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EL AGUA
QUE TOMABAN NUESTROS ABUELOS
El servicio de agua potable se establece
en Guayaquil en 1892. Desde los lejanos tiempos de
la fundación de la ciudad nuestros antepasados
consumían el agua de los pozos abiertos al
pie del cerro Santa Ana, que aún existieron
hasta hace pocos años. De allí es que
todavía se conoce como "La Boca del Pozo"
al sector comprendido entre las calles Julián
Coronel y Rocafuerte.
Esos pozos sirvieron para abastecer a Guayaquil durante
sus primeros años; ya por 1.700, debido al
crecimiento demográfico de la población,
su capacidad de rendimiento resultó inferior
al consumo y entonces prosperó la industria
de extracción y acarreo de agua del río
Daule, tomada a la hora de la repunta, la de la más
baja marea, cuando es menos salina que de ordinario.
El sitio de extracción estaba situado a cinco
leguas de Guayaquil en terrenos de la antigua hacienda
"La Candelaria", y la traían en balsas
unos indios chonanas denominados "mitayos"
que la saltaban en tinajas para luego repartirla por
barriles a las familias.
PROBLEMAS DE APROVISIONAMIENTO
En las casas existían filtros
de barro con piedras porosas, de muy elevado precio.
Después de filtrada la hervían para
lograr la decantación de cualquier mínima
impureza que todavía quedase. Pero existieron
temporadas de sequía en las que el agua del
Daule se hizo salobre y surgían las protestas
del vecindario mal avenido a este tipo de incomodidad.
En otras ocasiones eran los mitayos los que complicaban
la situación ya que, por comodidad o viveza,
en lugar de viajar a la Candelaria acortaban el camino
a Mapasingue, ahorrando varias leguas pero entregando
agua de inferior calidad, es decir, menos potable
por ser más salina.
La mejor época para consumir agua del río
iba de Diciembre a Julio de cada año. Entre
Agosto y Noviembre, meses de verano y sequía,
los pobladores se abastecían de los pozos.
Los pobres sólo bebían agua de pozo,
estuviera buena o mala, porque no podían pagar
la de río.
En 1738 se agudiza el problema del agua por la sequía.
El Alcalde Ordinario Gaspar de Ugarte hace escarbar
los pozos del cerro hasta sus cimientos, muchos de
ellos tenían hasta 10 metros de profundidad,
para encontrar los "ojos de agua". ¡Guayaquil
se muere de sed!. En 1739 el Cabildo establece el
servicio diario de balsas entre Daule y Guayaquil,
para evitar la despoblación y aunque en 1740
hay buen invierno" este tipo de aprovisionamiento
queda establecido y sigue funcionando aunque irregularmente.
En 1795 el Gobernador José de Aguirre Irisarri
con dinero de su propio peculio restablece el servicio
de balsas, reconstruye una "noria" o fuente
de agua y ordena la fabricación de un estanque
para reservas.
A principios del siglo pasado el reparto de agua a
lomo de burro y en típicos barriles de madera
es un próspero negocio. El Cabildo fija los
precios considerando que en el malecón de la
orilla deben ser más bajos que en las demás
calles. Los aguateros o borriqueros ya no aceptan
el nombre de indios mitayos, forman una hermandad
y en su mayor parte son mestizos que visten a la usanza
de los vecinos.
Cuando cayó la dictadura del General Ignacio
de Veintemilla el entonces Jefe Supremo del Guayas,
Pedro Carbo y Noboa, convoca a licitación las
obras de agua potable y obtiene del Congreso de 1883
la liberación del pago de los derechos aduaneros
de los materiales que debían importarse.
En 1885 el Municipio presidido por el Dr. Francisco
Campos Coello aprueba el presupuesto que presentan
los ingenieros chilenos Viñas y Arancibia por
la suma de 716.000 pesos para aprovisionar diariamente
con 2.500.000 litros de agua potable a Guayaquil.
Para cubrir esta cantidad se piensa realizar un empréstito
a los capitalistas porteños, otro al gobierno
nacional y una emisión de bonos y cédulas
pero ninguna de estas medidas surte efecto porque
los capitalistas se asustan con los riesgos y aunque
el Congreso nacional aprueba una operación
crediticia a base de la hipoteca de algunos inmuebles
municipales, fracasa el proyecto por falta de cooperación
a alto nivel.
El Dr. Francisco Campos es hombre terco y no ceja
en sus aspiraciones; sueña con ver a nuestra
urbe a la altura de las grandes metrópolis
de Europa y Norte América, trata de sacar adelante
el proyecto y logra convencer a los accionistas del
Banco de Crédito Hipotecario, a la sazón
en buenas relaciones con la municipalidad, a la que
le acaban de vender unos terrenos salitrosos que se
inundan en las altas mareas del estero salado y a
los que nadie concede importancia. Estos terrenos
son los que actualmente sustentan el suburbio; sin
embargo, para esa época, no tenían importancia
económica y los accionistas del Banco creían
realizar un pingüe negocio deshaciéndose
de ese elefante blanco.
LOS TRABAJOS TECNICOS
DE AGUA POTABLE
Conseguido el dinero, el Dr. Campos
contrata al sabio Teodoro Wolf para la dirección
de los trabajos y obtiene de los concejales que constituyan
un Directorio con autonomía para vigilar el
proyecto; es electo presidente de esa entidad y negocia
con varios contratistas el resto de la obra. A la
herrería de Alejandro Mann le corresponde el
tendido de la cañería urbana; al Ing.
Elmore el tramo comprendido entre el sitio de abastecimiento
y la hacienda El Recreo, al lado de la actual población
de Duran; el Ing. Ward tiene a su haber la colocación
del tramo de casi 2 kilómetros de largo del
ramal subfluvial del Guayas y el italiano Brianzoni
la construcción de los aljibes metálicos
del cerro del Carmen.
Hasta 1889 la obra continúa realizándose
aunque con mucha lentitud debido a las dificultades
económicas por las que atraviesa el directorio,
que en varias ocasiones paraliza los trabajos por
falta de dinero. Para esta fecha resuelve el Dr. Francisco
Campos asumir la responsabilidad del proyecto. El
Dr. Wolf abandona la parte técnica y el directorio
rescinde los contratos de Elmore, Mann y Brianzoni.
El 4 de Septiembre el Dr. Campos estipula con los
ingenieros franceses Millet y Coiret la terminación
de los trabajos. El contrato con el Ing. Ward queda
insubsistente porque aún no había iniciado
el tendido de la red de cañerías subfluviales.
LA SOCIEDAD ECONOMICA
En 1823 un grupo de progresistas ciudadanos
establecen una organización cívica destinada
a servir a Guayaquil: "La Sociedad Económica"
y comisionan a José Francisco Araujo para que
estudie el problema de agua. Por ese tiempo el Cabildo
solicita al Intendente del Departamento que intervenga
con el Capitán del Puerto y entre ambos regulen
la provisión.
Ese mismo año Natal de Malta y José
María Villamil contratan con el Cabildo la
provisión de agua, fijándose precios
y detalles; pero parece que los socios desistieron
por el alto costo del transporte y reparto. En Julio
de 1825 Natal de Malta solicitó la rescisión
del contrato.
En 843 la empresa José Antonio de Irisarri
y Cía. es facultado por 1843 Decreto Legislativo
para destilar agua del Guayas por fuego. También
obtiene el monopolio por diez años pero no
pudo negociar porque la destilación le salió
carísima y muy lenta. En 30 días de
trabajos a duras penas obtuvo unos cuantos galones
de agua de mala calidad, ¡Fracaso completo!.
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