al servicio
de nuestra querida ciudad.
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