TOMO II
 
 
 TOMO I
TOMO III
TOMO IV
     


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BATALLA NAVAL DE JARAMIJO
Después de la elección presidencial del doctor Plácido Caamaño y Gómez Cornejo ocurrida en 1884, el entonces joven Partido Liberal se situó en la oposición porque consideraban sus dirigentes que no era justo que el Ecuador siguiera en contra de las corrientes de pensamiento político que conmovían al mundo, encauzando a las naciones por senderos de libertad y progreso.

Entonces Alfaro viajó a Panamá y preparó la revolución. En agosto compró el buque mercante "Alajuela", haciendo aparecer como propietario a la casa comercial "Duque Hermanos". Federico Proaño finiquitó el negocio en Corinto (Costa Rica) pagando la suma de 25.000 pesos en una carta de crédito aceptada por el entonces Presidente de El Salvador General Rafael Zaldívar y 10.000 pesos al contado.

Inmediatamente Alfaro escribió al Ecuador solicitando el concurso de numerosos patriotas y recibió únicamente ofertas. El entonces próspero comerciante esmeraldeño avecinado en Guayaquil, Luis Vargas Torres, vendió la parte que le correspondía como socio de la empresa "Avellaneda y Vargas Torres" en siete mil pesos, los juntó a un dinero que la Asamblea Constituyente le había abonado por sueldos de la campaña de 1883 contra el gobierno dictorial de Veintemilla y lo entregó al viejo luchador, más un crédito personal por siete mil pesos contra el industrial ibarreño establecido en Milagro Rafael Valdez y Cervantes. Fue la única ayuda proveniente del país que recibió Alfaro en esa época y después de entregarlo todo Vargas Torres pasó a una decorosa pobreza.

SE COMPRAN LAS ARMAS PARA MORIR PELEANDO
Por eso días una banda de revoltosos comandados por el Gen. Benjamín Ruiz tomó el buque "Alajuela" con ánimo de utilizarlo contra el gobierno del General Cervera, pero fueron obligados a devolverlo aunque en tan malas condiciones que se necesitó bararlo en la ensenada de Taboga y someterlo a una prolija labor de reparación, no muy efectiva, ya que sólo le dio un andar de siete nudos por hora, que no es mucho. Los fusiles "Remington" se adquirieron bajo la garantía de los comerciantes istmeños Vallarino y Zubieta, también se logró un crédito de dieciséis mil pesos adicionales de la Casa Bancaria Brandon, que exigió un contrato de préstamo por el doble de la cantidad mutuada, para ser cubierto en el momento de pisar tierras manabitas un 60% y el resto al conquistar Guayaquil. Hubo que dejar como prenda mil fusiles que se habían destinado para apoyar a los liberales exiliados en el sur de Colombia y que pensaban invadir las provincias de Carchi y de Imbabura, en afán de debilitar al gobierno abriéndole dos frentes de combate.

El buque necesitaba piezas de artillería para entrar en combate y también se consiguieron tras numerosos intentos, a crédito y con optimismo.

Mientras tanto el Cónsul del Ecuador en Panamá señor Orfila, daba parte al gobierno de los ajetreos de los revolucionarios liberales, indicando que Roberto y Gumercindo Sepúlveda andaban en los preparativos de una invasión a las costas ecuatorianas, aunque sin precisar detalles. Fue necesario adelantar la partida porque la Cancillería presentó una formal protesta ante el gobierno colombiano, solicitando la prisión de los exilados en Panamá.

A TODA MARCHA. -
DESTINO: ECUADOR
Eran las 10 de la noche del sábado 14 de Noviembre de 1884 cuando el viejo "Alajuela", rebautizado con el nombre de "Pichincha", inició su gloriosa marcha. El 15 recogió Alfaro al Comandante Andrés Marín y a diez compañeros que lo esperaban en alta mar.

En el país ya todos sabían del viaje. El presidente Caamaño estaba en Guayaquil decididos a enfrentarse con Alfaro y su gente, declarados piratas por el encargado del Poder Ejecutivo, General Agustín Guerrero.

Frente al puerto estaba anclado el antiguo buque de guerra "Santa Lucía" rebautizado después de la caída de Veintemilla con el nombre de "Nueve de Julio" y se ordenó que eleve anclas y conduzca a la tropa veterana a Manabí donde era necesario reforzar los cuarteles. Nicolás Infante se alzó en Palenque y Manuel Antonio Franco en Esmeraldas, ambos proclamaron la Jefatura Suprema del General Alfaro. El país entero: Ambato, Daule, Latacunga, Vinces, Balzar, Tulcán siguieron el ejemplo de Esmeraldas y Palenque, pero Caamaño no era ningún pintado en la pared y devolvía golpe por golpe, sin perder terreno, implacable, sagaz, temible.

EL PRIMER ENCUENTRO
El 17 de Noviembre los barcos del gobierno (El Sucre y El Nueve de Julio) rebasaron la línea equinoccial y patrullaban separadamente las costas de Manabí y Esmeraldas en espera del Alajuela, que venía confiadamente a un encuentro fatal por la disparidad de fuerzas. El 20 es divisado el Alajuela por Nicolás Bayona, Capitán del Nueve de Julio, que oteaba el horizonte con potentes largavistas. Como la nave del gobierno desarrollaba diez nudos por hora y la de Alfaro sólo siete, pronto estuvieron muy próximas, circunstancia que fue aprovechada por los liberales que, de perseguidos, dando una vuelta en redondo, se tornaron en perseguidores, tratando de embestir a la nave del gobierno con la proa, aun con riesgo de que ambas embarcaciones se fueran a pique.

La medida era valiente aunque desesperada y se repitió por Cuatro ocasiones. Bayona, como táctica de combate, esquivaba en cada oportunidad la embestida, permitiendo que el Alajuela pasara rozando al Nueve de Julio y tratando a continuación de hundirlo a cañonazos. El fuego era graneado en ambos bandos. En el Atajuela se encasquilló la ametralladora y sólo se oían el disparo de los fusiles Remington. Dos horas después Bayona se retiró con dirección a Guayaquil permitiendo que Alfaro arribara victorioso a Tumaco, donde fue aclamado.

Se había vencido el primer obstáculo, ya estaban los revolucionarios en tierra firme donde pudieron reparar el casco de la nave que estaba averiado y comprar seis toneladas de carbón con lo que el 23 fondearon en Esmeraldas y se aprovisionaron de comestibles.

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