TOMO I
 
 
 TOMO II
TOMO III
TOMO IV
     


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NOBLEZA Y BURGUESIA
La característica del antiguo régimen fue el predominio de la nobleza en los órganos administrativos del estado y en los municipios que ocupaba en su totalidad, asesorándose con profesionales de la burguesía quienes tenían posiciones secundarias. Los nobles usufructuaban las instituciones y hasta determinados servicios públicos estaban ligados a diversas familias. Así por ejemplos, los Arbeláez fueron Correos Mayores de Irún, los Pareja, Alfez Reales del cabildo de Guayaquil, los Carvajal de Chile Correos Mayores de las Indias, posición que luego cambiaron por el Ducado de San Carlos con grandeza de primera clase, etc.

Al iniciarse el siglo XVIII el campo y la ganadería pertenecían a la nobleza casi siempre favorecida por el estado con exenciones de impuestos, pero, habiendo surgido numerosos inventos que revolucionaron la producción con el devenir de las ideas de los Enciclopedistas franceses y el crecimiento de la economía liberal, la situación cambió radicalmente, pues estos nuevos grupos empezaron a tomar posiciones y al producirse la revolución Francesa de 1789, España había reformado los Consejos de Indias, de Castilla y de Hacienda, colocando hidalgos burgueses en reemplazo de nobles titulados. También, Carlos III, el rey liberal, había alejado a los Colegiales, nobles graduados en los Colegios Mayores, de los cargos directivos de la política.

Para 1770 dicho rey había dictado la ordenanza por la que se dispuso que las ocupaciones industriales, comerciales y económicas (no las artesanales) eran compatibles con la condición de hidalguía. Un año después creo la Real y Distinguida Orden de Carlos III con las mismas prerrogativas que tenían las cuatro tradicionales Ordenes Nobiliarias españolas (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa) pero cuya divisa "Virtute et Mérito" rompía el viejo sistema de pureza de sangre y cristianía vieja y permitía el ingreso de cualquier persona honorable, que por su acrisolada conducta, talento y méritos se hiciera acreedora a tan señalado premio y condecoración.

Carlos III fue un representante distinguidísimo del despotismo ilustrado y el que puso las bases de todas las reformas que después se produjeron en España, innovó el sistema legislativo y económico con la creación de nuevos organismos como las famosas "Escuelas de la Concordia" y "Las Sociedades de Amigos del País"; inició la reforma agraria que originó la pequeña propiedad rural, anotándose que el único sitio donde no se aplicó esta reforma fue en Andalucía, pues muchos de sus parajes eran considerados semidesérticos y poco productivos.

Sin embargo, se trató de incorporar esa zona con las famosas repoblaciones del Conde de Aranda, Olavide y el Conde de Casa Gijon en Sierra Morena.

Para 1809 los criollos americanos rompieron el esquema político tradicional apropiándose del gobierno en Quito y en Chuquisaca con el propósito de preservar la monarquía española bajo el nuevo tinte de constitucionalidad. Entonces surgieron dos bandos, los tradicionales que deseaban prolongar el antiguo régimen absoluto de gobierno monárquico y que después se han llamado en España con diferentes nombres tales como Carlistas, Legitimistas, Ultramontanos, Conservadores, Tradicionalistas y Falangistas; y los Liberales o Constitucionalistas que limitaban el gobierno con una Constitución y una Asamblea, Convención de Notables o Padres de la Patria, formada por miembros de la burguesía. Después surgirían los republicanos que tomaron el puesto de estos últimos, aunque por corto tiempo.

En 1810 Carlos Montufar llegó a Quito y pretendió una monarquía constitucional para evolucionar después a una república aristocrática o de elites. Olmedo en 1820 ambicionó esto último, coincidiendo con Bolívar; no así San Martín que siempre pensó que mejor sería una Monarquía constitucionalista. Hacia 1825 se formó en Bogotá el partido liberal o Santandereano para frenar la dictadura de Bolívar, aunque en esencia, ambos caudillos republicanos aristocráticos, se diferenciaban únicamente por razones de subjetiva índole personal.

En Guayaquil, puerto abierto al comercio internacional del cacao, las familias se dividían por su origen en tradicionales o antiguas y en recién llegadas de España y por su actividad en productoras y comercializadores del cacao o lo que es lo mismo en terratenientes agrícolas, mercaderes y compradores.

Estas cualidades las unían o diferenciaban. Los vascos eran comerciantes recién llegados en su mayor parte y se casaban entre ellos. A este grupo pertenecían los Santistevan, Lavayen, Llaguno, Garaycoa, Urbina, Cortázar, Requena, Larrea, Lamar, Elizalde, Izaguirre, Echanique y a su lado estaban los Larrabeytia, Arteta, Aspiazu, Antepara, Llona e Icaza. Los andaluces provenían de Sevilla y Cádiz y formaban un fuerte núcleo comandos por los Tama, Matheus, y Amador con ramificaciones en Portovelo, Veraguas, Cartagena, Sevilla y Cádiz, que hacían de despachadores, banqueros y embarcadores y siempre estaban listos a ayudarse.

Las familias tradicionales, muchas de ellas afincadas en el valle de San Francisco de Baba, tenían hermosas y ricas propiedades que producían "cacao de arriba", el mas amargo y de más fino bluquet y por lo tanto el más apreciado en el exterior, también tenían haciendas en la vegas del Daule, en los bajos de Samborondón, en las lomas de Santa Lucia, en los llanos de Yaguachi y en los campos de Balzar, lo que hoy se llama la Cuenca del Guayas y eran numerosas, pero como sus miembros no salían al exterior, se dejaban dominar de las nuevas, sobre todo en el Cabildo. A este grupo pertenecían los Aviles, Noboa, Gómez-Cornejo, Moran de Butron, Aguirre, Plaza, Vera, Vergara, Yépez, Cepeda, Ariscún – Elizondo, Erazo, Arzube y Mariscal. Sin embargo en Guayaquil, nada fue determinante y cuando los lazos del amor se unían, se producían sorpresas y conflictos entre estos grupos, zanjados a base de compresión y buena voluntad.

Al final de la colonia la riqueza se daba en Guayaquil por el número de transacciones comerciales, más que por la propiedad de la haciendas y los obrajes como sucedía en Quito.