..............................................................................................................................................................................................................
|
EL DIA
QUE NOS SALVO SAN AGUSTIN
El Estatuder de los Países
Bajos, Mauricio de Nassau, inició en 1624 una
guerra de ablandamiento contra España, preparando
una armada compuesta de 11 navíos equipados
con 220 cañones y más de 1.500 soldados
que puso bajo las órdenes del Almirante Jacaues,
conocido con el apodo de "El Heremita" por
su costumbre de permanecer solitario la mayor parte
del tiempo.
La flota pirata salió a la mar y desembarcó
en la isla de San Lorenzo donde se atrincheraron y
formaron el cuartel general de operaciones para atacar
al Callao y destruir la capital del Perú; mas,
el Virrey Marques de Guadalcázar, puso en aviso
a los puertos costeros y alistó sus tropas
para resistir hasta la muerte.
Mientras tanto El Heremita había comisionado
al Capitán Ghen Huigen con 3 galeones y 1 lancha
a que sorprendiera Guayaquil quemando cuanto pudiera.
El 6 de junio se produjo el enfrentamiento del vecindario
guayaquileño con el destacamento pirata y la
victoria fue de los nuestros, que mataron a 50 y apresaron
a 8, aparte de otros 4 y que fueron pillados mientras
robaban unas vacas de la sabana, con el fiero propósito
de comer carne. Los restantes piratas arribaron a
la Puna donde estaban los demás esperándoles
y todos se hicieron a la mar, no sin antes incendiar
los poblados indígenas de esa isla.
Cuando el Almirante holandés se enteró
de esta derrota, montó en cólera y despacho
una segunda expedición bajo el mando del Capitán
Robert Gubernat que arribó con los suyos el
25 de agosto en 16 galeones. Al día siguiente
despachó 11 lanchones contra Guayaquil. Eran
600 los desalmados que venían jurando no dejar
piedra sobre piedra y como a eso de las seis de la
mañana del 26 arribaron justo a tiempo para
destruir dos pequeñas fragatas de propiedad
de los hermanos José y Toribio de Castro Guzmán
que habían retornado de Santa Elena después
de poner sobre aviso a esa población.
El incendio de ambas embarcaciones sirvió para
alertar a los vecinos cuando ya ardían las
techumbres de las iglesias de Santo Domingo y San
Agustín en la actual plaza Colón, luego
el fuego tomó por la boca del pozo y siguió
por Julián Coronel y cuando todo parecía
perdido y los vecinos fugaban sin control, hicieron
su providencial arribo los mencionados hermanos Castro
Guzmán, por el lado derecho de Santo Domingo,
con dos columnas formadas por españoles, esclavos
y soldados venidos de Quito y contraatacaron exitosamente,
entablándose una mortífera lucha entre
ambos bandos.
Los guayaquileños trataban de sofocar el fuego
y disparaban al mismo tiempo y los piratas estaban
de espaldas al río cuando de improviso - dicen
los cronistas y luego repitió el Procurador
General del Cabildo, Juan de Robles Alfonso –
se abrieron las bóvedas celestes y bajó
furioso y en medio de ruidos ensordecedores, nada
menos que San Agustín y no sin razón
digo yo, porque los nuestros eran sus partidarios
y le tenían ofrecida una solemne novena que
casualmente acababa de finalizar la víspera
y justo ese día iban a principiar los festejos
del Santo Obispo de Hipona, cuando hete aquí
que los piratas dañaron la fiesta y para colmos
hasta quemaron su templo, dejando a todos aliñados
y sin visita. Y parece que fue por esto que San Agustín
tomó cartas en el asunto y detrás de
él avanzaron los nuestros que sitiaron a los
holandeses de espaldas al actual fortín de
las Peñas, donde el desastre fue general, pues
algunos vecinos que estaban escondidos les dispararon
por atrás. En esos momentos Gubernat quedó
tendido en el suelo, muerto a la vista de todos y
sus huestes aprovecharon la marea vaciante para embarcarse,
huir y no regresar, que el golpe había sido
demasiado duro.
Poco después moría de un infarto el
Almirante heremita y fue enterrado en la isla de San
Lorenzo, recayendo el mando en Ghen Huigen, quien
levantó el bloqueo del Callao y regresó
a Amsterdam asolando algunas costas del Brasil.
Guayaquil quedó totalmente destruída
por el fuego pero ganó 2 lanchas coronadas
de pedreros, 53 mosquetes, 6 lanzas, 2 espingardas,
11 lanchas, 6 espadas, 4 sables curvos, 1 tambor,
3 chambergos, 2 clarines, 6 cajas de municiones y
2 gallardetes negros sobre los que figuraban bordadas
en el anverso con hilos de plata, dos tibias cruzadas
con una leyenda en holandés que decía:
"Gaet ick keere" que significa "¿Como
será mi regreso?”. Entre los nuestros
las bajas fueron de 15 muertos y 28 heridos, los piratas
perdieron 83 hombres y tuvieron 40 heridos, así
como 11 prisioneros que fueron enviados a Lima para
su castigo inquisitorial, pues fueron asados a fuego
lento en un Auto de Fe memorable.
El lugar donde se graneó fuego contra los holandeses
fue declarado Monumento por el Concejo en 1906, reparándose
el sitio de la planchada, en las Peñas, con
murallas, almenas y dos antiguos cañones de
bronce. Concluidas las obras se empotró una
placa recordatoria, como que al pie murió el
jefe holandés, peleó el vecindario y
bajó de los cielos un santo. ¡Cuanta
historia para ese sitio! y pensar que ni siquiera
en son de leyenda se narran estos sucesos a nuestros
educandos...!
|
| |
|