TOMO
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SEXO
DURANTE LA CONQUISTA
El discutido régimen de las Encomiendas
indígenas solo tuvo en la costa ecuatoriana
una aplicación parcial y breve durante el siglo
XVI, por las graves epidemias de viruelas que azotaron
estas regiones, sobre todo en 1599; pero si efímera
fue su existencia, no por ello pasó desapercibido
en nuestra historia, pues las Encomiendas se crearon
para evitar los abusos de la sádicas y codiciosas
autoridades. El 28 de Enero de 1536 se prohibió
marcar con hierros candentes a mujeres y niños,
bajo ningún pretexto, so pena de perder oficios
y haciendas. El 30 de Mayo de 1541 se prohibió
a las autoridades llevar a sus casas a las mujeres
indígenas, casadas o solteras, para su servicio.
En Octubre de 1549 se prohibieron los trabajos forzados
de mujeres y también que jueguen naipes o dados,
ingieran bebidas alcohólicas o contraigan vicios
que mermen su virtud, pues con la llegada de los españoles
habían degenerado las costumbres sexuales,
tornándose promiscuas.
Los indios practicaban la homosexualidad en alto grado
como lo prueban numerosos testimonios precolombinos;
otros eran polígamos en exceso, alcanzando
tal prebenda en premio a servicios distinguidos en
el campo de batalla y sus mujeres no por eso se sentían
postergadas, dada la desigualdad numérica existente
entre los sexos.
Los indios llanos eran monógamos a la fuerza
y podían ser casados o concubinos. Los primeros
se unían a sus compañeras en vistosas
ceremonias. Los concubinos vivían libremente
pero con los mismos derechos y obligaciones de los
casados, castigándose el adulterio en ambos
casos. El divorcio era concedido con gran facilidad
aunque no gustaba pues constituía una prueba
de fracaso sexual. Las mujeres podían ser regaladas
como sucedió en Méjico con la famosa
"Malinche", entregada a Cortés por
el Cacique de Cempoala, quien informó que era
hija de "Caciques de muchas tierras y siervos",
esclavizada por causa de una guerra ocurrida años
antes.
La esclavitud era conocida y practicada en casos de
guerra, pero también hubo esclavos por conveniencia
y otros por deudas, recuperando su libertad al tiempo
de pagarlas con servicios personales. Es difícil
explicar si los hijos de esclavos por guerras nacían
libres o esclavos; por la conformación tribal
de los indígenas, se cree que dichos hijos
nacían libres y procreaban en libertad.
El regalo de mujeres no entristecía ni apocaba
a nadie pues tal regalo significaba una contraprestación
en quien lo recibía al iniciar la relación
sexual y estando el concubinato admitido y legalizado
como el matrimonio ¿Qué de raro tenía
el regalo? De allí se explica el éxodo
de indígenas costeños hacia el centro
y norte, a través de los bosques de Daule,
las vegas de Balzar y las montañas de Santo
Domingo, para escapar del duro e incomprensible sistema
sexual español que imponía el matrimonio
monogámico cuando los conquistadores practicaban
los más desenfrenados excesos sexuales. Del
Cap. Sebastián de Benalcázar se conoce
que en su recorrido por tierras de América
dejó más de 6 hijos ilegítimos
en otras tantas mujeres indígenas y con este
ejemplo ¿Qué varón indígena
podía sentirse feliz practicando la monogamia
impuesta por los evangelizadores y encomenderos? Por
eso los Chonos huyeron para conservar su libertad
sexual y hoy forman las tribus de los indios Colorados
que no existía en la zona de Santo Domingo
para la época de la conquista, pues se formó
después.
Con las tribus de la costa marítima ocurrió
algo muy diferente. Su régimen de producción
económica era inconveniente para el conquistador,
enseñado a obtener abundantes frutos de la
rica economía de hacienda. Esos indios solo
poseían los frutos del mar, difíciles
de ser guardados y trasladados, pues se podrían
enseguida. De allí es que pudieran escapar
a la codicia española, que los dejó
libre del pesado yugo de su autoridad y practicando
sus costumbres sexuales ancestrales en la pobreza
y aridez de sus tierras aledañas al mar. Esos
"cholos" no sufrieron una aculturización
inmediata, conservándose hasta la presente,
mas o menos puros.
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