TOMO I
 
 
 TOMO II
TOMO III
TOMO IV
     


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FUNDACION DE SAN MATHEO
El Capitán Pablo Durango Delgadillo, Corregidor de Otavalo, fue el que mayor éxito alcanzó en esas expediciones pues en 1611 fundó en la costa el puerto de San Matheo, que desde sus inicios logró un marcado progreso; pero el Virrey del Perú, Principe de Squilace, temiendo que los corsarios que merodeaban por el Pacífico, se hicieran de el, dispuso la suspensión de los trabajos y aunque la villa aun subsiste, únicamente es una caleta de marinos y pescadores, sin mayor importancia.

Durango Delgadillo también es coautor de un célebre camino que iba de Quito al Pacífico, abierto por los frailes mcrcedarios, en plena selva. Durango Delgadillo lo amplió considerablemente y colocó postas para el servicio de aprovisionamiento y correo.

NECESIDAD DE UNA NUEVA VIA AL MAR
Negadas las posibilidades de una conexión directa al mar cuando el trazo de Durango Delgadillo quedó cerrado, el Presidente de la Audiencia Dr. Miguel de Ibarra, dispuso la fundación de una nueva población hacia el norte y en plena sierra, que sirviera de avanzada y tambo. Así nació la actual ciudad de Ibarra, capital de la Provincia de Imbabura, que se fundó en el camino que utilizaban los misioneros para internarse a la selva y que comenzaba en tierras de Caranqui, bajaba por las estribaciones de la cordillera en plena hoya del río Chota, desembocaba en el río Mira y por fin salía hacia el Pacífico en el sitio llamado de San Lorenzo, hoy convertido en puerto. Esta vía fue utilizada a fines del siglo pasado para trazar el ferrocarril Ibarra - San Lorenzo que tantos quebraderos de cabeza ocasionó hasta hace poco.

Dos eran los motivos que impulsaban a las autoridades españolas a colonizar la provincia de las Esmeraldas, uno era el comercio, puesto que el libre tránsito al mar abriría enormes posibilidades mercantiles a la ciudad de Quito, abaratando las provisiones ultramarinas; otro era el minero, porque se creía que en esas zonas existían enormes yacimientos de oro, platino y esmeraldas, pues en los bancos auríferos del río Cayapas y casi a flor de suelo se encontraban pepita de oro y hasta de platino, que entonces se consideraba oro de baja calidad y precio, por su color gris blanquinoso, poco atractivo para el gusto de esa época.

El Sabio Teodoro Wolf en su Geografía y Geología del Ecuador manifestó en 1892 que había encontrado una proporción de tres a uno entre la cantidad de oro y platino que anualmente se obtenía de los lavaderos esmeraldeños, pero que por ignorancia de los negros de la región, las laminas y pepitas de platino se lanzaban fuera del cedazo, por feas e inservibles, mientras que las de oro se guardaban para su venta. Este oro esmeraldeño era del más puro del mundo,

NEGOCIACIONES DE DURANGO CON LA REAL AUDIENCIA
Mientras el Virrey Squilace finalizaba su periodo en Lima, Durango Delgadillo bastante empobrecido por el trazo del camino a las Esmeraldas, gestionaba ante la Audiencia de Quito, a fin de conseguir la Gobernación de la zona, que al fin le fue concedida. Posteriormente y gobernando el Perú el Marques de Guadalcázar, celebró un contrato para abrir nuevamente esa vía; mas, a último momento, surgieron complicaciones y la Audiencia lo reemplazó con el Capitán Francisco Pérez Menacho, que no llegó a actuar, traspasando sus derechos a Juan Vicencio Justiniani de Panamá y éste a Hernando de Soto Calderón, que cambió el rumbo original y al final nada hizo.

TRABAJOS DE PEDRO VICENTE MALDONADO
Muchos años después y en tiempos del Marqués de Castelfuerte, Virrey del Perú, un noble riobambeño llamado Pedro Vicente Maldonado solicitó al Presidente de Quito, Dionisio de Alcedo y Herrera, el necesario permiso para volver a abrir un camino, esta vez de herradura, para el paso de mulares entre Quito y el mar.

Alcedo por ser hombre de gran cultura vio en Maldonado al hombre preciso para empresa tan arriesgada y costosa y le brindó todo su apoyo, además de las preeminencias y mercedes requeridas. Maldonado puso el dinero, los hombres y su persona.

El 16 de Abril de 1728 firmaron el respectivo contrato y las obras duraron siete años. Al mismo tiempo Maldonado hacía mediciones y hasta llegó a trazar una "Carta Geográfica de la Provincia de Quito y sus adyacentes" que le sirvió para ingresar a las Academias de Ciencias de Paris y Londres. Igualmente el Rey Felipe V de España lo designó Caballero de la Llave de Oro y Gentil hombre de Cámara.

FATIGAS EN EL CAMINO A ESMERALDAS
La construcción de esta vía de herradura fue una de las más arduas tareas que se ha emprendido en el país. Maldonado gastó casi toda su hacienda en la empresa debido a que dejó sus propiedades abandonadas y sin trabajadores.

Maldonado circulaba entre ellos repartiendo tabaco, ayudando con pico y lampa, infundiéndoles ánimo e inspeccionándolo todo. Al fin, en 1753, logró ver coronado su esfuerzo desde Cotocollao hasta la desembocadura del río Santiago en el Pacifico.

SU BIOGRAFIA
Fueron sus padres Pedro Atanasio Maldonado y Sotomayor. Teniente de Corregidor de Riobamba y Caballero de Alcántara e Isidora Palomino y Flores. Realizó sus estudios en el Seminario de San Luis de Quito, aficionándose a las matemáticas con su hermano José que era mayor que él y ejercía el Curato de Latacunga. A la llegada de los Académicos franceses acompañó a Charles de La Condamine en su viaje al oriente, llegó a las riberas del Amazonas y salió para Europa, Las más importantes instituciones científicas lo acogieron en su seno. Visitó Portugal y España, pasó a Francia e Inglaterra y al regreso tocó en Madrid. En un segundo viaje a Londres en 1748 murió en la flor de su edad, cuando aun su Patria podía esperar mucho de su genio.

Fue un autodidacta porque sin libros y mayormente sin profesores logró cultivarse por intuición, hasta colocarse a la altura de las más altas mentalidades científicas de su tiempo en Europa.

Al ocurrir su muerte el camino se fue destruyendo por el abandono y la ineptitud de las autoridades que nunca comprendieron ni valoraron suficientemente el esfuerzo desplegado.

LA SOCIEDAD ECONOMICA DE QUITO
Casi un siglo después, en 1821, Juande Larrea y Villavicencio presentó a la Sociedad Económica de Quito un proyecto de colonización para establecer un puerto en Esmeraldas. El discurso se imprimió en Guayaquil, por V. Duque, ese mismo año, pero no lograron coronarse tan sanos propósitos. Posteriormente otro quiteño, el Dr. Pedro Moncayo y Esparza, trató de interesar a sus conciudadanos en la colonización de Esmeraldas pero fracasó como Larrea; sin embargo, la semilla sembrada por los frailes mercedarios y aumentada por Maldonado, empezó a rendir frutos en este siglo y hoy Esmeraldas es una provincia rica en todo género de productos, con caminos amplios y gran afluencia turítica.

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