TOMO II
 
 
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TOMO III
TOMO IV
     


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BORRERO INICIA SU ADMINISTRACION
El doctor Rafael Pólit entregó el Poder a Borrero porque a su vez lo había recibido de manos del doctor Eguiguren. Estas sucesivas entregas del mando denotaban la inestabilidad política del país a consecuencia de la muerte de García Moreno, que había gobernado a base de fusilamientos, destierros y confiscaciones.

Razón tenía Juan León Mera cuando se quejaba diciendo: "Una de las faltas políticas del grande hombre que nos acaba de ser arrebatado, fue no haber organizado ni dado firmeza a su partido". Por algo Montalvo bautizó a Mera con el apelativo de "Búho de Ambato"; pues pedir a un dictador que forme partido para que le suceda es demasiado.... Borrero en 1863 había rechazado la vicepresidencia de la República propuesta por García Moreno por creer que toda candidatura nacida de la imposición constituía un atentado contra las libertades públicas. Legalista y abogado, era buen escritor y pronto demostró sus conocimientos en Historia, Jurisprudencia y Teología refutando un calumnioso libro del Padre redentorista A. Berthe sobre García Moreno y los ecuatorianos, en el que se denigra a muchos hombres ilustres de nuestra Patria por el solo hecho de no haber sido partidarios del dictador.

Borrero era algo cándido y muy pegado a su prosapia pues descendía de gentes de la nobleza de Colombia y Guayaquil, y en su hermano Ramón tenía un hábil consejero que le ayudó a gobernar.

Su primer acto administrativo consistió en visitar en el panóptico a su primo el doctor Manuel Polanco y Carrión con quien departió largos minutos; esto encolerizó a los Conservadores. Polanco contaba con parientes poderosos en la Provincia de Imbabura y hasta en Quito donde vivía su cuñado el doctor Vicente Lucio Salazar; por otra parte, era hombre de mucha cultura y simpatía y estaba condenado a 16 años de prisión por haber participado en el asesinato de García Moreno.

Luego trató de captarse las simpatías del General Urbina, que aunque viejo y achacoso seguía siendo hombre de mucho genio y le ofreció por intermedio del doctor Rafael María Arízaga, el Ministerio de Hacienda y la suma de 4.000 pesos de viáticos para que interese en Lima a una compañía europea en la construcción del ferrocarril Naranjal-Cuenca. Urbina aceptó el encargo y rechazó el Ministerio y los viáticos como correspondía a su calidad de ex-presidente de la nación.

Con esto Borrero se atrajo a unos cuantos liberales y aumentó el odio de los garcianos; pero, mal político como era creyó que podía gobernar al Ecuador con riendas de seda, sin darse cuenta que un pueblo que había estado tantos años sojuzgado, al despertar quiere gritar con entusiasmo y necesita control.

Los periodistas liberales de Guayaquil clamaban contra la intervención del clero en política y Borrero en vez de apoyar su pedido dio oídos a Monseñor Checa y Barba, Arzobispo de Quito, y los mandó callar con amonestaciones y promesas de futuras sanciones. No deseaba convocar una Convención Nacional para reformar la famosa constitución garciana de 1869 "Carta Negra", tampoco empleó elementos conservadores en la administración pública como había sido costumbre desde 1860. En otras palabras, gobernaba solo, sin apoyarse en nadie y se malquistó con todos.

LOS PARTIDOS POLITICOS DE LA EPOCA
Hacia 1876 existían dos partidos políticos bien definidos en el país: 1) Los demagogos, convencionalistas o liberales que gritaban por una Convención Nacional para derogar la Constitución Garciana, y 2) Los terroristas o conservadores, así llamados porque querían que regresara el régimen del terror y mano fuerte del añorado dictador. No existían términos medios, Los principales liberales eran Pedro Carbo, Fco. P. Ycaza, Rafael Caamaño, Antonio Flores, los Generales Urbina y Robles, Julio Sáenz, Francisco Aguirre, Luis Felipe Borja y Manuel y Teodoro Gómez de la Torre. Los conservadores más distinguidos eran Monseñor Ignacio Ordóñez, Juan León Mera, Camilo Ponce, Francisco X. y Luis Antonio Salazar, el doctor Rafael Pólit, Vicente Piedrahita, Secundino Darquea y Pablo Herrera.

Algunos jóvenes radicales formaban el ala avanzada del liberalismo: Marco y Eloy Alfaro, Manuel Semblantes, Juan y Francisco Montalvo, Abelardo Moncayo, Roberto Andrade, Miguel Valverde, Federico Proaño, Emilio Estrada y Nicolás Infante. Estos conspiraron en mayo de 1876 en Guayaquil para derrocar a Borrero reemplazando su gobierno por el de Infante, pero fueron descubiertos y se desbandaron. Infante cayó preso y cuando era llevado por las calles de Guayaquil, escapó y pidió asilo en casa del Cónsul de México, de donde partió hacia el exterior a las pocas semanas, en uso de un salvaconducto. A esta conspiración se la llamó "Del Cojo Infante".

Los conservadores mantenían la defensa de la religión católica y los fueros del clero como bandera de lucha para volver a la dictadura o gobierno de elites; los liberales viejos solo deseaban mayores garantías y asumir nuevamente el poder perdido en 1859; los jóvenes querían cambios revolucionarios y como en su mayor parte eran de la nobleza de provincia, se sentían postergados por sus compañeros de partido, del ala vieja y rica. Pronto dividirán al partido en dos grupos: liberales y radicales y con el triunfo de éstos últimos con Alfaro en 1895, volverán a agruparse con el nombre de Liberales Radicales, por el que se los conoce hasta nuestros días a pesar que en la década de los años 30 los más radicales se separaron con el nombre de socialistas. Tocará al General Larrea Alba dividir a los socialistas con su famosa Vanguardia Revolucionaria que posteriormente forma al Partido Comunista en 1944 y asumirá el poder, por pocos meses, con el doctor Velasco Ibarra, para no volver a conquistarlo jamás.

LA RENUNCIA DE LOS HERMANOS
GOMEZ DE LA TORRE
El Coronel Teodoro Gómez de la Torre en Mayo de 1876 abandonó por motivos de salud la Comandancia Militar del Distrito de Guayaquil y fue reemplazado por el General Ignacio de Veintemilla Villacís, garciano que pasaba por liberal sin serlo, ya que su único título era la simpatía que derrochaba a mares.

El 15 de Junio de ese año se separó el Dr. Manuel Gómez de la Torre del Ministerio del Interior a causa de una polémica sostenida con el Gobernador de Tungurahua Dr. Francisco Montalvo, que terminó en la publicación de una carta de su hermano Juan mencionando que el Comisionado de Borrero para solicitar la dimisión del Ministro Gómez de la Torre, parece que aún no cumplía su cometido.

El tal comisionado era Pedro Fermín Cevallos también Ministro de Estado y esto hizo que Gómez de la Torre renunciara, Borrero le aceptó y agradeció, mas las relaciones entre ambos quedaron rotas para siempre. Posteriormente Borrero se quejaría de su amigo indicando que solo pasaba en el Ministerio rodeado de gentes y haciéndolas reír con chistes y anécdotas, teniendo el subsecretario que asumir el trabajo. Otros dijeron que fue pura envidia de Borrero, de la popularidad de su Ministro y no faltó quien aseguró que la rabia de Montalvo en su contra se debía a que Don Manuel, estando en París, se negó a acceder a uno de sus continuos sablazos de dinero. Sea como fuere, la salida de estos hermanos ocasionó un debilitamiento al gobierno y preparó la caída de Borrero meses después, por la traición de Veintemilla en Guayaquil.

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