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BORRERO
INICIA SU ADMINISTRACION
El doctor Rafael Pólit entregó
el Poder a Borrero porque a su vez lo había
recibido de manos del doctor Eguiguren. Estas sucesivas
entregas del mando denotaban la inestabilidad política
del país a consecuencia de la muerte de García
Moreno, que había gobernado a base de fusilamientos,
destierros y confiscaciones.
Razón tenía Juan León Mera cuando
se quejaba diciendo: "Una de las faltas políticas
del grande hombre que nos acaba de ser arrebatado,
fue no haber organizado ni dado firmeza a su partido".
Por algo Montalvo bautizó a Mera con el apelativo
de "Búho de Ambato"; pues pedir a
un dictador que forme partido para que le suceda es
demasiado.... Borrero en 1863 había rechazado
la vicepresidencia de la República propuesta
por García Moreno por creer que toda candidatura
nacida de la imposición constituía un
atentado contra las libertades públicas. Legalista
y abogado, era buen escritor y pronto demostró
sus conocimientos en Historia, Jurisprudencia y Teología
refutando un calumnioso libro del Padre redentorista
A. Berthe sobre García Moreno y los ecuatorianos,
en el que se denigra a muchos hombres ilustres de
nuestra Patria por el solo hecho de no haber sido
partidarios del dictador.
Borrero era algo cándido y muy pegado a su
prosapia pues descendía de gentes de la nobleza
de Colombia y Guayaquil, y en su hermano Ramón
tenía un hábil consejero que le ayudó
a gobernar.
Su primer acto administrativo consistió en
visitar en el panóptico a su primo el doctor
Manuel Polanco y Carrión con quien departió
largos minutos; esto encolerizó a los Conservadores.
Polanco contaba con parientes poderosos en la Provincia
de Imbabura y hasta en Quito donde vivía su
cuñado el doctor Vicente Lucio Salazar; por
otra parte, era hombre de mucha cultura y simpatía
y estaba condenado a 16 años de prisión
por haber participado en el asesinato de García
Moreno.
Luego trató de captarse las simpatías
del General Urbina, que aunque viejo y achacoso seguía
siendo hombre de mucho genio y le ofreció por
intermedio del doctor Rafael María Arízaga,
el Ministerio de Hacienda y la suma de 4.000 pesos
de viáticos para que interese en Lima a una
compañía europea en la construcción
del ferrocarril Naranjal-Cuenca. Urbina aceptó
el encargo y rechazó el Ministerio y los viáticos
como correspondía a su calidad de ex-presidente
de la nación.
Con esto Borrero se atrajo a unos cuantos liberales
y aumentó el odio de los garcianos; pero, mal
político como era creyó que podía
gobernar al Ecuador con riendas de seda, sin darse
cuenta que un pueblo que había estado tantos
años sojuzgado, al despertar quiere gritar
con entusiasmo y necesita control.
Los periodistas liberales de Guayaquil clamaban contra
la intervención del clero en política
y Borrero en vez de apoyar su pedido dio oídos
a Monseñor Checa y Barba, Arzobispo de Quito,
y los mandó callar con amonestaciones y promesas
de futuras sanciones. No deseaba convocar una Convención
Nacional para reformar la famosa constitución
garciana de 1869 "Carta Negra", tampoco
empleó elementos conservadores en la administración
pública como había sido costumbre desde
1860. En otras palabras, gobernaba solo, sin apoyarse
en nadie y se malquistó con todos.
LOS PARTIDOS POLITICOS
DE LA EPOCA
Hacia 1876 existían dos partidos
políticos bien definidos en el país:
1) Los demagogos, convencionalistas o liberales que
gritaban por una Convención Nacional para derogar
la Constitución Garciana, y 2) Los terroristas
o conservadores, así llamados porque querían
que regresara el régimen del terror y mano
fuerte del añorado dictador. No existían
términos medios, Los principales liberales
eran Pedro Carbo, Fco. P. Ycaza, Rafael Caamaño,
Antonio Flores, los Generales Urbina y Robles, Julio
Sáenz, Francisco Aguirre, Luis Felipe Borja
y Manuel y Teodoro Gómez de la Torre. Los conservadores
más distinguidos eran Monseñor Ignacio
Ordóñez, Juan León Mera, Camilo
Ponce, Francisco X. y Luis Antonio Salazar, el doctor
Rafael Pólit, Vicente Piedrahita, Secundino
Darquea y Pablo Herrera.
Algunos jóvenes radicales formaban el ala avanzada
del liberalismo: Marco y Eloy Alfaro, Manuel Semblantes,
Juan y Francisco Montalvo, Abelardo Moncayo, Roberto
Andrade, Miguel Valverde, Federico Proaño,
Emilio Estrada y Nicolás Infante. Estos conspiraron
en mayo de 1876 en Guayaquil para derrocar a Borrero
reemplazando su gobierno por el de Infante, pero fueron
descubiertos y se desbandaron. Infante cayó
preso y cuando era llevado por las calles de Guayaquil,
escapó y pidió asilo en casa del Cónsul
de México, de donde partió hacia el
exterior a las pocas semanas, en uso de un salvaconducto.
A esta conspiración se la llamó "Del
Cojo Infante".
Los conservadores mantenían la defensa de la
religión católica y los fueros del clero
como bandera de lucha para volver a la dictadura o
gobierno de elites; los liberales viejos solo deseaban
mayores garantías y asumir nuevamente el poder
perdido en 1859; los jóvenes querían
cambios revolucionarios y como en su mayor parte eran
de la nobleza de provincia, se sentían postergados
por sus compañeros de partido, del ala vieja
y rica. Pronto dividirán al partido en dos
grupos: liberales y radicales y con el triunfo de
éstos últimos con Alfaro en 1895, volverán
a agruparse con el nombre de Liberales Radicales,
por el que se los conoce hasta nuestros días
a pesar que en la década de los años
30 los más radicales se separaron con el nombre
de socialistas. Tocará al General Larrea Alba
dividir a los socialistas con su famosa Vanguardia
Revolucionaria que posteriormente forma al Partido
Comunista en 1944 y asumirá el poder, por pocos
meses, con el doctor Velasco Ibarra, para no volver
a conquistarlo jamás.
LA RENUNCIA DE LOS
HERMANOS
GOMEZ DE LA TORRE
El Coronel Teodoro Gómez de
la Torre en Mayo de 1876 abandonó por motivos
de salud la Comandancia Militar del Distrito de Guayaquil
y fue reemplazado por el General Ignacio de Veintemilla
Villacís, garciano que pasaba por liberal sin
serlo, ya que su único título era la
simpatía que derrochaba a mares.
El 15 de Junio de ese año se separó
el Dr. Manuel Gómez de la Torre del Ministerio
del Interior a causa de una polémica sostenida
con el Gobernador de Tungurahua Dr. Francisco Montalvo,
que terminó en la publicación de una
carta de su hermano Juan mencionando que el Comisionado
de Borrero para solicitar la dimisión del Ministro
Gómez de la Torre, parece que aún no
cumplía su cometido.
El tal comisionado era Pedro Fermín Cevallos
también Ministro de Estado y esto hizo que
Gómez de la Torre renunciara, Borrero le aceptó
y agradeció, mas las relaciones entre ambos
quedaron rotas para siempre. Posteriormente Borrero
se quejaría de su amigo indicando que solo
pasaba en el Ministerio rodeado de gentes y haciéndolas
reír con chistes y anécdotas, teniendo
el subsecretario que asumir el trabajo. Otros dijeron
que fue pura envidia de Borrero, de la popularidad
de su Ministro y no faltó quien aseguró
que la rabia de Montalvo en su contra se debía
a que Don Manuel, estando en París, se negó
a acceder a uno de sus continuos sablazos de dinero.
Sea como fuere, la salida de estos hermanos ocasionó
un debilitamiento al gobierno y preparó la
caída de Borrero meses después, por
la traición de Veintemilla en Guayaquil.
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