TOMO I
 
 
 TOMO II
TOMO III
TOMO IV
     


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QUITO LUZ DE AMERICA
Por el tratado de Tilsit Napoleón recibió de las grandes potencias la autorización para intervenir libremente en los asuntos internos de España. A la sazón gobernaba la metrópoli el poco inteligente Carlos IV teniendo de Ministro General al ambicioso Manuel Godoy, recientemente creado Príncipe de la Paz, y ambos accedieron a las pretensiones del francés, permitiendo que sus ejércitos atravesaran el territorio español con destino a Portugal. Emperador había declarado vacante el trono de dicha nación, dividiéndola en tres partes, a saber: El Norte para el joven Rey de Etruria; el Centro que se reservaba el insaciable corso y el Sur había sido generosamente cedido al propio Godoy para que se prestara al juego.

Pero el asunto no era tan sencillo como se pensaba, entrañaba la pérdida de la soberanía española y el país se vio ocupado por varios ejércitos de gran experiencia que convirtieron al Rey y a su privado en prisioneros al servicio de Napoleón. Esto lo comprendió Godoy y aconsejó al Rey el exilio a América, idea que fue rechazada de plano por los madrileños que impidieron la salida de la familia real, obligando a Carlos IV a abdicar en favor de su primogénito el Príncipe de Asturias, luego Fernando VII.

El Emperador se negó a reconocer al nuevo soberano y este y su padre se trasladaron a Bayona a conferenciar con Napoleón y en una entrevista ambos abdicaron en su favor cediendo sus derechos al trono.

Tanta ignominia hizo que algunos peninsulares establecieran Juntas Supremas de Gobierno para oponerse al dominio francés en España, con lo que se inició la guerra de liberación que terminaría años después con el triunfo de los valientes patriotas que se negaron a reconocer a Napoleón como supremo decidor de los destinos de la Madre Patria.

ANTECEDENTES A LA INDEPENDENCIA
Uno de los primeros criollos perseguidos y apresados por las autoridades debido a sus ideas fue Eugenio Espejo, doctor en Medicina y sabio para la época, ejemplo de lo que puede conseguirse con la ambición puesta al servicio de los más nobles ideales. Su tarea por la emancipación quiteña comenzó en 1787 con la publicación del opúsculo, "El Retrato de Golilla", que satirizó a los gobernantes retratando sus vicios y defectos.

LA CONSPIRACION
El día 9 de marzo de 1809 el Asesor General de Gobierno Dr. Manzanos mandó a capturar a un numeroso grupo de quiteños encabezados por Juan de Dios Morales, Juan Pío Montúfar, el Dr. Manuel Rodríguez de Quiroga, el Capitán Juan Salinas, Nicolás de la Peña y Maldonado y el Presbítero José Riofrío. Se los acusó de intentar tomarse el poder en detrimento de los sagrados intereses de la monarquía. La causa fue iniciada y se nombró Promotor Fiscal al Dr. Pedro Muñoz, de probada solvencia realista, pero habiendo los conspiradores negado cualquier participación, sobornaron a uno de los pasantes del Juzgado y a poco andaban los comprometidos en libertad, esperando mejor ocasión para dar el golpe, que se presentó el día Jueves 9 de agosto por la noche, en casa de Manuela Cañizares, a donde habían concurrido algunos notables bajo el pretexto de servirse bebidas alcohólicas, jugar tresillo y departir a los acordes de una bien tocada mandolina.

La señora Cañizares poseía algunos bienes de fortuna heredados de sus mayores, que a su vez descendían de los primeros pobladores de la ciudad en el Siglo XVI. No había contraído nupcias y vivía en una amplia y espaciosa morada en la casa del sagrario y en compañía de una hermana menor, recibiendo esporádicas visitas del Dr. Quiroga, quien si era casado en Chuquisaca pero tenía años de separado.

Esa misma noche salieron a comprometer los batallones los Comandantes Ignacio Zaldumbide y Juan Salinas, y con destino al Palacio el Dr. Antonio Ante, quien cambió la guardia en nombre de la Junta Soberana de Quito y apresó en sus habitaciones al viejo y achacoso Manuel Urries, Conde Ruiz de Castilla, que gobernaba la Audiencia desde el lo. de Agosto de 1808 en que hizo su entrada en Quito.

A las seis de la madrugada del 10 de Agosto se vio en la Plaza principal un gran concurso de gentes que vivaban a la Junta Soberana y daban gritos por la libertad. Poco después se apresó al resto de las autoridades, cayendo detenidos el Asesor General Manzanos, el Colector de Rentas Sáenz de Vergara, el Comandante Villaespesa, el Administrador de Correos Vergara Gabiria, el Regente de la Audiencia Bustillos, el Oidor Merchante y unos pocos militares "godos" que resultaban sospechosos.

A las diez de la mañana se reunían los próceres en la Sala Capitular del Convento de San Agustín y allí, rodeados de pompa y boato, acordes con la solemnidad de las circunstancias, proclamaron Presidente a Juan Pío Montúfar, Vicepresidente al 0bispo de Quito Dr. José Cuero y Caicedo, y Secretarios a los Doctores Manuel Rodríguez de Quiroga, Juan de Dios Morales y Juan de Larrea y Villavicencio, siendo designado Vicente Alvarez, Secretario Particular del Presidente.