..............................................................................................................................................................................................................
|
ALFARO
ACLAMADO EN MANABI
Veinticuatro horas después
los revolucionarios partían de Esmeraldas y
el 26 estaban fondeando en el estuario del Río
en Bahía de Caráquez. Con algunos jinetes
Alfaro envió armas al Coronel Centeno, antiguo
partidario suyo que operaba en la zona de Charapotó,
con otros rebeldes. Con esa ayuda Centeno entró
en Charapotó tras vencer la resistencia que
le oponía el Comandante Elias Castello, que
había llegado de Portoviejo con gente armada;
en la refriega murió Castello y se incendiaron
33 casas de la población, cuando los vencidos
les prendieron fuego antes de abandonarlas en manos
de las fuerzas liberales de ocupación.
Cuatro días demoró Alfaro en avanzar
sobre Portoviejo, tiempo suficiente que aprovechó
el Coronel César Quedes, jefe militar de la
Provincia, para levantar barricadas y abrir fosos
de defensa. El 1o. de Diciembre se inició la
famosa carga liberal sobre la capital; 400 arrojados
civiles improvisado en militares, contra dos regimientos
de línea debidamente armados y parapetados.
El combate adquirió por momento características
épicas pocas veces igualadas en la historia
nacional. La alfareada atacó a las ocho de
la mañana, de frente, con el pecho descubierto,
gritando ensordecedoramente y llevando bien en alto
el pendón rojo del Partido Liberal; una hora
después 36 cadáveres liberales mostraban
lo infructuoso de la jornada, 14 muertos experimentaron
los gobiernistas y siguieron dueños de la población.
LA GRAN BATALLA NAVAL
Como la situación cada vez
se complicaba más para el gobierno, Caamaño
decidió terminar de una vez por todas con la
insurrección, reuniendo la más terrible
armada jamás vista en el País para oponerse
al heroico Alajuela. Primero designó jefe a
su cuñado el Coronel Reinaldo Flores Jijón
y le entregó el mando de los siguientes buques:
El Nuevo de Julio, el Mary Rose, el Sucre, el Huacho
y el Victoria, además de tres vapores menores
que con el carácter de naves auxiliares convoyaban
las mayores. ¡Qué cosa!.
Reinaldo Flores preparó su plan de acción.
Cerca de Manta fue avisado por Guedes del infructuoso
intento liberal en Portoviejo y ya más tranquilo
y sabiendo que la situación en tierra se encontraba
dominada cobró ánimo y prosiguió
su marcha con el "Nueve de Julio" hacia
Bahía de Caráquez, donde fondeó
y esperó tranquilamente los acontecimientos;
pero un cañonazo indicó que la ciudad
estaba en manos de los rebeldes y poco después
observó con sorpresa que el "Alajuela"
se hallaba en puerto, circunstancias por demás
propicia —piensa— porque dicha nave no
podrá salir de Bahía sino con marea
llena, ya que con la baja tocaría fondo y encallaría.
¡Alfaro estaba embotellado!.
Como las naves menores de su flota se habían
quedado retrasadas por su escaso andar, Reinaldo Flores
decidió ir a inspeccionarlas para regresar
a las cinco de la tarde a Bahía de Caráquez,
hora en que las aguas de la alta marea podían
facilitar la salida del "Alajuela", Alfaro
lo recibió con dos cañonazos y a las
nueve de la noche, pasado el peligro de fuga. Flores
salió a buscar su flota, porque no se decidió
a atacar Bahía, regresando en la madrugada
del 5 de Diciembre de 1884; sólo que minutos
antes de arribar, el "Alajuela" había
partido con 72 valientes e inexpertos liberales en
busca de aventuras, decididos como estaban a abordar
cualquier nave enemiga, protegidos por la obscuridad.
Las naves no se toparon en el camino porque Alfaro
prefirió ir costeando y Flores gustaba abrirse
a la alta mar como medida de precaución. Así
pues, mientras los gobiernistas montaban guardia frente
a Bahía, el "Alajuela" enrumbaba
a la ensenada de Jaramijó huyendo, más
la suerte quiso que se topara con el vapor "Huacho"
de la armada del gobierno, que estaba fondeado frente
a dichas playas, esperando que pasara la noche para
reunirse con el "Nueve de Julio".
Era más de las doce cuando el "Alajuela"
abordó al "Huacho" con una hábil
maniobra náutica del Comandante Andrés
Marín, que hizo que ambas naves rozaran un
instante, aprovechando para unirlas. Alfaro disparó
en persona un cañonazo y se lanzó con
los suyos a la nave enemiga; los gobiernistas huían
en todas direcciones, unos se arrojaban al mar, otros
se entregaban prisioneros, los más oponían
resistencia. Su Comandante Froilán Muñoz
murió peleando y esto aumentó la confusión
de los suyos. Por último, uno de los tres vaporcitos
auxiliares que convoyaba al "Huacho", en
lugar de prestar apoyo emprendió una vergonzosa
fuga a Manta, a avisar a los demás.
El "Huacho" fue incendiado y puesto a pique.
Flores Jijón oyó el ruido de la batalla
y ordenó marchar a toda máquina contra
el intrépido "Alajuela" topando en
el camino con el vaporcito auxiliar, increpó
a la tripulación por su cobardía y continuó
la marcha con ellos, mientras Alfaro saboreaba la
victoria. De pronto el Comandante Marín le
avisó de la proximidad del enemigo, se ordenó
una concentración en el "Alajuela"
y se preparó la nave que aún medio incendiada
en la popa, estaba en posibilidad de oponer resistencia.
ULTIMA HAZAÑA
DEL ALAJUELA
Entonces Alfaro decidió embestir
al enemigo pero éste lo esquivó varias
veces;(1) de ambas partes se hacía fuego graneado,
Los liberales perdieron al inteligente Comandante
Andrés Marín a causa de un disparo de
fusil que le partió el cráneo. La situación
se tornó desesperada, el "Alajuela"
era impotente para abordar al "Nueve de Julio"
como lo acababa de hacer con el "Huacho"
y no podía seguir atacando porque el fuego
de popa había tomado cuerpo y amenazaba la
nave. ¿Qué hacer? No podía abordar
ni tampoco huir, sólo quedaba hundir la nave
en la playa de Jaramijó. Así se hizo
no sin antes recoger a una veintena de alfaristas
que aún seguían en el "Huacho".
Eran las tres de la mañana del día seis
de Diciembre de 1884 cuando Alfaro y los suyos se
arrojaron al agua y nadaron desesperadamente en busca
de una nueva oportunidad; pero antes, cuando ya todo
estaba perdido, frente a las llamas de su propia nave
y oyendo el silbido de las balas enemigas, el viejo
luchador tomó el cuerpo del Comandante Andrés
Marín y lo arrojó al mar.
En la playa y como loco gritó con toda las
fuerzas de sus pulmones: ¡Viva la Patria! y
unas mujeres curiosas del pueblo de Crucita que no
comprendían lo épico de la jornada,
al verlo, exclamaron: ¡Pobrecito, está
loco! y se echaron a llorar. (2)
(1) Andrés Marín y Gracia.
(2) Wilfrido loor aseguró que Alfaro estaba
borracho. .
Reinaldo Flores no persiguió a los fugitivos
pretextando que no tenía lanchas para ello.
Enseguida Alfaro y su gente se internaron por la selva
y allí vagaron casi tres semanas hasta que
se reunieron con Vargas Torres que permanecía
en Esmeraldas y el 17 de Febrero de 1885 se embarcaron
en Tumaco con destino a Panamá, para seguir
conspirando. ¡Once años más le
faltaba para entrar triunfante en Guayaquil!.
|
| ...................................................................................................................................................................................................... |
| << 1
2 Anterior |
|
|
|