TOMO I
 
 
 TOMO II
TOMO III
TOMO IV
     


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MATA UN LAGARTO CON UN PALO
Fray Antonio Vásquez de Espinosa en su "Compendio y Descripción de las Indias Orientales" relata que una mañana en que doña María tomaba su baño, desnuda, en el río Daule, fue avisada con grandes voces para que saliera, porque un enorme lagarto se le aproximada por atrás y anticipándose al banquete lucía en sus pestíferas fauces una mueca de profundo agrado.

Doña María, sin pensarlo dos veces, nadó a la orilla y presa de pavor saltó a tierra; pero, pasado el susto inicial, regresó al agua provista de un palo de mas o menos una vara de largo y enfrentó a la fiera, que no se amilanó. La lucha fue intensa y ante casi un centenar de espectadores, que temblaban por la triste suerte que le esperaría a la Cacica si no ganaba a su oponente.

I frente a frente, la bestia y la bella, ésta última le introdujo el palo en las fauces abiertas, a manera de estaca, sujetándolo con todas sus fuerzas para impedir que se librara de él y así se estuvo en tensión, sin aflojar, hasta que el animal se empezó a cansar y aflojó, siendo obligado a voltearse, a tragar líquido y a morir.

Los presentes no podían dar crédito a sus ojos. ¡Una mujer matando a un lagarto! y algunos hasta quisieron entrar a auxiliarla pero ella se opuso tenazmente, pues no quería compartir su victoria con nadie. Demás está decir que fue vitoreada sin fin y que por esta hazaña ha quedado su memoria aureolada por siempre.

¡Ah, se me olvidaba, claro que es solo un pequeño detalle, pero vale la pena que lo sepan: doña María pesaba casi doscientas libras y tenía fuertes músculos...!

SU GENEROSIDAD ERA PROVERBIAL
Ya se ha indicado que las rentas del Cacicazgo de Daule estaban muy disminuidas pero en cambio ella era propietaria de extensas arboledas y sembríos que la hacían rica. Casi siempre donaba gran número de alfajías para la construcción de los navíos reales. Para la expedición militar del Capitán Andrés Contero y su yerno Martín González de Carranza contra las tribus de Esmeraldas, mantuvo a su costa a un soldado armado y a caballo, dándole de comer y dormir a la tropa en su ida y regreso, que fue aparatoso.

En 1599 compró a la corona el Cacicazgo de los Indios Quijo - Daules en 500 patacones de oro. El Virrey Marqués de Salinas legitimó dicha negociación que tuvo como antecedente un reclamo presentado en su contra por Domingo Banepo. Igualmente en 1629, cuando murió en Daule Domingo Huacón, Cacique de los Yancos, obtuvo del Corregidor de Guayaquil, Francisco Pérez Navarrete, que le adjudicare dicha parcialidad, aumentándola a sus dominios y extendiendo su gobierno a lo ancho y largo del rio Daule en el actual cantón de su nombre.

UN LEGULEYO EN LA FAMILIA
Para 1631 la dicha doña María había fallecido pues ese año figuraba un hijo suyo llamado Juan Caiche como Cacique de Daule, Quijo-Daule, Yanco, etc. abogando por los derechos de sus vasallos indígenas, que aunque ya no eran muchos por haber sido diezmados por las pestes de viruelas que azotaron este continente de norte a sur, gemían en la opresión y en la desigualdad con que los trataban los blancos.

Caiche convocó a comicios dauleños y obtuvo la representación ante el Cabildo de Guayaquil para alcanzar las exenciones que esperaba. El protector de naturales Benito Cisneros de Mendoza terminó dándole la razón y extinguió la mita y el concertaje a que estaban obligados los indios de Daule en la real fábrica de aguardiente y tabaco, así como también a trabajar de chasquis, esto ultimo era muy peligroso por la cantidad de fieras que existían por la selva y que en algunas ocasiones habían devorado a los correos.

EL HIJO RESULTA AUMENTADO Y CORREGIDO
Al morir don Juan le heredó su hijo mayor llamado Tomás Caiche, quien ya no era muy joven. Este Tomás se había iniciado como aventurero en sus años mozos trabajando en los astilleros de Guayaquil. De él se decía que siendo muchacho había escapado de la casa paterna para Guayaquil, después siguió a Lima, centro de la elegancia de la época, ciudad en la que los nobles andaban en carrozas y acostumbraban fiestas de mucho boato.

Allí trabajó de Cabo de escuadra de Infantería en la Compañía de Naturales de Lima, luego siguió como Alférez y Capitán en la de Forasteros, de donde salió con letras de buena conducta para retornar al fin a Guayaquil, ingresando al gremio de Carpinteros de ribera donde llegó a Jefe y Maestro.

Hacia 1685 estaba nuevamente en Daule en pacífica posesión de sus dominios y fue sorprendido por una orden del Corregidor Domingo de Iturri Gaztelú, quien había posesionado en el Cacicazgo de Yanco a Miguel Saracualla, hijo de Tomás de Saracualla y de Pascuala Ana, nieta ella de Miguel Huacón fallecido en 1629 ejerciendo el Cacicazgo de los Indios Yancos como ya se vio.

CAICHE CONTRA SARACUALLA
La disputa que siguió Tomás Caiche a Saracualla envolvió la vida judicial de Daule por algunos meses y motivó mas de una discusión pues dicha población tomó partidos ya que no faltaban los descontentos contra Caiche que querían ver disminuido su poder y otros que siguiera como Cacique. Más de una camorra se armó en las entonces estrechas callejuelas.

Saracualla esgrimía ser bisnieto de Huacón, aunque no se sabe si por línea legítima o ilegítima debido a que doña María Caiche sucesora de Huacón, nunca explicó el asunto y antes, parece que quiso ocultarlo.

Igualmente Saracualla dijo que había servido a la corona como Cobrador de Reales Tributos con cuentas siempre limpias, asistido a las trincheras de 1684 desde las que luchó valientemente contra el pirata William Dampier junto a numerosos indios amigos suyos, formando un batallón propio y de lucida actuación militar.

Caiche tampoco se quedó atrás y buscó papeles que lo favorecieran; encontró que en el curriculum de su contrincante había partes escabrosas como una aventura que alejó a Saracualla de Daule cuando aun joven hirió a puñaladas a un vecino; además estaba el hecho de que Saracualla, a pesar de ser descendiente de un Cacique jamás se había tomado el trabajo de probar su condición de indio noble y ladino ante ningún Tribunal, de donde se deducía que no era posible que se le posesionara de Cacicazgos.

Esto ultimo motivó el Corregidor a sentenciar a favor de Caiche, quien hizo su entrada triunfal en Daule el 14 de Abril de 1686, a las diez de la mañana, saliendo a recibirle el Cura Párroco Dr. Juan Girón de Cabrera, comisionado por el Cabildo para darle posesión de sus dominios, quien le otorgó la Vara alta de Alcalde Mayor, le entregó armas ofensivas y defensivas, lo cubrió con capa española de paño y vueltas, forrada en su interior de seda negra por ser Cacique y en fin, le confirió la mayor de todas las distinciones de esas épocas, decir Misa en su presencia y en la iglesia Matria del pueblo, solicitándole previamente la venia para poder consagrar. ¿Se quiere más?.

Meses después el 29 de Noviembre de 1699 tuvo la inmensa alegría de saber que el Real Consejo de Indias le había otorgado en forma definitiva el Cacicazgo de Daule y sus parcialidades, a la usanza de los antiguos Mayorazgos de España, con el carácter de vitalicio y hereditario, para si y sus descendientes, con derecho a beneficiarse de una pensión de 500 a 600 pesos anuales sacados de la primera encomienda que quedara vacante en Guayaquil y su provincia, con categoría de hidalgo y derecho a figurar como Capitán de la Real Maestranza del puerto y astillero de Guayaquil, a la usanza de los del Callao y Sevilla.

Además el Consejo ordenaba al Presidente de la Audiencia que don Tomás debía ser tratado con los miramientos acordes a su rango por su condición de miembro de "un muy antiguo linaje de Caciques y por las mercedes que sus antepasados ganaron en el Real Servicio de su Majestad", de acuerdo a lo expresado en la Cédula de Su Majestad Carlos II, del 26 de Marzo de 1697, que declaraba a los Caciques y a sus descendientes "nobles y por limpios de sangre" a todos los indios de América, habilitándoles para ocupar oficios eclesiásticos, políticos y administrativos, tanto en lo militar como en lo civil, pudiendo ingresar a las Ordenes de Caballería de Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa, tradicionales en España desde la guerra de la Reconquista. También podían ingresar a las Ordenes Religiosas y profesor los votos mayores y menores.

El Informe fue firmado por el Licenciado Pedro de Gamarra y Amaga, Fiscal del Real y Supremo Consejo de Indias, en Sevilla, el 25 de Septiembre de 1699.

DESCENDENCIA DE DON TOMAS CAICHE
El Cacique Don Tomás Caiche fue padre de otro don Tomas y de dona María Caiche, quien recibió del Rey Felipe V el 2 de Agosto de 1714 una cédula concediéndole 500 pesos anuales de por vida, sacados de encomienda de indios y 1000 por una sola vez de la primera que vacare; Doña María tuvo otros hijos pues se unió en su ley al Capitán Juan Pérez de Villamar y Aviles, hijo legítimo del Capitán Juan Pérez de Villamar y Pérez de Caborno, Caballero de la Orden de Santiago, natural de la villa de Villamar de Arriba en el principado de Asturias y fundador de Ciudanueva de Guayaquil en 1693 y de Isabel Alvarez de Aviles Obregón, guayaquileña, descendiente de conquistadores. De la familia Villamar Caiche, que tuvo muchas riquezas en Daule, descienden en la actualidad los Veles, Varas, Pimentel (una de sus ramas) Segarra, etc. de esta ciudad.

Igualmente en el Capitán Tomás Carbo y Martí tuvo a Bartolomé que testó en Daule el 3 de Setiembre de 1752 casado con Francisca Castro Morán, a Francisco Carbo casado con Bartola Alvarez sin hijos, a Magdalena y Catalina Carbo que se dedicaron solteras a servir a sus coterráneos quienes las consideraban las madres de todos y a Fray José Carbo, franciscano, que por su gran talento y capacidad fue llevado a España y no volvió.

Doña María debió fallecer antes de 1719; pues, en ese año fue confirmado en el Cacicazgo su nieto Juan Teodoro Caiche, hijo de Tomás Caiche ya fallecido. El dicho Juan Teodoro obtuvo en 1739 una Real Merced de posesión en el gobierno de los pueblos de Daule y Chanduy en el Corregimiento de Guayaquil y el título de Capitán de Infantería con sueldo por dos vidas para él y sus descendientes, con la tasa que debe gozar en los puertos de Callao y Panamá.

Dn. Juan Teodoro Caiche fue padre de José Caiche, nacido hacia 1.720, quien casó con Maria Baidal y fueron padres a su vez de Pedro Isidro Caiche, bautizado en 1.750, quien quedó huérfano y por eso el Gobernador de Guayaquil procedió a entregar el señorío de Chanduy, Daule y Colonche a Juan Chonana quien gobernó hasta 1.770, año en que por orden del Gobernador Juan Antonio de Zelaya y Vergara se le dio el mando al joven Pedro Isidro Caiche.

Diez años después, el 80, hubo reclamos, pues algunos indios adujeron que el tal don Pedro Isidro Caiche era mestizo y no indio puro y había robado a su mujer un rosario de cuentas de oro.

Ante tales hechos se hizo Cargo del señorío su tío Dn. Antonio Caiche, hermano de José Caiche, fallecido como ya quedó establecido.

El segundo don Tomás Caiche hermano de Doña María, fue hombre rico y principal y también Cacique en Daule, tuvo casa principal en Daule pero solo la ocupaba de vez en cuando, pues prefería vivir en Guayaquil, hacia el costado izquierdo de la actual calle Julián Coronel y a la altura de la boca del pozo, en un callejoncito que borró el Incendio Grande de 1896 y que hasta ese año era conocido con el nombre de "Callejón del Cacique" o "Callejón del tigre", porque tenía la sana costumbre de aflojar a un tigrillo o gato montes domesticado para que merodeara por los contornos alejando a los ladrones y a los numerosos pretendientes de sus hijas, que han de haber sido guapas y ricas para merecer tanto honor.

Todavía existen Caiches en Daule pero ya no usan tan significativo apellido pues lo han transformado en Carchi; son gentes pudientes cuidadosa en su conducta. En ese vecindario les guardan las consideraciones debidas a su noble condición de descendientes de Caciques.

DESCENDENCIA DE LA CACICA CONSTANZA CAICHE EN SUS TRES MARIDOS
El Cacique Don Tomás Caiche fue padre de otro don Tomas y de dona María Caiche, quien recibió del Rey Felipe V el 2 de Agosto de 1714 una cédula concediéndole 500 pesos anuales de por vida, sacados de encomienda de indios y 1000 por una sola vez de la primera que vacare; Doña María tuvo otros hijos pues se unió en su ley al Capitán Juan Pérez de Villamar y Aviles, hijo legítimo del Capitán Juan Pérez de Villamar y Pérez de Caborno, Caballero de la Orden de Santiago, natural de la villa de Villamar de Arriba en el principado de Asturias y fundador de Ciudanueva de Guayaquil en 1693 y de Isabel Alvarez de Aviles Obregón, guayaquileña, descendiente de conquistadores. De la familia Villamar Caiche, que tuvo muchas riquezas en Daule, descienden en la actualidad los Veles, Varas, Pimentel (una de sus ramas) Segarra, etc. de esta ciudad.

Igualmente en el Capitán Tomás Carbo y Martí tuvo a Bartolomé que testó en Daule el 3 de Setiembre de 1752 casado con Francisca Castro Morán, a Francisco Carbo casado con Bartola Alvarez sin hijos, a Magdalena y Catalina Carbo que se dedicaron solteras a servir a sus coterráneos quienes las consideraban las madres de todos y a Fray José Carbo, franciscano, que por su gran talento y capacidad fue llevado a España y no volvió.

Doña María debió fallecer antes de 1719; pues, en ese año fue confirmado en el Cacicazgo su nieto Juan Teodoro Caiche, hijo de Tomás Caiche ya fallecido. El dicho Juan Teodoro obtuvo en 1739 una Real Merced de posesión en el gobierno de los pueblos de Daule y Chanduy en el Corregimiento de Guayaquil y el título de Capitán de Infantería con sueldo por dos vidas para él y sus descendientes, con la tasa que debe gozar en los puertos de Callao y Panamá.

Dn. Juan Teodoro Caiche fue padre de José Caiche, nacido hacia 1.720, quien casó con Maria Baidal y fueron padres a su vez de Pedro Isidro Caiche, bautizado en 1.750, quien quedó huérfano y por eso el Gobernador de Guayaquil procedió a entregar el señorío de Chanduy, Daule y Colonche a Juan Chonana quien gobernó hasta 1.770, año en que por orden del Gobernador Juan Antonio de Zelaya y Vergara se le dio el mando al joven Pedro Isidro Caiche.

Diez años después, el 80, hubo reclamos, pues algunos indios adujeron que el tal don Pedro Isidro Caiche era mestizo y no indio puro y había robado a su mujer un rosario de cuentas de oro.

Ante tales hechos se hizo Cargo del señorío su tío Dn. Antonio Caiche, hermano de José Caiche, fallecido como ya quedó establecido.

El segundo don Tomás Caiche hermano de Doña María, fue hombre rico y principal y también Cacique en Daule, tuvo casa principal en Daule pero solo la ocupaba de vez en cuando, pues prefería vivir en Guayaquil, hacia el costado izquierdo de la actual calle Julián Coronel y a la altura de la boca del pozo, en un callejoncito que borró el Incendio Grande de 1896 y que hasta ese año era conocido con el nombre de "Callejón del Cacique" o "Callejón del tigre", porque tenía la sana costumbre de aflojar a un tigrillo o gato montes domesticado para que merodeara por los contornos alejando a los ladrones y a los numerosos pretendientes de sus hijas, que han de haber sido guapas y ricas para merecer tanto honor.

Todavía existen Caiches en Daule pero ya no usan tan significativo apellido pues lo han transformado en Carchi; son gentes pudientes cuidadosa en su conducta. En ese vecindario les guardan las consideraciones debidas a su noble condición de descendientes de Caciques.

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