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FIN
DEL PAIS DE LA CANELA
Después de la destrucción de Sevilla
de Oro el feroz Quirruba conoció de la traición
de los indios Huamboyas y ordenó su exterminio
en algunos caseríos aledaños a la zona,
pero éstos se comunicaron el peligro con tambores
y lograron internarse en lo más espeso de las
selvas de donde jamás volvieron a salir. Se
piensa que de todas maneras pudieron haber sido exterminados
por los Jíbaros del Napo, aunque otros opinan
que las inclemencias del tiempo y las profundidades
boscosas redujeron la tribu a solo algunos cientos
y dan como prueba que de tiempo en tiempo y hasta
mediados del siglo pasado, aparecía uno que
otro miembro de esta tribu en las ferias de Riobamba,
con productos manufacturados y objetos de cerámica
y artesanía, que cambiaban por instrumentos
metálicos de caza y de labranza, volviendo
al interior tan misteriosamente como habían
salido.
De todas maneras la insurrección de Quirruba
en 1599 terminó con el gobierno de Quijos y
aunque el de Macas no fue atacado, vio disminuida
su población por efecto del pánico;
pues, sus gentes, desprotegidas y a merced de los
indios, prefirieron habitar en Quito, Tacunga y Riobamba,
a donde viajaron con las faltriqueras bien provistas
de pepitas de oro y no regresaron jamás. En
el Oriente quedaron las villas y ciudades reducidas
a simples caseríos o anexos como Mazpa y Papallacta.
La Villa de Avila se desmembró en parroquias
de no más de veinte familias cada una llamadas
Concepción, Cotapino, Santa Rosa, San Salvador,
Loreto y Mote. La villa de Archidona languideció
por más de un siglo hasta que los Jesuitas
la convirtieron en "puerta de entrada al Oriente,
con nuevos edificios de calicanto, murallas de piedra
y cómodas bodegas para abastecer las Misiones
del Marañón”. En 1743 los Jesuitas
trasladaron Archidona, del pésimo sitio en
que habíanla fundado a otro más elevado
e higiénico, para entonces contaba con setecientos
blancos y numerosos indios, suma no escasa si consideramos
que Guayaquil no pasaba de las ocho mil personas;
pero con la expulsión en 1767 volvió
a quedar abandonada como simple caserío, subsistiendo
con Tena, Misaguallí y Puerto Napo sobre el
río de ese nombre.
En 1753 se había creado el gobierno de Napo
desmembrándolo de la Tenencia de Macas, pues
los Jesuitas deseaban convertir la zona norte de la
amazonía en zona aparte por estar próxima
a Quito y fundaron los puertos de Napo y Jesús
como capitales, según las estaciones seca o
lluviosa.
Dentro de este gobierno funcionaron las siguientes
misiones con características parecidas a las
del Paraguay, a saber: Archidona, Tena, Misagualli
y Napo que tenían por finalidad servir de tambos
entre Quito y Capucay. Otras Misiones de interés
fueron Trinidad de Capucay para los indios Encabellados;
San Miguel de Zicollas para los Zicollas; Jesús
de Guencoyas para los Guencoyas; María de Guencoyas
y Ancúteros para los indios Guencoyas y Ancúteros;
San Javier de Ichahuates para los Ichahuates y San
Pedro Apóstol de Guanco de Payaguas para los
Payaguas.
Hacia el sur estaba la Tenencia de Yaguarzongo lindando
con los Corregimientos de Loja y Piura sobre tierras
de indios Pacamurus y Yaguarzongos; estos últimos
habían sido aliados de Atahualpa en sus guerras
contra Huáscar, luego prestaron su contingente
a los Conquistadores desde 1548 que se fundó
Zamora entre los ríos Yancuambi y Zamora, considerada
la mejor ciudad del Oriente pues sus muros eran de
adobe y piedra.
En 1550 se fundaron los reales asientos de oro de
Cangasa en el río Iraviza y de Yancuambi sobre
el de ese nombre. Igualmente la ciudad de Santiago
de la Montaña al extremo oriental y cerca del
famoso Pongo o Cascada del río Manseriche,
donde el Capitán Juan de Salinas y Loyola perdió
el oro que traía desde los pajonales del río
Ucayali cerca del Cusco, siguiendo por los numerosos
afluentes del Marañón.
Al sur de estas regiones estaba la provincia de los
Indios Pacamurus que habían derrotado a Huayna
Capac en el siglo XIV impidiéndole la entrada
al Oriente. Tenían por capital al poblado de
Cumbinamá, residencia del régulo, que
ya no existe.
En 1541 los españoles fundaron Valladolid sobre
el río Chinchipe, un año después
Loyola sobre el río Vergel y el señorío,
asiento y real sitio de minas de San José sobre
el río Francisco.
En 1557 se declaró capital de Yaguarzongo a
la ciudad de Zamora pero se la abandonó en
1599 por la sublevación Jíbara. Por
entonces contaba con iglesia y convento de los padres
Dominicanos y monasterio de las Carmelitas descalzas.
La ciudad era toda de piedra y volvió a poblarse
una vez pasado el peligro, a pesar que los indios
Jíbaros y Yaguarzongos la habían incendiado.
Después se vio la imposibilidad dé volver
a colonizar la zona y la Tenencia de Zamora fue agregada
al Corregimiento de Loja, quedando de simple gobernación
o señorío y con el nombre de Yaguarzongo.
El resto de la extensa provincia de los Pacamurus
pasó a depender del Corregimiento de Jaén,
que llamó por eso Jaén de Pacamurus
y luego Jaén de Bracamoros por corrupción
fonética.
A mediados del siglo XVII poco o nada quedaba del
fabuloso país de la Canela que pobló
Gonzalo Díaz de Pineda en 1536, con miras a
la comercialización del Ishpingo que tan buenos
precios tenía en Europa.
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