TOMO II
 
 
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TOMO III
TOMO IV
     


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CELESTINO EL TERRIBLE
Hace más de un siglo(1851) vivió en estas regiones un simpático muchacho que con el correr de los años, aprendiendo las mañas de "Caco" fue a dar con sus huesos a la Isla Puna, sembrando el terror entre los comerciantes del puerto a los que asaltaba sin misericordia quedándose con sus pertenencias. Sin embargo poco le duró la buena estrella y terminó en el presidio de la Isla Isabela, meses después fue enrolado con otros forajidos y traído al continente, pero al llegar a la altura del golfo avistaron a la expedición floreana comandada por Mena, quien tuvo la mala suerte de toparse con "El Pirata", como se hacía llamar el joven Briones, sufriendo a sus manos una espantosa derrota. Poco después Flores regresó al Perú en espera de una mejor oportunidad para invadirnos.

Este señalado servicio hizo que "El Pirata Briones" pasara a nuestra historia como un héroe y no como un ladrón cualquiera. De allí arrancó su fama y el recuerdo que aún se le conserva, a pesar que fue fusilado ignominiosamente en Guayaquil.

GOBERNABA URBINA Y UN BUEN GABINETE
Desde 1856 gobernaba el General Francisco Robles García, hombre honesto, sincero, afectuoso y muy dado a las damas y a los naipes, por lo que era popularísimo, y que llegó a la presidencia con el apoyo de su compadre, el General José María Urbina, quien lo postuló y sacó triunfante, a pesar que el país prefería al doctor Francisco Xavier de Aguirre Abad, más preparado que Robles para tan alto sitial. Pero así son las cosas y Urbina, convertido en alterego del régimen, dictaba los lineamientos de la política a Robles, que tuvo el buen criterio de rodearse de personas selectas y organizar su gabinete de la siguiente manera:

En el Interior el doctor Marco Espinel; en Relaciones Exteriores el General Antonio José Mata Viteri; en Hacienda Francisco Pablo Ycaza Paredes y en Guerra y Marina el General Gabriel Urbina y Viteri; como se ve, en el gabinete compuesto de cuatro ministros había un hermano y un primo hermano del exmandatario.

¡No podía ser más clara la influencia de quien acababa de ser designado Jefe de las Fuerzas Armadas del Ecuador!

EL CONVENIO YCAZA-PRICHETT
Y un gran gobierno habría realizado el General Robles, bueno y simpático como un pan de pascua, de no haber sido por los enredos en que lo metió su ministro Francisco Pablo Ycaza Paredes; por querer sacar a Ecuador de la postración económica en que estaba sumergido, al no pagar a los tenedores internacionales de bonos de la deuda que adquirimos en la Independencia y que, por ser ingleses en su gran mayoría, dieron a la tal deuda el apelativo de "inglesa" y así ha pasado a la historia nacional.

En efecto, nuestro ministro Ycaza suscribió un convenio con el representante de los tenedores de los bonos, entregándoles ingentes territorios para su colonización en el oriente y en la bahía del Pailón en Esmeraldas. Al conocerse este arreglo en Lima la prensa peruana escandalizó a la opinión pública de ese país, que parte de los terrenos eran de propiedad peruana.

PERU NOS MANDA A CELESTINO EL TERRIBLE
Y el caos nacional comenzó a perfilarse cuando el Mariscal Ramón Castilla, Presidente del Perú, decidió mandar al Ecuador a un individuo atrabiliario y ridículo, pedante al máximo y hasta neurasténico si se quiere, llamado Juan Celestino Cavero.

El primer incidente que ocasionó Cavero a la Cancillería ecuatoriana tuvo como fundamento que el General Robles no había concurrido a visitarlo apenas arribó a Quito. Estas pretensiones fueron negadas por inusitadas y peregrinas, porque es sabido que primero toca al Embajador acreditado presentar sus Cartas Credenciales al mandatario del país al que ha sido designado.

La segunda nota de Cavero también fue cursi, se quejaba que el periódico oficial llamado "El Seis de Marzo" no había concedido mucha importancia a los discursos cruzados con ocasión de la entrega de las cartas Credenciales. Tanta bulla por asuntos tan baladíes no dejaron de llamar la atención en Quito, viéndose a las claras que Cavero únicamente deseaba promover un clima de tirantez entre ambos países.

CAVERO SIGUE BUSCANDO PLEITOS
Como ninguna de las notas de protesta trajo consecuencias graves porque pasaron inadvertidas en los medios de la Cancillería ecuatoriana, Juan Celestino Cavero volvió a las andadas y esta vez embistió contra el honor nacional. En carta de enero de 1858 dirigida al Ministro Plenipotenciario de Colombia en Quito, aseguraba que a consecuencia de la suscripción del Convenio Ycaza-Prichett, un grupo de ingenieros británicos estaba efectuando mediciones en las regiones orientales que habíamos cedido a los tenedores de bonos de la deuda inglesa, para regresar embarcados y con tropas y tomar posesión de dichos territorios; pero, esto, no era todo, porque algunos norteamericanos también querían venir en plan de conquista, amenazando los derechos de dominio de Colombia sobre parte de la hoya amazónica.

La comunicación fue pasada a la Cancillería de Bogotá y transcrita en la Gaceta Oficial. El General Antonio José Mata Viteri, Canciller de la República, preguntó a los representantes diplomáticos de Estados Unidos e Inglaterra sobre la verdad de estas afirmaciones y recibió respuestas claras y concretas: Todo era una patraña de Cavero!

Acto seguido ordenó al Ministro Plenipotenciario del Ecuador en Lima, que lo era el mismo Francisco Pablo Ycaza Paredes, que solicitara, al gobierno de Perú el inmediato retiro del atrabiliario Celestino Cavero.

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