TOMO
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MINAS
DE ZARUMA
Ahora que andamos de minería
cabe mencionar que las minas de oro de la Villa de
San Antonio del Cerro rico de Zaruma fueron conocidas
y explotadas desde las épocas prehistóricas
por los naturales de esos contornos que se beneficiaban
de las entrañas del cerro y cavaron siete túneles
superpuestos que aun se pueden apreciar parcialmente,
pues los tres más profundos se encuentran inundados
e inutilizados para siempre.
Entre los más antiguos datos que se tienen
de esa mina está el de la coronación
de Huayna Capac, tomado de un raro infolio iniciado
en 1539 en el Cusco y abandonado años después
en Huanuco, donde se cuentan los bailes y festejos
realizados con tal motivo. "Y a medida que el
pueblo bebía se acercaban muchos danzantes
a saludar al Inca, formando grupos de hasta cien parejas
de ambos sexos que cogidos de la mano entonaban mitológicas
melodías heredadas de sus antepasados. Las
mujeres obsequiaron al Emperador diversas flores y
los hombres objetos de oro extraído de las
minas del Marañón. Los Chinchasuyos
del norte formaron seis grupos de a cuatro y entonaron
dos melodías: El Chimpu— raso (Chimborazo)
o cerco de nieve y el Turo — Manya o Arco Iris.
Las mujeres estaban ataviadas con elegantes tupus
conocidos como Pichonchas, obsequiados a Huayna Capac
con esmeraldas extraídas de Manta y dijes de
oro de Zaruma y Chinchipe."
Sin embargo nada se conoce sobre la población
de Zaruma, suponiéndose que si sus riquísimas
minas estaban explotadas debió existir como
agrupación humana en algún sitio de
los alrededores. El historiador Alfonso Anda Aguirre
indica que la fundó en 1560 el Cap. Juan Salvador
Román. Para 1593 fue elevada a la categoría
de Villa por Cédula de Felipe II y en la República
se la declaró ciudad.
Román era madrileño y llegó casado
con Inés de Baeza, además de fundar
Zaruma y explotar varios asientos mineros fue Teniente
de Corregidor y falleció muy anciano pues aun
figuraba en 1622. Otro vecino distinguido fue Rodrigo
de Arcos que con trescientos indios puruhaes conciertos
explotó el cerro utilizando una maquinaria
moledora fabricada en Cuenca. El oro zarumeño
era blanco pues contenía mucha plata.
La maquinaria le costó a Arcos 6.000 pesos
de oro pero aumentó sus ganancias. Los indios
sacaban como promedio 218 pesos en oro cada noche,
según informaba Alfonso Sánchez Cabrera,
Corregidor de Cuenca, en una relación al Rey.
Arcos estuvo algún tiempo en Zaruma y luego
pasó a Cañaribamba donde abrió
la mina "Nuestra Señora del Rosario"
a base de quince vetas de oro descubiertas por casualidad.
Entonces tardó un año en construir una
gigantesca acequia para lavar el metal. Poco después
le compró a Bartolomé Núñez
sus minas y hasta llegó a extender sus propiedades
a Catacocha. Para 1592 era el español que más
tejos de oro guardaba en las bodegas de su casa pero
no era avaro y se desvivía por ayudar a los
caminantes pobres, a los monasterios y a las viudas.
En 1581 el Obispo de Quito, Fray Pedro de la Peña,
al pasar por Zaruma declaró que "había
conocido el infierno" pues de 60 españoles
y mestizos solo 6 eran casados y los demás
andaban sin mujeres de ley pero con dos o tres arrimadas
en las que procreaban familias y abandonaban enseguida.
Hacia 1587 hubo una tremenda peste de viruelas que
terminó con la mayor parte de los indios mitayos.
Las monedas fueron escondidas y nadie compraba nada.
Las enfermedades comenzaban a presentarse por falta
de aseo e higiene personal pues el clima frío
y la falta de agua impedía los baños
frecuentes. Los blancos sufrían del mal venéreo
pero en mayor grado de elefentiasis y lepra y aun
hoy es común ver este tipo de enfermos en esas
regiones.
Para comienzos del siglo XVII (1600) las vetas de
Zaruma empezaron a empobrecer pues no eran muy profundas,
algunos vecinos emigraron a otras comarcas y el Rey
Felipe III en 1608 aprobó el uso de negros
esclavos para reemplazar a los indios muertos, señalando
el sitio "Puerto Bello" (Portovelo) para
que los mercaderes de la región se proveyeran
de "esta clase de objetos".
Sin embargo todavía quedaban vecinos de importancia.
Juan de Montesdeoca obsequió en 1623 a Felipe
III una banda esmaltada y adornada con 160 esmeraldas
pequeñas dentro de una caja de plata finamente
cincelada. Los lojanos no quisieron quedarse cortos
y ese mismo año enviaron a Madrid 7.346 pesos
y dos reales en tejos de oro de 15 centímetros
de largo por 10 de ancho y 6 de espesor.
Con motivo de las invasiones piráticas 18 zarumeños
fueron reclutados a la fuerza y traídos a Guayaquil
por los Oficiales Reales, como simples soldados. Esto
ocasionó una protesta de ese Cabildo. En lo
demás la vida era monótona y aburridísima
en esa Villa pues solo habla una pulpería donde
los vecinos se reunían por las tardes en insípidas
tertulias. En las casas nunca faltaba una vihuela
para alegrar el ambiente. La agricultura estaba poco
desarrollada y las viandas se traían a lomo
de mula de sitios distantes, saliendo altos sus precios
para la mayor parte del vecindario.
El laboreo comenzaba a las seis de la mañana.
A las diez se descansaba y por la tarde se regresaba
a las minas trabajando entre las dos y cinco que se
retiraban todos a dormir. Los jornaleros ganaban un
tomin y medio por día y de allí les
sacaban el tributo al Rey. Cada indio estaba obligado
a dormir con su cuadrilla por el tiempo que duraba
la mita, que generalmente era de dos meses. Si se
entremetía en las cuadrillas vecinas era azotado.
Los jefes de cuadrilla blancos o mestizos estaban
impedidos de permitirse granjerías y demasiadas
confianzas sopena de caer en el cepo de brazos y piernas;
así se cuidaba a las mujeres de los trabajadores.
El acarreo del mineral se hacía con mulas y
hasta se pensó en traer algunas llamas del
Perú pero no pasó de proyecto. Nadie
cargaba mineral porque había el peligro de
rodar por el cerro.
Hoy Zaruma es la primera productora de café
del país y tiene otras entradas por concepto
de sus industrias de caucho. Como ciudad es una verdadera
joya colonial enclavada sobre siete pisos abandonados.
En Zaruma menudean los Valarezo, Ramírez, Galvez
Gallardo, Romero Moscoso y Román que sienten
la grandeza de un pasado esplendoroso. A principios
del presente siglo "The South American Development
Co." inició sus actividades en Portovelo
y Zaruma y trabajó esa zona hasta los años
60. Hoy lo hace una compañía nacional
organizada por el gobierno, tal parece que la tierra
zarumeña aun tuviera mucho que entregar al
hombre que la trabaja.
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