..............................................................................................................................................................................................................
|
LA CASA
DE MIS ANTEPASADOS PIMENTEL
En la jurisdicción del sitio
de Moreda y dentro de la Provincia de Santiago de
Compostela, en Galicia, está situado el Pazo
del Villar de Ferreyros (1) “uno de los más
antiguos que aun existen en España, de los
mejor conservados y de más interés histórico".
Su antigüedad data de 1470 cuando las guerras
civiles de los Hernandarios asolaban las verdes planicies
gallegas. Entonces el Mariscal Suero Gómez
de Sotomayor y Mendoza viendo que la Torre y Fortaleza
de Moreda, de su propiedad, había sido destruida
hasta sus cimientos, por los bandos contrarios, decidió
reconstruirla, con otra arquitectura, más a
tono con los adelantos de su época y con las
mismas piedras dispersas de la anterior mandó
fabricar el Villar a muy corta distancia.
Durante los siglos XVII y XVIII sus poseedores lo
decoraron con buen gusto y algunas inversiones. De
estas épocas son las mejoras que aun se aprecian
y aunque hoy permanece desierto y abandonado es lujo
y ornato de Galicia, por estar asentado en una bella
hondonada en la que la naturaleza se ha mostrado pródiga
en vegetación con frondosos árboles
frutales que brindan una alegre vista al caminante.
“Desde lejos se divisan sus almenas y ya dentro
del edificio y en la plaza de armas, puede admirarse
el poético conjunto que forma su torre cuadrada
de dos pisos y fuertes paredes; la galería
con celosías, la balconada sobre las murallas;
la capilla inmensa en que las arañas en paz
tejen sus telas y un suntuosos Portón de entrada,
estilo renacimiento, sobre el que campea el escudo
de armas de sus antiguos poseedores: los Sotomayor
- Pimentel, con la cruz de Santiago y timbrado en
lo alto”.
(1) En Galicia se conoce con el nombre de Pazo a las
haciendas y se llama Villares a las casas de campo.
“En medio del patio existe la fuente de piedra,
ancha y maternal, de allí arranca junto a la
torre una artística escalinata que conduce
al corredor y recibimiento y de él se pasa
al amplio salón que mide 1.200 metros cuadrados,
al que siguen muchos otros tan silenciosos como el
primero y sin las ricas sillerías de moscovia
que los adornaban. También faltan los bargueños
con incrustaciones de marfil y nácar, arcones,
tapices, cortinajes, cuadros, platería y armaduras
que figuran en los ricos inventarios allá en
los lejanos días en que sus dueños aún
no venían a América."
“La escalera que corre por una pared de la torre
da servicio a la planta baja, en la que se encuentran
la despensa, horno o panera, bodega, habitaciones
de criados y caballerizas. Otra escalera interior
sale al jardín de atrás y comunica con
las casas de los antiguos colonos, la hera, la huerta,
el palomar, el soto, la cascada y extensas praderías
llenas de parras de finísimas vid y circundándolo
todo una alta y extensa muralla de recias piedras
santiagueñas. Hemos recorrido el Villar..."
En los grandes salones silenciosos
polvo y olvido con quietud se acuestan
y en las siestas de Junio, alucinantes
inacabable, terca,
se escucha a la carcoma "
royendo sordamente, las maderas...
(De: El Pazo, por Rey Soto)
LEYENDA DEL MARISCAL
SOTOMAYOR
Una de las más deliciosas crónicas
que registra la historia de España de todos
los tiempos es la que refiere las andanzas del insigne
guerrero Suero Sotomayor, elevado a Gran Mariscal,
por Enrique III, Rey de Castilla, en premio a sus
heroicas acciones contra los moros.
Posteriormente el monarca envió al Mariscal
Sotomayor al Asia en lucido cortejo de caballeros,
con la misión de entrevistar al Príncipe
Tamerlán. No se sabe cual habrá sido
el objeto de tal embajada, quizá pudo desear
el castellano monarca una alianza con los mongoles
o simplemente tenerlos de amigos por aquellos de que
bien podían llegar a la propia península
ibérica con igual facilidad con la que estaban
merodeando por Europa. Mas, sea que Enrique III pensó
lo uno o lo otro, lo cierto es que después
de dos años de audaz travesía, pudo
el Mariscal Sotomayor arribar a Samarcanda, entonces
capital de Tamerlán, siendo recibido con la
pompa y cortesanía digna de su rango; pero
no se crea que el rey de los Mongoles era hombre fácil
de agradar con los pobres obsequios de los españoles,
por el contrario, enseñado a las riquezas de
oriente exigía de los embajadores muchos y
buenos presentes y esto obligó a Sotomayor
a idear una feliz estratagema con la que lo sorprendió.
El día de la entrevista llevó bajo el
brazo una piedra porosa que depositó en medio
de la mesa que precedía Tamerlán y preguntado
por ella le respondió que era mágica,
siendo su virtud la de exudar humedad cuando se mentía
en su presencia. Tamerlán le preguntó
varias veces y Sotomayor le contestó sin que
la piedra sudara, por lo que el cándido emperador
creyó a pie juntillas todas las mentiras que
le dijo el gallego sobre el poder y la riqueza de
Enrique III, estableciéndose alianza entre
ambos países y quiza, de no haber sido por
esta estratagema, Tamerlán hubiera llegado
en su conquistas a España, subyugándola,
con visible retraso en el descubrimiento y conquista
de América.
Varios meses permaneció Sotomayor en la corte
y llegado el tiempo de su regreso a Castilla fue obsequiado
por Tamerean que ya se le había hecho amigo,
y entre los obsequios que le envió al monarca
catellano se contaban tres bellas princesas cautivas
llamadas María, Catalina y Angelina, hijas
del conde Juan y nietas del Rey Luis de Hungría,
a las que había tomado prisioneras, el muy
bárbaro, en su ultima correría militar
por ese país europeo.
Las dos últimas llegaron en buen estado a Castilla,
no así la primera que era la mayor y más
bella, porque en medio camino, nuestro buen Mariscal
Sotomayor, sin poderse contener, tomó un adelanto,
producto de la mucha confianza que le había
dado doña Angelina. Lo cierto es que en la
corte se descubrió que estaba embarazada y
Enrique III, propietario de las tres y en síntesis,
el único afectado; ordenó que le cortaran
la cabeza por atrevido, siendo salvado en ultimo momento
por la Princesa, que se arrodilló ante el monarca
y pidió que cambiaran la pena de muerte por
la del destierro perpetuo de la corte. Y cuenta la
misma leyenda que años después, ya ancianos,
el bravo embajador y su no menos valientes princesa,
aun vivían felices en Galicia, disfrutando
del destierro en compañía de numerosos
descendientes.
UN BISNIETO DE MAL CARACTER
Hacia 1546 vivía en el Pazo del Villar
un bisnieto del Mariscal llamado Luis de Sotomayor
y Villamarín, de los más poderosos señores
gallegos de su tiempo, que viudo de su primera mujer
Catalina Rodríguez de Torres y Silva, en quien
no tenía descendientes, casó nuevamente
con Mayor de Pimentel y Tovar.
Este don Luis era de temperamento vivo, muy mal carácter
y dado a la impaciencia, por lo que en cierta ocasión
en que ordenó algo sin importancia y por el
solo hecho que no le obedecieron con prontitud, mandó
ahorcar a dos infelices vasallos; lo que efectivamente
se cumplió con detrimento de la justicia y
motivó un ruidoso pleito en la Real Audiencia
de ese reino de Galicia siendo condenado a la perdida
de sus estados feudales, que apuradamente vendió
a su propia mujer para conservarlos, aunque indirectamente.
De aquí proviene el hecho que su hijo y heredero
antepusiera el apellido materno al paterno, para evitarse
problemas con los jueces de Santiago de Compostela;
que seguían obstinados en mantener la sentencia.
Y por eso me llamo Pimentel y no Sotomayor como me
correspondería en estricto derecho.
|
| |
|